Vacunas y menstruación: Lo que se sabe de posibles efectos
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Vacunas y menstruación: Lo que se sabe de posibles efectos

Muchas personas menstruantes han detectado cambios en su ciclo después de recibir la vacuna COVID, pero esto no debe desmotivar la vacunación.
4 de agosto, 2021
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Alí tiene tiene 30 años, se vacunó contra COVID en el Estado de México y al poco tiempo descubrió que su periodo se había adelantado más de 10 días. 

“No tuve ningún efecto por la vacuna, solo me dolió el brazo, pero tres días después me llegó el periodo muy adelantado. Yo no le di importancia hasta que empecé a ver en internet que no era la única a la que le pasaba”, describe.

Conforme la vacunación avanza en la población fértil, este tipo de inquietudes se hacen más frecuentes en redes sociales.

Manchado intermenstrual, adelanto o atraso del periodo y dolores menstruales más intensos, son algunos de los cambios que algunas mujeres y personas menstruantes dicen experimentar después de recibir la vacuna contra COVID-19.

Todavía no existen pruebas científicas que demuestren que las alteraciones en la menstruación son efectos directos de la vacunación y de ningún modo significa que la vacunación sea peligrosa o no recomendable, pues sigue siendo la mejor opción para evitar que las personas se contagien, enfermen gravemente y mueran por COVID.

Sin embargo, ya hay investigaciones en desarrollo, y estos casos abren la puerta a la discusión sobre la necesidad de ejercer la medicina con perspectiva de género, y considerando las diferencias fisiológicas de los sexos.

A continuación puedes leer lo que nos comentaron especialistas y datos de reportes científicos sobre los efectos observados en las mujeres durante la pandemia, y los procesos de vacunación:

Aumento o retraso del sangrado es lo más reportado

Las observaciones sobre cambios en su ciclo después de vacunarse llamaron la atención de la doctora en enfermería Laura Bena, quien ahora mismo forma parte de la investigación “Efecto de la vacunación contra el SARS-CoV-2 en el ciclo menstrual de mujeres en edad fértil”, de la Universidad de Granada, en España. Mejor conocida como proyecto Eva. 

En entrevista para El Independiente, Baena dijo que notó entre sus amigas que a pesar de ser una alteración muy mencionada “muchas que se habían animado a decirlo a sus médicos habían sido casi tomadas por locas”. 

Al respecto, la doctora Luz María Moreno Tetlacuilo, coordinadora del programa de estudios de género y salud de la facultad de Medicina de la UNAM, señala que “esta construcción androcéntrica —visión del mundo y de las relaciones sociales centrada en el punto de vista masculino— de la medicina tiene mucho que ver con que no se le dé importancia a los problemas que las mujeres sienten y reportan con relación a sus dolencias, sobre sus problemas de salud sexual o reproductiva”. 

De acuerdo con una nota informativa de la Universidad, “la investigación que está en marcha trata de averiguar los efectos secundarios de las vacunas en mujeres en edad fértil. En la fase inicial se ha recabado información mediante más de cinco mil encuestas en las que siete de cada diez mujeres aseguran notar alteraciones”.

Baena señaló a El Independiente que “las más frecuentes son un aumento en el sangrado, la ausencia de regla durante uno o dos meses y pequeños sangrados entre reglas, coincidiendo con el período de ovulación”.

Hay otra parte del estudio que actualmente está en marcha en el Hospital Clínico de Granada, en donde se dará seguimiento anual a 150 mujeres no vacunadas sobre su periodo luego de la vacunación, y a quienes se realizaran análisis de sangre y otros estudios, para analizar “el fenómeno y sus causas, que aún se desconocen”.

Aunque  todavía no hay pruebas científicas que confirmen que la alteración en la menstruación es consecuencia de la vacuna,  la doctora Moreno insiste en que es importante que los médicos tomen estos reportes seriamente,  pues es la única forma de saber qué está pasando y si realmente es un problema. 

¿Qué hago si detecto cambios en mi ciclo? 

La ginecóloga Carmen Suro señala que en su consultorio es frecuente recibir a pacientes con alteraciones en el ciclo menstrual, pero más allá de si se sospecha que hay relación con la vacuna, la ginecóloga recomienda mantener la calma. 

“Si las anomalías no te quitan calidad de vida ni sientes mucho impacto entonces solo vigila tu patrón. Si te quitan calidad de vida o sigues presentando las mismas alteraciones por varios meses, entonces sí hay que buscar atención”, indica. 

Por ejemplo, ella señala que si hay un sangrado intermenstrual pero corresponde al proceso de ovulación se considera normal. Si en cambio es una hemorragia o un sangrado fuerte, tienes muchísimo cólico o estás notando que hay una descomposición hormonal importante, que se puede manifestar por ejemplo con acné severo, entonces es momento de acudir al especialista. 

Si el cambio se detecta luego de la vacunación, ella recomienda solo vigilar qué pasa en los siguientes ciclos “porque tu cuerpo muchas veces puede compensar solito. Si es un efecto transitorio, se va corregir solo”.  

Las alteraciones en la menstruación pueden ser una relación indirecta

La vacunación es un evento que ha generado muchas emociones a  la población en general. Las filas, los efectos secundarios y la esperanza de volver a la “normalidad” son factores que nos emocionan, y también podría ser la razón por la que algunas mujeres han experimentado cambios en su ciclo menstrual. 

Así lo explica la ginecóloga Carmen Suro: “Una de las alteraciones que se han reportado es sangrados intermenstruales que nosotros llamamos metrorragia, o alteraciones en el ciclo de retraso o que se adelantaron, pero todo eso también puede estar vinculado a procesos de estrés transitorio, falta de sueño, cambios en la alimentación; entonces a lo mejor pudiéramos creer que esto es consecuencia de la vacuna, pero si por ejemplo la vacuna les generaba un estrés importante, pudiera ser esa la causa”. 

