Las vacunas de ARNm contra COVID no son para esterilizar a la población
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Las vacunas de ARNm contra COVID-19 no son para esterilizar a la población

No todas las vacunas que se están probando contra COVID están hechas con ARN mensajero y su objetivo no es esterilizar a la población.
4 de diciembre, 2020
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En redes sociales aseguraron que las vacunas de ARNm que se están desarrollando contra COVID-19 causan infertilidad. Argumentan que se dirigen a las células presentes en testículos y ovarios, y que “reescribe el código genético”. Esto es falso, pues el objetivo de las vacunas no es “reescribir el código genético”. Su objetivo es proporcionar al cuerpo la información genética del virus para que cuándo éste entre al organismo, el sistema inmunológico pueda defenderse de forma efectiva. 

En Facebook, por ejemplo, se difunde un texto que dice: “El precio es que el 97% de los varones inoculados van a quedar estériles, pero además, si son niños pequeños, nunca van a desarrollar características sexuales secundarias”. En esa publicación, la mayoría de los comentarios alimentan un discurso de miedo y desinformación, tal como lo muestra el comentario de una usuaria que dijo: “Ojalá no nos quieran obligar porque son criminales”. 

El mismo texto fue retomado por otra publicación con una imagen diferente. En este caso, y ante los cuestionamientos de si realmente es así cómo funcionan las vacunas, una usuaria señaló: “no sé si exactamente funcionará así pero que esta descripción coincide con todos los objetivos del Nuevo orden mundial sí, así que no debe estar muy equivocada”.

¿Qué es la ACE2? 

El texto que circula en redes sociales afirma que “la Vacuna que están votando es ARNm, este circula por la sangre hasta encontrar un receptor de enzima ACE2, que existe principalmente en los testículos, un poco en los ovarios, y en la mielina de las neuronas”.

Pero el infectólogo Uri Torruco explicó a Animal Político que “en realidad el ARN mensajero no se une a la enzima convertidora de angiotensina (ACE2), tampoco es cierto que los receptores están en los lugares que él dice”. 

Es preciso señalar que es a través de la ACE2 que el virus se fija en los órganos, pues  el SARS-CoV-2 tiene una proteína llamada “espiga” (proteína S) que reconoce a la ACE2 como su receptor para ingresar a las células, tal y cómo se explica en este documento realizado por investigadores de la Facultad de Medicina de la UNAM.  

La ACE2 se encuentra principalmente en las células que recubren los pulmones y el corazón, pero también están presentes en otros órganos del cuerpo. 

Uri Torruco enfatiza que tampoco es cierto que el ARN mensajero reescriba el código genético. “El ARN mensajero es la plantilla para generar proteínas, pero no escribe nada. El código genético ahí sigue el ARN mensajero solo se transcribe en una o varias proteínas”. 

¿Qué tiene que ver esto con la esterilidad el desarrollo de órganos sexuales? 

De acuerdo con el infectólogo, nada. Pues como ya señalamos el ARN mensajero no cambia el funcionamiento de nuestras células, y por tanto no modifica la función de los órganos reproductivos del cuerpo humano. 

El texto con información falsa dice que “el 97% de los varones inoculados van a quedar estériles, pero además, si son niños pequeños, nunca van a desarrollar características sexuales secundarias”. Esto tampoco es verdad. 

El infectólogo señala que el error aquí es que “confunde la posibilidad de producir células germinales, o sea espermatozoides con la  producción de hormonas, y no son las mismas células”. 

Los óvulos y los espermatozoides tienen células germinales, en contraste con las otras células del cuerpo que se llaman células somáticas. Es gracias a las células germinales que se logra la reproducción de la especie. 

Por otro lado, el desarrollo de las características sexuales secundarias son producto de las hormonas como la testosterona, el estrógeno y la progesterona y eso nada tiene que ver con las vacunas de ARN mensajero. 

Entonces, ¿cómo funciona la vacuna de ARN mensajero? 

La doctora Gabriela García Pérez, académica del Departamento de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Medicina de la UNAM, nos contó en esta otra nota que los virus están cubiertos por una capa de proteínas. 

Cuando un virus entra en nuestro cuerpo, una de esas proteínas es la encargada de reconocer un receptor en nuestras células para poder entrar en ellas. En este caso la ACE2. 

Este proceso es lo que hace que nos enfermemos. Y las vacunas deben ayudar a nuestro organismo para impedir que el virus entre y se replique causando enfermedad. 

En el caso de las vacunas hechas con ARN, se copia una porción del ARN que tiene la información necesaria para que el virus use su llave y entré a la célula. Esto le enseña al cuerpo a combatirlo cuando el virus real aparezca y eso nada tiene que ver con reescribir información genética. 

En este artículo disponible en la revista Sciencie, Meredith Wadman explica que tanto la vacuna propuesta por Moderna como la de  Pfizer, con BioNTech, son de ARN mensajero (ARNm). En los ensayos clínicos  alcanzaron una eficacia del 95% 

La autora del texto explica que “ambas vacunas consisten en un fragmento de código genético que dirige la producción de la proteína de pico del coronavirus, entregada en una pequeña burbuja de grasa llamada nanopartícula lipídica”. 

Entre los efectos secundarios más graves reportados por estas vacunas están la fiebre severa, la fatiga, dolores de cabeza y de articulaciones. Si quieres conocer más detalles sobre esto sigue esta liga. 

¿Realmente todo es un plan para controlar a la población? 

El texto que circula en redes sociales retoma afirmaciones sobre teorías de la conspiración que no están comprobadas, en donde el argumento principal es que la COVID-19 fue planeada y la vacuna sirve para controlarnos. 

Pero en esta nota te contamos que las vacunas contra COVID-19 se están desarrollando con diferentes técnicas. Algunas con ARN mensajero, pero hay muchas otras que por ejemplo  son de Adenovirus o de proteínas. De hecho, hasta el 12 de noviembre había 48 vacunas en evaluación clínica en todo el mundo. Es decir, no hay un solo proyecto de vacuna para inocular a la población mundial. 

La información científica apunta a que el virus que causa la COVID-19 no fue creado de forma intencional. Por ejemplo, un artículo publicado en “Nature Medicine”, “el SARS-CoV-2 no es una construcción de laboratorio o un virus manipulado a propósito”. Kristian Andersen, profesor de la Scripps Research, junto con profesores de la Universidad de Tulane, la Universidad de Sidney, la Universidad de Edimburgo y la Universidad de Columbia, fueron quienes realizaron la investigación.

Incluso, en la revista The Lancet, un grupo de científicos e investigadores publicaron una postura al respecto, “para condenar enérgicamente las teorías de conspiración que sugieren que COVID-19 no tiene un origen natural”. 

En conclusión: No hay pruebas de que la COVID-19 se haya planeado. Tampoco es verdad que las vacunas de ARN mensajero reescriban el ADN y dejen a las personas con infertilidad.

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