La vacuna Patria contra Covid, ¿es un ‘desarrollo 100% mexicano’?
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La vacuna Patria contra Covid, ¿es un 'desarrollo 100% mexicano'?

Aunque en un video de Conacyt se dice que es 100% mexicana, la propia directora reconoció que se trata de un desarrollo que se hizo gracias a la investigación previa de científicos en otros países.
Por Siboney Flores y Samedi Aguirre
14 de abril, 2021
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Las autoridades del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) reiteraron durante la conferencia matutina del 13 de abril en Palacio Nacional que “si todo sale como esperamos, tendríamos a final de este año una vacuna mexicana”. 

Además del dicho de María Elena Álvarez-Buylla, en un video presentado en la misma conferencia se menciona que “México es capaz de desarrollar su propia vacuna contra el COVID-19”. 

Y una voz en off refiere: “Tras el éxito obtenido en las pruebas preclínicas y una vez que se logren superar las pruebas en humanos, esperamos contar con un desarrollo vacunal 100 por ciento mexicano contra la COVID-19 para proteger la salud de la población”.

Pero en realidad se trata de una vacuna en colaboración. Es decir, se retomó tecnología que ya había sido desarrollada por científicos en el extranjero, no todo el proceso científico se hizo en México.  

En la misma conferencia y en un comunicado posterior se dio crédito a científicos o instancias extranjeras cuyo trabajo permitió que se pueda avanzar en esta vacuna, que en el país ya entrará en fases de prueba con humanos.

Sin embargo, ante dichos como los expuestos arriba de parte de Conacyt, en redes sociales y en notas periodísticas otros científicos destacaron que la vacuna fue hecha en Nueva York, y no en México.

“Lo correcto es decir que es una vacuna creada o tuvo un ‘desarrollo vacunal’ en Estados Unidos, por el Mount Sinai y la Universidad de Austin. Y que será producida por Avimex, una empresa mexicana con experiencia en la creación de vacunas de influenza”, comentó un investigador mexicano que prefirió no ser citado con su nombre.

Esto es lo que sabemos hasta ahora sobre el origen de la vacuna ‘Patria’, el nombre que le dio el gobierno de López Obrador: 

¿Qué pasa en realidad?

Para que México pueda decir que el proyecto o “desarrollo vacunal” fue creado solo en el país o es “100% mexicano”, tendría que hacer desde el paso cero de investigación hasta vacunar pacientes. 

Es un proceso que puede tomar varios años, según refieren fuentes académicas que prefieren mantener el anonimato. 

Lo que hizo México fue adquirir una licencia de uso de una tecnología que realizó la escuela de medicina Mount Sinai, localizada en New York, Estados Unidos. Y que por cierto, también adquirieron Brasil, Vietnam y Tailandia. En este último país, incluso ya están en una etapa más avanzada, de la fase 1 con humanos. 

México tomó las investigaciones de Mount Sinai y comenzó la etapa de la fase pre-clínica que implica experimentar con animales como ratones y cerdos. Lo siguiente serán las pruebas con humanos.

Es decir, México iniciará su fase de estudios clínicos y en su momento se encargaría de la producción de las dosis, pero Conacyt no creó la vacuna ni hizo toda la investigación desde cero. 

¿Cómo se consiguió?

Para avanzar en el tema de la vacuna contra COVID-19, Conacyt trabaja en colaboración con el Instituto Mexicano del Seguro Social, el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, el Laboratorio de Biológicos Reactivos de México, la Secretaría de Salud y el laboratorio Avimex.

Fue gracias al Laboratorio privado Avimex que México adquirió la licencia de uso exclusivo, pues el laboratorio lleva más de una década trabajando de la mano de la escuela de medicina Mount Sinai para el desarrollo de vacunas de ámbito veterinario. 

El doctor Adolfo García-Sastre, académico de la escuela Mount Sinai, explicó en una entrevista que las “semillas vacunales”, algo así como la receta para hacer la vacuna, fue un trabajo realizado gracias a los antecedentes que tenían contra los tipos de coronavirus presentados en animales. 

“Vimos que el vector que utilizamos tendría una gran capacidad para vacunación en humanos para COVID-19, entonces trabajamos en el desarrollo de semillas vacunales … estamos muy esperanzados”. 

