Los dichos de esta imagen sobre vacunación COVID son falsos
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Los dichos de esta imagen sobre vacunación COVID son falsos

No hay evidencia científica que demuestre que las vacunas contra COVID-19 dañan los pulmones, repliquen el virus dentro de las células o generan enfermedades autoinmunes
1 de abril, 2021
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En redes sociales circula una imagen en la que se afirma que “el 30% de los vacunados contra la COVID-19 morirán en pocos meses”. Pero ninguno de los argumentos que señalan tiene sustento científico. 

La imagen atribuye los argumentos falsos a Alexandra Henrion-Caude, aunque la mujer que aparece es Sherri Tenpenny. Ambas, han emitido varios dichos falso que ya han sido desacreditados por otros verificadores como AFP Francia y Snopes.

Esta información falsa circula por Instagram, Twitter, Facebook y Telegram. Por ejemplo, en un canal de Telegram mexicano el mensaje ya fue visto por más de 4 mil personas. 

El ARNm no replica el virus dentro de las células

El texto de la imagen asegura que  “las vacunas de ARNm serán utilizadas para la despoblación en los próximos tres a seis meses”. 

Supuestamente, las vacunas de ARNm “crearán caos entre las personas, pues nuestros anticuerpos destruirán nuestros pulmones y desactivarán los antimacrófagos inflamatorios y llevara el virus al interior de la célula permitiéndole replicarse (sic)”

Sin embargo, los Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC)  explican que este tipo de vacunas “no afectan nuestro ADN ni interactúan con él de ninguna forma”.

Esto es porque el ARNm nunca ingresa al núcleo celular, que es donde está nuestro ADN o material genético. Cuando el ARNm llega a la célula, está lee “las instrucciones” y luego lo desecha. No se queda en la célula ni en el ADN. El ARNm tampoco porta el virus SARS-Cov-2 ni ningún otro. Entonces, no puede “llevar el virus” dentro de la célula, como afirma el texto falso. 

“Estas vacunas enseñan a nuestras células a producir una proteína, o incluso una porción de una proteína, que desencadena una respuesta inmunitaria dentro de nuestro organismo. Esa respuesta inmunitaria, que produce anticuerpos, es la que nos protege de infecciones si el virus real ingresa a nuestros organismos”, explican los CDC.

En esta otra verificación, el doctor Uri Torruco nos explicó que no es cierto que el ARN mensajero reescriba el código genético. “El ARN mensajero es la plantilla para generar proteínas, pero no escribe nada. El código genético ahí sigue, el ARN mensajero solo se transcribe en una o varias proteínas”.

De hecho, Pfizer también aclaró mediante un material que compartió con Animal Político que:

La evidencia indica que el ARNm permanece en el citoplasma aproximadamente 9 días, tiempo suficiente para que la célula transcriba las instrucciones y genere la proteína que va a presentarse como antígeno para estimular la activación del sistema inmune. La vacuna de ARNm contra el COVID-19 funciona con las defensas naturales del organismo para generar inmunidad a la enfermedad de manera segura”.

El ARNm tampoco destruye los pulmones

Sherri Tenpenny es quien originó la idea de que la vacuna de ARNm desencadena una reacción inmunitaria que “destruirá los pulmones”. Ella basa su dicho en dos investigaciones, una de 2019 y otra de 2012. En esta última participó Robert Atmar, profesor de enfermedades infecciosas en el Baylor College of Medicine. 

El mismo Robert Atmar explicó a Snopes  que sus “hallazgos no se aplican al SARS CoV-2″, que es el virus que causa la COVID-19.

Las investigaciones se centran en la vacunación contra los virus SARS y MERS. Describen que en pruebas con animales, las vacunas crearon una respuesta inmunitaria. El problema fue que después de la vacunación, los animales eran infectados con SARS o MERS. Luego de eso, su sistema inmunológico causaba una enfermedad pulmonar. Esto se debía a que se produjo una respuesta celular de perfil Th2.

Al respecto, Pepe Alcamí explicó a los verificadores de Maldita.es que una respuesta de perfil Th2 produce citocinas que frenan el sistema inmune. Sin embargo, existe la respuesta de perfil Th1 que producen citocinas antivirales y mediadores que potencian la respuesta inmune.

“En los ensayos clínicos de las vacunas de ARNm contra la COVID-19 se ha medido esto y las respuestas que inducen las vacunas son de perfil Th1, es decir, las buenas”, señala Maldita.

Por ejemplo, en el artículo “Seguridad y eficacia de la vacuna BNT162b2 mRNA Covid-19”, publicado en la revista The New England Journal of Medicine (NEJM) en diciembre de 2020, los investigadores describen que: 

“Los resultados de estudios realizados en los Estados Unidos y Alemania entre hombres y mujeres sanos mostraron que dos dosis de 30 μg de BNT162b2 provocaron títulos altos de anticuerpos neutralizantes del SARS-CoV-2 y respuestas sólidas de linfocitos T CD8 + y CD4 + de tipo Th1 específicos de antígeno”.

No hay evidencia de que la vacuna cause enfermedades autoinmunes

El texto de la imagen que se distribuye en redes sociales, también afirma que la vacuna de ARNm es un “caballo de Troya”. Dice, que causara “la muerte de muchas personas al año de la vacunación: no sólo para el shock anafiláctico o las enfermedades cardiovasculares, sino también para las enfermedades autoinmunes, ya que los anticuerpos de la proteína Spike comenzarán a atacar y a romper los glóbulos rojos (sic)”

Al respecto, África Gónzalez, catedrática en Inmunología, afirmó para Maldita.es que “no hay ninguna evidencia de que esto ocurra” y que se mezclan conceptos y hay otros erróneos. 

El llamado shock anafiláctico o anafilaxia, es una reacción alérgica grave en todo el cuerpo a un químico, que en este caso dicen que es la vacuna contra COVID-19. 

Sin embargo, un estudio del Hospital General de Massachusetts (Estados Unidos) publicado en la revista ‘Journal of the American Medical Association’ concluyó que las reacciones anafilácticas a las vacunas contra la COVID-19 basadas en ARNm, son poco comunes.

El estudio se publicó el pasado 8 de marzo, y analizó las reacciones de los empleados de Mass General Brigham (MGB) que recibieron su primera dosis de una vacuna de ARNm contra COVID-19. 

De 64 mil 900 empleados, sólo en 16 se confirmó anafilaxia. Lo que significa una incidencia de 0.025%. 10 (63%) tenían antecedentes de alergia y 5 (31%) tenían antecedentes de anafilaxia.

Gerard Espinosa, especialista en Enfermedades Autoinmunes del Hospital Clínic de Barcelona, explicó a la agencia EFE que “por el diseño de las vacunas y por cómo reaccionan en nuestro organismo” y hacen que fabrique defensas contra la COVID-19, “es altamente improbable y prácticamente excepcional que a través de la vacunación pueda haber un brote de la enfermedad autoinmune”. 

En las hojas informativas de la FDA de Estados Unidos sobre las vacunas de Pfizer y Moderna que utilizan este tipo de tecnología, tampoco encontramos nada que advierta sobre “enfermedades autoinmunes” como un posible efecto secundario de la vacunación.

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