¿Usar o no cubrebocas por el COVID-19? Esto es lo que sabemos
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¿Usar o no cubrebocas si no estás enfermo? Esto es lo que sabemos

El uso de cubrebocas se recomienda como medida para frenar la propagación del COVID-19 de personas enfermas a personas sanas. Pero algunos estudios han demostrado que algunas personas enfermas no desarrollan síntomas, por lo que podrían propagar la infección sin saberlo.
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6 de abril, 2020
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Nota del editor: Este articulo fue publicado originalmente el 6 de abril, pero se actualizó el 15 de junio.

Desde que comenzó la epidemia de coronavirus COVID-19 mucho se ha dicho sobre el uso de cubrebocas o mascarillas faciales para frenar la propagación del virus SARS-COV-2. Al tratarse de un virus tan nuevo que apenas recibió nombre, la información se sigue actualizando y muchos aspectos de esta epidemia siguen en constante investigación científica. 

Por eso, vale la pena hacer un seguimiento sobre cómo ha cambiado la percepción de los especialistas sobre el uso de cubrebocas, con base en la evidencia científica. 

Desde el inicio de la epidemia, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC)  y la Organización Mundial de la Salud (OMS) habían coincidido por completo con sus recomendaciones de prevención. Las cuales son: 

  1. Lavado frecuente de manos 
  2. Evitar tocarse la cara 
  3. Protocolo de higiene respiratoria (Usar el interior del codo al toser o estornudar)
  4. Distanciamiento social (Al menos 1.5 metros de distancia entre cada persona)

Todo lo anterior porque se sabe que el virus SARS-CoV-2 que causa la enfermedad COVID-19 se transmite de persona a persona. A través de las gotitas que una persona infectada con el virus salpica al toser, estornudar o hablar. 

Una persona sana puede infectarse si inhala esas gotitas o toca alguna superficie contaminada. Pero a veces, los síntomas tardan en aparecer hasta 14 días, por lo que alguien puede tener el virus y no saberlo. 

Estudio sugiere que el cubrebocas es la medida más efectiva para frenar el contagio

Algunas autoridades de la Ciudad de México han incluido el uso obligatorio de cubrebocas en lugares públicos como una medida necesaria para volver a la “nueva normalidad”.

Por ejemplo, en el Plan Gradual hacia la Nueva Normalidad que publicó el gobierno de la Ciudad de México en la Gaceta oficial dice que: “Será obligatorio para todas las personas que habiten o transiten en la Ciudad de México el uso de cubrebocas”. 

La jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo, explicó que esta decisión fue tomada con base en estudios científicos, cómo la investigación coordinada por el doctor Mario Molina. La cual sugiere que “esa medida protectora reduce significativamente el número de infecciones”.

El artículo científico de Mario Molina y su equipo de investigadores escribieron se publicará próximamente en PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences) de Estados Unidos, pero el documento ya está disponible para su lectura.

La investigación de Mario Molina es una comparación de las tendencias en infecciones de COVID-19 entre Italia y  la Ciudad de Nueva York antes y después de la implementación obligatoria de cubrebocas. Los resultados sugieren que la implementación del uso cubrebocas previno más de 700 mil infecciones en Italia entre el 6 de abril y el 9 de mayo. 

Mientras que en Nueva York, se estima que se previnieron más de 66 mil contagios, entre el 17 de abril y el 9 de mayo. Lo anterior sugiere que “la transmisión por partículas en el aire  juega un papel dominante en la dispersión del COVID-19”. 

Este estudio concluye que: “El uso de los cubrebocas en público corresponde a la medida más efectiva para prevenir la transmisión de la enfermedad entre personas, y que esta práctica, que es relativamente barata, junto con pruebas extensivas, cuarentenas y el seguimiento de contactos plantea la mejor oportunidad para controlar la pandemia del COVID-19, antes de que se desarrolle una vacuna que funcione”.

LA OMS dice que los cubrebocas no son para personas sanas

Hasta el 15 de junio, la OMS señala que “aunque muchas personas utilizan mascarillas higiénicas de tela en zonas públicas, existen escasas pruebas de su eficacia, y la OMS no recomienda su uso generalizado por la población como medida de control de la COVID-19″.

Sin embargo, “la OMS recomienda a los gobiernos que fomenten la utilización de mascarillas higiénicas de tela por la población general en áreas donde la transmisión sea generalizada, en áreas donde haya una capacidad limitada para aplicar medidas de control y, especialmente, en entornos donde no sea posible mantener una distancia física de al menos un metro, como en medios de transporte público, tiendas u otros lugares cerrados o concurridos”.

La OMS también advierte que “las mascarillas solo son eficaces si se combinan con el lavado frecuente de manos con una solución hidroalcohólica o con agua y jabón”.

Además, la OMS recomienda que los grupos siguientes utilicen mascarillas médicas:

  • Trabajadores sanitarios
  • Personas con síntomas compatibles con la COVID-19, incluidas las personas con sintomatología leve
  • Personas que cuidan a casos sospechosos o confirmados de COVID-19 fuera de centros sanitarios

Estudio sugiere que el cubrebocas es la medida más efectiva para frenar el contagio

Algunas autoridades de la Ciudad de México han incluido el uso obligatorio de cubrebocas en lugares públicos como una medida necesaria para volver a la “nueva normalidad”.

