Te respondemos 5 dudas sobre la vacuna rusa contra la COVID-19
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Te respondemos 5 dudas sobre la vacuna rusa contra la COVID-19

Rusia asegura que su vacuna funciona e incluso ya la registró. Pero su desarrollo genera sorpresa, preguntas e incluso desconfianza.
AFP
Por Fernanda Estrada
11 de agosto, 2020
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Rusia anunció este martes que ya registró la primera vacuna contra la COVID-19 y la nombró Sputnik V, en honor al primer satélite artificial lanzado al espacio en la historia.

Pero hay que decirlo: la vacuna rusa contra el nuevo coronavirus genera sorpresa, preguntas e incluso desconfianza.

Estas son cinco dudas sobre la que podría ser la primera vacuna contra la COVID en el mundo.

Cinco puntos sobre la nueva vacuna 

  1. Vladimir Putin anunció el registro de la primera vacuna Covid-19 y hasta anunció que una de sus hijas ya se la había puesto. Todo esto, a pesar de que el proceso de investigación sigue en ensayos clínicos.
  2. El ministro ruso de Salud, Mijail Murashko, afirmó que será distribuida masivamente en Rusia en octubre.
  3. A pesar de que la candidata rusa está contemplada en la lista de OMS, Rusia no ha actualizado su documentación y no hay ninguna prueba científica pública de su efectividad. Ante el anuncio del registro, la OMS advirtió que la vacuna aún debe pasar por un riguroso proceso de precalificación para garantizar su efectividad y seguridad para uso humano.
  4. La OMS, autoridades sanitarias en Estados Unidos y la Asociación de Organizaciones de Ensayos Clínicos de Rusia han manifestado su preocupación por el aparente salto de pasos y procedimientos reglamentados para la aprobación de una vacuna. Tampoco se sabe qué tipo de inmunidad genera y cuánto durará.
  5. Reportes de pruebas bioéticamente cuestionables expusieron al gobierno ruso por realizar pruebas en humanos antes de terminar la investigación en monos.
  6. El anuncio de la campaña de vacunación en octubre se da tras un escándalo de ciberataques. Estados Unidos, Canadá y Reino Unido acusan a Rusia de querer robar información sobre investigaciones acerca de las vacunas contra COVID-19.

Sputnik V: ¿Qué la hace diferente a las demás?

En la última actualización del Proyecto de panorama de las vacunas candidatas para COVID-19, la OMS reporta el desarrollo de 139 vacunas candidatas en evaluación preclínica y 26 en evaluación clínica.

Pero, ¿por qué la vacuna de Rusia parece distinta? ¿Va al frente de la competencia, pero la OMS no lo refleja en sus documentos? ¿Por qué parece que no la tomamos tan en serio?

A grandes rasgos podemos resumir lo que distingue a esta vacuna de las demás con esta frase que la BBC incluye en su artículo “Qué se sabe del plan de vacunación masiva que Rusia prepara para octubre y por qué genera dudas“:

“Rusia no ha publicado ningún estudio o dato científico sobre las pruebas que realizó y tampoco se conocen detalles sobre las fases del proceso que generalmente debe cumplir antes de aprobar y lanzarse al mercado una vacuna“.

Y es que el desarrollo de la vacuna rusa para la Covid-19 se ha rodeado de dudas, incertidumbre y hasta cibercrímenes. Por ello, muchos países e instituciones desconfían de su efectividad, seguridad y procedimientos.

Lee: ¿Cómo avanza el desarrollo de las vacunas contra la Covid-19?

¿Los rusos ya empezarán a vacunarse?

Durante las últimas semanas, expertas y expertos en todo el mundo han estimado que la vacuna para la COVID-19 llegue en 2021. Esto, con base en las fases y estudios que las vacunas deben aprobar para poder administrarse al público.

Sin contar el tiempo que va a tardar la logística y la distribución para que la vacuna finalmente llegue a nosotras.

Sin embargo, la vacuna de Rusia parece ir muchísimo más rápido que sus contrapartes.

El pasado 01 de agosto de 2020, la agencia de noticas Interfax reportó que el ministro ruso de Salud, Mijail Murashko dijo:

“La primera vacuna contra el coronavirus, desarrollada por el Instituto Gamaleya, ha completado sus ensayos clínicos. Ahora se está preparando la documentación para el procedimiento de registro”.

Murashko también puntualizó que médicos y maestros serían los primeros en vacunarse y que se planea una campaña de vacunación para octubre de 2020.

Este martes, el presidente Vladimir Putin anunció el registro del que hablaba Murashko. Es decir, la aprobación regulatoria local de la vacuna. Tema que levanta especulaciones ya que las pruebas en humanos aún no han terminado.

Por el momento, todo indica que el plan de Rusia de vacunar a su población en octubre es cierto.

Pero la OMS ha señalado que todavía le falta aprobar el proceso de precalificación,

“Estamos en estrecho contacto con las autoridades sanitarias rusas y se está discutiendo con respecto a la posible precalificación de la vacuna por parte de la OMS”, dijo en una rueda de prensa en línea Tarik Jasarevic, vocero de la OMS.