¿En qué consiste la vacuna Patria? 

Este proyecto vacunal no es similar al que hemos visto sobre ARN mensajero. Sino que se centra en utilizar un virus recombinante de la enfermedad de Newcastle, conocido y abreviado como “NDV”.

Este tipo de vacunas mejor conocidas como de vector, utilizan un virus genéticamente modificado para que actúen como un vehículo que lleva la información necesaria, en este caso sobre el SARS-CoV-2, para que nuestro cuerpo pueda defenderse cuando el verdadero virus que causa la COVID intente ingresar al organismo.

Los CDC explicaron que el vector (no el virus que causa el COVID-19, sino otro virus que es inofensivo) ingresa a una célula dentro de nuestro organismo y usa la maquinaria celular para producir una porción inocua del virus que causa el COVID-19. Esta porción se conoce como proteína Spike, y solo está presente en la superficie del virus que causa el COVID-19.

Esto desencadena una respuesta de nuestro sistema inmunitario, que comienza a producir anticuerpos y activar otras células inmunitarias para combatir lo que considera una infección. 

Al final del proceso, nuestros organismos habrán aprendido cómo protegernos de una infección futura por el virus que causa el COVID-19.

En este estudio disponible en The Lancet desde noviembre del año pasado se explica que el vector del virus de la enfermedad de Newcastle (NDV) es una opción para la fabricación de vacunas contra COVID-19. 

Esta tecnología, aseguró García-Sastre, no es dañina en humanos y ha sido utilizada en los laboratorios de Avimex durante 15 años para uso veterinario. Incluso es utilizado para las vacunas contra la influenza. 

Además, otras vacunas ya aprobadas contra COVID-19 también usan esta misma tecnología, como por ejemplo la Sputnik V, aunque utilizan otro tipo de virus vector.

De ser exitosa se podrá aplicar colocando unas gotas por la nariz o ser inyectada de manera muscular. Y ayudaría a pequeños países a tener la posibilidad de acceder a una vacuna contra el Coronavirus. 

Entonces, ¿cuál es el dilema? 

Las autoridades del Conacyt sí dieron su crédito a científicos partícipes de otras partes del mundo durante la conferencia matutina. Los hicieron al inicio de la presentación y cuando reprodujeron el video sobre la vacuna. 

También lo hicieron en su comunicado oficial en el que se detalla que “la vacuna que Avimex está desarrollando utiliza tecnología de la Escuela de Medicina Icahn en Monte Sinaí (Nueva York, EUA)”. 

Al igual, en la presentación enviada a medios de comunicación se puede ver en la diapositiva dos, de manera pequeña, el logo de la Universidad de Texas y de la escuela de medicina Mount Sinai. 

El problema o lo que generó polémica y críticas fue la forma en cómo lo explicaron de manera pública, y decir que se llamaría “Patria” por ser 100% mexicana

Finalmente la titular de Conacyt, María Elena Álvarez Buylla, explicó en una entrevista que concedió a un programa de radio que en el país se llevan a cabo trabajos de fabricación de la vacuna y todos los procesos y tecnologías que implican, pero “investigación previa, los antecedentes, fueron resultado de colaboración de alianzas de muchos años de este laboratorio mexicano Avimex con investigadores de diferentes partes del mundo”.

Una vacuna de bajo costo 

La intención de las autoridades mexicanas de producir una vacuna en el país es disminuir los costos.

La titular de Conacyt refiere que el costo de la vacuna de importación más cara es de 525 pesos por dosis, mientras el costo de producción para la vacuna en México sería de 55 pesos. Lo cual disminuiría un 90% los costos por vacuna. 

Sin embargo, la manera en la que la titular del Conacyt explicó esto también se prestó a confusión, pues ella expuso que la vacuna Patria sería 850% más barata. 

A esta cifra llegó luego de calcular la diferencia de precio entre la vacuna más cara y la producida en México, que es de 8.5. Es decir, que producir esta vacuna es 8.5 veces más barato que importar alguna de otra marca. 

A la fecha, se han invertido 150 millones de pesos (mdp) para la creación de la vacuna “Patria”. De estos, 15 mdp fueron otorgados por AMEXCID-SRE, mientras que el resto fue por  Conacyt. 

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