Tarjetas de dióxido de cloro: no protegen y podrían hacerte daño
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Carlo Echegoyen

Tarjetas de dióxido de cloro: no protegen contra COVID y podrían hacerte daño

El dióxido de cloro no es una sustancia que se recomiende para consumo humano, resulta perjudicial para las células.
Carlo Echegoyen
15 de diciembre, 2020
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Aunque el dióxido de cloro ya se vendía desde mucho antes de la pandemia como una ‘sustancia mineral milagrosa’, la COVID-19 parece haber impulsado más su venta en un mercado irregular que gira alrededor de este químico, calificado como “peligroso” por las autoridades sanitarias internacionales

Tal es el caso de las llamadas “tarjetas sanitizantes de dióxido de cloro”. Prometen generar una barrera protectora contra bacterias y virus —como el que causa la COVID-19—, de hasta un metro cuadrado alrededor de la persona que lo porta. 

Pero ya que no existe ningún estudio científico que certifique su supuesto beneficio, especialistas dicen que estas tarjetas son una estafa; y las autoridades sanitarias, como la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos, las describen como una “amenaza para la salud pública”. 

Un riesgo al alcance de cualquiera

El 24 de abril pasado, la EPA y la Oficina de Comercio Internacional de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de Estados Unidos avisaron sobre una restricción para impedir la entrada de este tipo de productos, también conocidos como Virus Shut Out

De acuerdo con la EPA, “no se ha evaluado la seguridad y eficacia de estos artículos contra los virus”. Además, señalaron que “las declaraciones injustificadas de que protege contra los virus amenazan la salud pública”.

Incluso, la EPA pidió a distribuidores como Ebay y Walmart que detuvieran su venta. Pero eso no impidió que estas tarjetas se puedan adquirir, por medio de redes sociales. 

En México, son comercializadas de distintas formas bajo el argumento de que son “menos visibles y molestos que una máscara facial”. 

Mientras que en Twitter, los usuarios las presumen como como un “detente, pero de verdad”, pues dicen que contienen “sustancias que te protegen del coronavirus”.

En la tienda Walmart México, las tarjetas de la marca Virus Block Out también están disponibles. De acuerdo con la descripción del producto, se trata de una “tarjeta de desinfección de aire para toda la familia. Seguro de usar: a través de la liberación continua de dióxido de cloro”. En este caso llama la atención que se ofertan dentro del departamento de Computación, con un costo de 199 pesos. 

Consultamos al respecto a la empresa Walmart, pero hasta la publicación de esta nota no obtuvimos respuesta.

La donación en Jalisco 

El Ayuntamiento de Zapopan, Jalisco, recibió una donación de esas tarjetas de una empresa que las comercializa en México, como supuesta protección ante la COVID-19.

Delait Rodriguez, director de la compañía que hizo el donativo, reconoció  el pasado 20 de julio durante el evento de entrega a las autoridades de Zapopan, que su producto es polémico.

“Hay bases que dicen que sí sirven, otras que no sirven. Generan una protección adicional, en esencia generan dióxido de cloro, que generan un campo protector, que de alguna manera puede ayudar y, si no ayuda, no estorba”, según reportó el Informador, medio local de Jalisco.

Tarjetas de dióxido de cloro, tóxicas y sin efectividad

La idea parece sencilla: “la tarjeta libera una baja concentración de dióxido de cloro para eliminar gérmenes y virus en el aire circundante”. 

Sin embargo el doctor Carlos Alberto Pantoja Meléndez, académico de la facultad de Medicina de la UNAM, dice que si esto fuera cierto el dióxido de cloro en forma de gas no sólo eliminaría la capa lipídica de los virus… también afectaría las células que encuentre en su camino, como las que recubren los ojos o las que se encuentran en nuestro sistema respiratorio. 

Un daño como el que menciona lo único que haría es hacernos más vulnerables a adquirir enfermedades infecciosas. 

Para el infectólogo Uri Torruco, “no hay evidencia de que las tarjetas sanitizantes de dióxido de cloro sirvan para lo que dicen que sirven”.

El dióxido de cloro, agregó, “sí es una sustancia que puede destruir bacterias, hongos, etcétera, pero su uso en humanos no es adecuado bajo ninguna circunstancia”.

También señaló que para que una tarjeta funcione como mencionan algunos de sus promotores, tendría que tener una concentración muy alta de dióxido de cloro, que resultaría tóxica para quien la porta. 