“La precalificación de cualquier vacuna incluye la revisión y evaluación rigurosa de todos los datos de seguridad y eficacia requeridos“, agregó. Ya saben, por eso de que Rusia no ha publicado ningún dato.

¿Pero sirve o no la vacuna?

Rusia asegura que su vacuna funciona, pero el resto del mundo desconfía.

La vacuna rusa fue desarrollada por la Universidad de Sechenov, el Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología (Gamaleya) y el Ministerio de Defensa ruso.

A mediados de junio, las autoridades rusas dijeron que las pruebas en voluntarios en el hospital militar Burdenko fueron exitosas.

“En el momento del alta, todos los voluntarios sin excepción que recibieron inmunidad al coronavirus se sintieron bien. Por lo tanto, la primera vacuna doméstica contra la nueva infección por coronavirus está lista”, dijo el primer viceministro de Defensa, Ruslan Tsalikov.

Tsalikov dijo que los resultados de la prueba mostraban “inequívocamente” el desarrollo de “una respuesta inmune en todos los voluntarios, sin efectos secundarios, complicaciones o reacciones no deseadas”. Pero no hay ningún tipo de evidencia científica publicada al respecto.

De acuerdo con la BBC, “no se informó cuántas personas fueron sometidas a la prueba, detalles de las mismas o información sobre cuánto duraría la respuesta inmune o el tipo de inmunidad que produciría la vacuna“.

Al 11 de agosto de 2020, la vacuna de Gamaleya se mantiene catalogada como Fase 1 ante la OMS, a falta de documentación científica y notificación formal de resultados.

Esto, a pesar de que los anuncios de las autoridades rusas indican que la vacuna debería estar en etapas más avanzadas, para poder estar disponible en octubre.

¿Es segura?

De eso tampoco estamos ni podemos estar seguras.

La efectividad para producir inmunidad ante el SARS-Cov-2 está en entredicho. Pero autoridades sanitarias de todo el mundo también han cuestionado que sea verdaderamente segura para los humanos.

En julio, la Universidad de Sechenov publicó que había tenido avances en la investigación y la prueba, revelando que “la sustancia resultó segura para la salud humana“. Y aunque en esta ocasión sí dieron cifras sobre las personas en las pruebas, no hay ningún documento disponible que permita revisar los resultados y consideraciones de las pruebas.

Al respecto, la OMS se pronunció así:

“Cualquier vacuna … (o medicamento) para este propósito debería, por supuesto, pasar por todos los ensayos y pruebas antes de obtener la licencia para su implementación. A veces, los investigadores individuales afirman que han encontrado algo, lo que, por supuesto, es una gran noticia. Pero entre encontrar o tener una idea de que tal vez tenga una vacuna que funcione y haya pasado por todas las etapas, es una gran diferencia”, dijo Christian Lindmeier, vocero en la OMS.

Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas en los Estados Unidos también ha hecho pública su preocupación:

“Espero que los chinos y los rusos estén probando la vacuna antes de administrar la vacuna a alguien“, dijo en una audiencia de Congreso de Estados Unidos.

Los procedimientos de los rusos han sorprendido a muchos y abierto debates bioéticos.

El Washington Post cita la preocupación de la Asociación de Organizaciones de Ensayos Clínicos de Rusia luego de que en abril, el presidente ruso Vladimir Putin pidiera a los funcionarios estatales reducir el tiempo de los ensayos clínicos para una variedad de medicamentos, incluidas las posibles vacunas contra el coronavirus.

Según la Asociación, la orden de Putin fijó “una expectativa inalcanzable” para los científicos que, como resultado, “se unieron a la carrera loca, con la esperanza de complacer a los que están en el poder”.

La Asociación expresó su preocupación por primera vez a finales de mayo, cuando el profesor Alexander Gintsburg, director del instituto Gamaleya, dijo que él y otros investigadores probaron la vacuna en sí mismos.

La medida fue una “cruda violación de los fundamentos de la investigación clínica, la ley rusa y las regulaciones internacionales universalmente aceptadas“, dijo el grupo en una carta abierta al gobierno, insistiendo en que los científicos y funcionarios de salud a adherirse a los estándares de investigación clínica.

El New York Times reportó que el Instituto Gamaleya probó la vacuna en soldados, quienes de acuerdo con el Ministerio de Defensa, se ofrecieron voluntariamente.

El director del Instituto, Aleksandr Gintsberg, dijo en mayo que las pruebas con soldados se iniciaron antes de que se anunciara la finalización de las pruebas en monos.

De acuerdo con la BBC, también ha habido reportes de que algunos miembros de la élite empresarial y política rusa supuestamente se pusieron la vacuna en abril, para probarla en exclusiva.

En su anuncio de este martes, Putin mencionó que una de sus hijas ya había probado la vacuna y que el único efecto secundario experimentado fueron episodios de fiebre después de cada dosis.

 

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