Por ejemplo, en el Plan Gradual hacia la Nueva Normalidad que publicó el gobierno de la Ciudad de México en la Gaceta oficial dice que: “Será obligatorio para todas las personas que habiten o transiten en la Ciudad de México el uso de cubrebocas”. 

La jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo, explicó que esta decisión fue tomada con base en estudios científicos, cómo la investigación coordinada por el doctor Mario Molina. La cual sugiere que “esa medida protectora reduce significativamente el número de infecciones”.

El artículo científico de Mario Molina y su equipo de investigadores escribieron se publicará próximamente en PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences) de Estados Unidos, pero el documento ya está disponible para su lectura.

La investigación de Mario Molina es una comparación de las tendencias en infecciones de COVID-19 entre Italia y  la Ciudad de Nueva York antes y después de la implementación obligatoria de cubrebocas. Los resultados sugieren que la implementación del uso cubrebocas previno más de 700 mil infecciones en Italia entre el 6 de abril y el 9 de mayo. 

Mientras que en Nueva York, se estima que se previnieron más de 66 mil contagios, entre el 17 de abril y el 9 de mayo. Lo anterior sugiere que “la transmisión por partículas en el aire  juega un papel dominante en la dispersión del COVID-19”. 

Este estudio concluye que: “El uso de los cubrebocas en público corresponde a la medida más efectiva para prevenir la transmisión de la enfermedad entre personas, y que esta práctica, que es relativamente barata, junto con pruebas extensivas, cuarentenas y el seguimiento de contactos plantea la mejor oportunidad para controlar la pandemia del COVID-19, antes de que se desarrolle una vacuna que funcione”.

Los CDC recomiendan usar cubrebocas como prevención en caso de estar enfermo y no tener síntomas

Pero en la última revisión realizada por los CDC el 3 de abril, a las recomendaciones anteriores se sumó el uso de mascarillas de tela o cubrebocas caseros para “retrasar la propagación del virus”. 

De acuerdo con los CDC, “todos deben usar una cubierta facial de tela cuando tienen que salir en público”, a excepción de los menores de 2 años, y cualquier persona con problemas para respirar o que no pueda quitarse la máscara sin ayuda.

Esto no resulta una total contradicción con lo dicho por la OMS pues los CDC dicen que “la cubierta facial de tela está diseñada para proteger a otras personas en caso de que esté infectado”. 

Sin embargo, los CDC explican que gracias a estudios recientes ahora se sabe que una parte significativa de las personas con coronavirus carece de síntomas y pueden transmitir el virus a otros antes de mostrar síntomas. 

Por eso los CDC recomiendan usar cubiertas de tela para la cara en lugares públicos donde otras medidas de distanciamiento social son difíciles de mantener.

Especialistas de la UNAM también recomiendan su uso 

Por medio de un comunicado, la UNAM informó que a partir del 3 de abril, se recomienda el uso de cubrebocas “en condiciones de aglomeración como transporte público, metro, camiones, Metrobús, mercados, filas y tiendas”.

El doctor Samuel Ponce de León Rosales, coordinador de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia Coronavirus, pidió a la población “utilizarlo con las precauciones debidas, sin descuidar la higiene y la etiqueta respiratoria. 

El especialista de la UNAM enfatizó que “no deben usarse máscaras N95, las cuales son de uso exclusivo del personal médico”. Además, sugirió fabricar los cubrebocas en casa con diferentes tipos de pañuelos, “siempre será mejor esta protección a no tener nada en las situaciones que hemos descrito”, dijo.

La secretaria de Salud no considera necesario el uso de cubrebocas

En México, hasta este 6 de abril, la Secretaría de Salud no recomienda el uso de cubrebocas como medida de protección para el coronavirus COVID-19. Y señala que su uso únicamente se recomienda a profesionales de la salud y cuidadores de pacientes con infección respiratoria. Así como a personas que presenten síntomas de enfermedad respiratoria. 

El mismo día en que los CDC recomendaron el uso de mascarillas de tela o cubrebocas fabricados, el subsecretario de salud Hugo López- Gatell fue cuestionado al respecto. En conferencia de prensa el funcionario dijo: 

“No sirven las mascarillas para protegerse si soy susceptible y quiero tener una defensa contra que me caigan las partículas contagiantes de secreciones respiratorias, eso sí está claro, porque el virus entra también por los ojos, o si tengo la mascarilla y me estoy tocando la cara porque ya me dio calor o me da comezón, entonces, me estoy también llevando con las manos la posibilidad de infectar”.

López-Gatell dijo que la recomendación de los CDC  no está “totalmente fundamentada en la ciencia”. Pero dijo “ante la ausencia de otras alternativas, siempre existe la idea de: Usémoslo”.

A pesar de ello el subsecretario fue claro: “Lo que no tendría sentido es que las mascarillas quirúrgicas, que son las que se fabrican con ciertos estándares industriales y mucho menos las rígidas, las N95, se desperdiciaran utilizándolas como un mecanismo de protección que todavía no tiene una fuerte evidencia científica”.

 

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