La Clínica Mayo también explica que “el estrés mental puede alterar temporalmente el funcionamiento del hipotálamo, una parte del cerebro que controla las hormonas que regulan el ciclo menstrual”, lo que genera cambios en éste.

Es precisamente la ansiedad que Yaneth sintió antes y después de la vacuna a lo que ella misma atribuye que a medio ciclo detectara manchas o un pequeño sangrado. 

“Fue algo muy leve, pero nunca me había pasado. Me asusté mucho y corrí al doctor. Me preguntaron si en los últimos días me había sentido especialmente estresada y así encontramos la posible causa”. 

La pandemia ya había influido en los ciclos menstruales

Hablar de alteraciones en el ciclo menstrual durante la pandemia no es nuevo, de hecho algunos medios como Washington Post ya habían documentado desde el año pasado que algunas personas habían experimentado retrasos, debido al impacto de la pandemia.

El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA por sus siglas en inglés) alertó que “las consecuencias económicas están afectando el acceso a los suministros menstruales, y el aumento del estrés podría afectar los ciclos menstruales y las molestias físicas y emocionales relacionadas con la menstruación (síndrome premenstrual)”.

La posibilidad de que la vacuna altere el ciclo menstrual se suma a las dudas sobre si la misma infección por SARS-CoV-2 tiene algún efecto sobre la reserva ovárica, las hormonas sexuales y la menstruación de las mujeres en edad fértil. 

Investigadores del Hospital Tongji en China lo investigaron en 177 pacientes con registros menstruales, y publicaron sus resultados en enero en la plataforma científica Elsevier

Encontraron que casi una quinta parte de las pacientes presentó una disminución del volumen menstrual o una prolongación del ciclo. Pero señalan que “los cambios en la menstruación de estas pacientes pueden ser la consecuencia de cambios transitorios en las hormonas sexuales, causados ​​por la supresión de la función ovárica que se reanuda rápidamente después de la recuperación”.

A todo esto, se suman algunos rumores y desinformación sobre la menstruación y el COVID. Por ejemplo, UNFPA encontró que algunas personas en China aseguraron que la menstruación aumenta la vulnerabilidad de las personas  al coronavirus, es falso; también detectaron que en Tanzania existía el rumor sobre que la menstruación es un síntoma de COVID o que aumenta su transmisibilidad, lo cual también fue desmentido. 

Lee: ¿Por qué nos dejan sin empleo?’: Mujeres no logran recuperar su trabajo perdido por la pandemia

Trombosis e inflamación de ganglios 

En esta otra nota te contamos que luego de vacunarse contra COVID-19 algunas mujeres comenzaron a percibir un aumento en sus senos. Al respecto el infectólogo Jaime Briseño  nos explicó que en realidad es una inflamación temporal de los ganglios linfáticos -que es una estructura glandular que ayuda a combatir las infecciones-, justo en la parte más cercana a las glándulas mamarias.

Claudia Mar, radióloga experta en mama y académica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), concuerda. Ella explicó que cuando una persona se vacuna contra cualquier cosa, como influenza, BCG, virus del papiloma humano, por mencionar algunos ejemplos de vacunas en la edad adulta, puede tener una inflamación en sus ganglios linfáticos.

De hecho, el estudio de la Sociedad de Imágenes de Seno encontró que el 11.6% de los pacientes que recibieron la vacuna contra COVID-19 de la marca Moderna presentaron ganglios inflamados, después de la primera dosis, y 16% después de la segunda.

Pero además de las alteraciones en la menstruación y los ganglios inflamados, las mujeres deberíamos saber que también tenemos un riesgo poco frecuente, pero más alto que los hombres, de desarrollar trombosis. 

De acuerdo con los Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC),  las notificaciones de efectos adversos después de la aplicación de la vacuna J&J/Janssen sugieren un aumento en el riesgo de un evento adverso poco frecuente llamado síndrome de trombosis-trombocitopenia (TTS, por sus siglas en inglés).  Este evento adverso es poco frecuente, con un índice de 7 por cada 1 millón de mujeres vacunadas de entre 18 y 49 años de edad.

De hecho, los CDC advierten que “todas las mujeres menores de 50 años de edad (independientemente de su uso de métodos anticonceptivos) deben estar al tanto del riesgo poco común pero mayor de experimentar STT después de recibir la vacuna contra el COVID-19 de J&J/Janssen”.

Durante tres semanas después de haber recibido la vacuna, debe prestar atención a la posible aparición de síntomas de un coágulo sanguíneo los cuales son: dolores de cabeza intensos, persistentes o visión borrosa, dificultad para respirar, dolor de pecho, hinchazón en las piernas, dolor abdominal persistente, moretones que se producen fácilmente o pequeños puntos de acumulación de sangre debajo de la piel que se extienden desde la zona de la inyección.

Según los CDC casi todas las notificaciones de esta afección poco frecuente pero grave, “que implica la formación de coágulos de sangre con un conteo bajo de plaquetas”, corresponden a mujeres adultas menores de 50 años.

Pero esto no debe considerarse un factor que desaliente la vacunación, por ejemplo, en una nota médica de Paul R Hunter publicada en BMJ, se explica que aunque las mujeres que toman anticonceptivos tienen un riesgo mayor de desarrollar trombosis cerebral tras la vacuna con AstraZeneca “en la mayoría de los adultos, los beneficios de la vacuna a hasta ahora supera los riesgos”.

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