“O es una vacilada o es completamente tóxica”, dice Torruco; “es información falsa, yo las desaconsejaría”, opina Pantoja. 

El medio chino The Bipartisan Press también recuperó la opinión de la viróloga e inmunóloga Ariane Davison, quien dijo que las tarjetas de dióxido de cloro “no hará nada para proteger al inactivar los virus respiratorios”.

“El dispositivo se usa alrededor de su cuello, en ninguna parte cerca de su nariz y boca, que son los portales clave para la infección por Covid. Si acerca el dispositivo a su cara, el ingrediente activo, el dióxido de cloro, causaría irritaciones respiratorias y oculares graves y quemaduras en la piel, ya que es altamente corrosivo”, señaló.

Advertencias internacionales

Desde que comenzó la pandemia las autoridades sanitarias de diferentes países —México incluido— han advertido que el dióxido de cloro y sus derivados como el hipoclorito de sodio no se puede utilizar como medida de protección contra la COVID-19, y mucho menos como una cura. 

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) dice que “no recomienda utilizar productos a base de dióxido de cloro o clorito de sodio por vía oral o parenteral en pacientes con sospecha o diagnóstico de COVID-19, ni en ningún otro caso, porque no hay evidencia sobre su eficacia y la ingesta o inhalación de estos productos podría ocasionar graves efectos adversos”.

“A pesar de advertencias previas, a la FDA le preocupa que todavía estamos viendo productos de dióxido de cloro a la venta con afirmaciones engañosas de que son seguros y eficaces para el tratamiento de enfermedades, ahora incluyendo la COVID-19. La venta de estos productos puede poner en peligro la salud de una persona y retrasar el tratamiento médico apropiado”, dijo el comisionado de la FDA, Stephen M. Hahn.

En México, el 23 de julio la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) señaló que “no cuenta con evidencia científica que determine el uso de dicho producto para el tratamiento de ninguna enfermedad”. 

Incluso, el Subsecretario de Salud Hugo López-Gatell dijo que: “No existe evidencia científica, repito, no existe evidencia científica ni en México ni en el mundo que muestre que el dióxido de cloro es un producto eficaz, y tampoco necesariamente seguro para el control, prevención o tratamiento de COVID-19”.

Desde 2010 España también alertó a su población sobre lo peligroso que puede ser consumir dióxido de cloro. Argentina Ecuador, Colombia, Perú y Paraguay son otros de los países que han desaconsejado su ingesta. 

¿Por qué es peligroso el dióxido de cloro? 

De acuerdo con la Agencia para Sustancias Tóxicas,  “si usted se expone a cantidades muy altas de dióxido de cloro o clorito, podría sufrir falta del aliento y otros problemas respiratorios debido al daño que causan estas sustancias a la capacidad de la sangre para transportar oxígeno a través del cuerpo.”

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) y la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios advirtieron desde 2010 que beber cualquiera de estos productos de dióxido de cloro puede causar náuseas, vómitos, diarrea y deshidratación grave. De acuerdo con la FDA tomar MMS es igual que beber cloro.

Carlos Antonio Rius, Académico Facultad Química UNAM nos explicó que precisamente el dióxido de cloro funciona como desinfectante porque —como otros desinfectantes— oxida las membranas de las bacterias o algunos de los centros de los virus. Por ello, el dióxido de cloro, baja la hemoglobina de la sangre, pues la oxida y eso la hace perder la capacidad de transportar oxígeno en el cuerpo. 

Rius también señala que si se inhala o se toma “destruye las células nasales y las células de los pulmones, y afecta dentro del estómago”. 

El doctor Omar Francisco Carrasco Ortega, jefe del Departamento de Farmacología, Facultad de Medicina, UNAM, también nos advirtió que “si nosotros inhalamos sustancias que tengan dióxido de cloro o cítrico, podemos causar inflamación de células respiratorias, como los leucocitos, y se puede causar una cosa que se llama neumonitis química. 

Podemos observar edema de pulmón; podemos observar algo que sucede en la gente que tiene asma, que se llama broncoespasmo, que es que los músculos se contraen ante la presencia de esas sustancias químicas nocivas”.

Al igual que El Sabueso de Animal Político, Chequeado en Argentina y Maldito Bulo en España también han desacreditado la información falsa que circuló respecto al supuesto uso del dióxido de cloro como sustancia para combatir la COVID-19.

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