Jalisco: homicidios por debajo de la media, pero crisis en desapariciones
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Violencia en Jalisco: el estado tiene nivel de homicidios por debajo de la media nacional, pero crisis severa en desapariciones

Alfaro dijo que Jalisco está por debajo de la media nacional en homicidios y en general de incidencia delictiva, con estados gobernados por Morena con peores indicadores. Pero, más allá de acusaciones políticas, Jalisco padece una crisis de desapariciones.
25 de octubre, 2022
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El gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, se enfrascó en un intercambio de declaraciones con el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, luego de que este último señalara que Jalisco es uno de los estados en los que se piensa para ejemplificar “baños de sangre”.

Alfaro le respondió que Jalisco está por debajo de la media nacional en homicidios y en general de incidencia delictiva, con estados gobernados por Morena con peores indicadores, lo cual es cierto, como veremos más adelante en revisión de cifras. 

Sin embargo, también es una realidad algo que no refirió el gobernador: más allá de acusaciones políticas, Jalisco padece una crisis de desapariciones.

En cinco años, la cifra pasó de 2 mil 800 desaparecidos a más de 15 mil, y con ello Jalisco se ubica como el estado con mayor registro de desaparición, en números absolutos, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas.  

Este registro, a decir de especialistas, incluso se queda corto para reflejar la dimensión real de esta problemática. 

Y en ese sentido, advierten organizaciones y expertos, tanto autoridades estatales como federales han fallado en crear mecanismos para medir y dar seguimiento puntual a la crisis de desapariciones, con registros actualizados y detallados, que además ayuden a las familias que buscan a sus seres queridos.

Las cifras de homicidios 

El gobernador Alfaro respondió en el video que “con los datos del Sistema Nacional de Seguridad (…) Jalisco en homicidio doloso está por debajo de la media nacional”. 

Cuando mencionó eso, el gobernador presentó una gráfica de homicidios por cada 100 mil habitantes que va de enero a agosto de 2022. Dicha medición no aparece como tal en los reportes del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). 

Pero si se revisan los datos oficiales y se hace una comparación, esto es correcto. Entre enero y agosto Jalisco tuvo una tasa de 16.27 homicidios por cada 100 mil habitantes, mientras que la media nacional fue de 17.95.

De hecho, con ese análisis, hay estados morenistas con mayor tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes; se trata de Guerrero (24.68), Michoacán (36.14), Sonora (36.54), Baja California (48.1), Zacatecas (50.97) y Colima (74.16). 

Sin embargo, si se evaluara solo el informe de agosto, Jalisco es el sexto lugar en números absolutos, al registrar 175 homicidios. Y con ello, en la entidad se promedia una tasa de 2.0 homicidios por cada 100 mil habitantes, lo que lo coloca justo en la media nacional. 

¿Qué pasa con las desapariciones?

El que Alfaro respondiera al secretario sin considerar las cifras de desapariciones no es algo inédito. Es común que dichas estadísticas las omitan los y las mandatarias estatales.

En términos estrictos, refieren especialistas, sí se debería incorporar la desaparición en cualquier balance sobre seguridad, pues también se trata de un delito que impacta a la ciudadanía. 

Sin embargo, para empezar, en México el registro de desaparición forzada y de personas no localizadas no se incluye en el compilado del SESNSP, ni forma parte de los delitos de la llamada incidencia delictiva que destacó Alfaro. 

Las desapariciones se contabilizan en un Registro Nacional que funge de manera separada y es gestionado por la Secretaría de Gobernación, a cargo de Adán Augusto López.

Y sobre este registro, especialistas señalan carencias. 

Alejandro Hope, especialista en seguridad, considera que “hablar del Registro Nacional de Desaparecidos es hablar de ineficiencia”.

Los registros, menciona, mezclan el número de personas desaparecidas y las no localizadas —en estas segundas se contempla que no corren peligro—, también las categorías y las décadas de los reportes. 

“Tan no se reportan (las desapariciones) como debe de ser, que en México se abren 12 mil carpetas al año, mientras que en Estados Unidos son 700 mil reportes. Esas cifras no cuadran, la autoridad no quiere contar y tampoco explicar que no todos los desaparecidos son por el crimen organizado… hay gente que huye de la violencia o por otros motivos, pero sin duda desaparece más gente y es por distintas causas”, apunta Hope.

El que las autoridades no hablen de la crisis y que los registros nacionales no permitan dimensionar la problemática ocasiona que se omita información que es relevante para la sociedad, advierte Anna Karolina Chimiak, codirectora del Centro de Justicia y para la Paz y el Desarrollo (Cepad), que apoya a los familiares de las víctimas de desaparición en la entidad. 

“(En Jalisco)  la información (sobre desapariciones) que se ha proporcionado no ha sido plena ni exhaustiva, y es importante que se generen diagnósticos, bases de datos públicas, y que se proporcione por la autoridades la información de manera plena, integral y exhaustiva”, menciona Chimiak. 

“Sobre todo porque la materia de seguridad le compete a todas las personas y es un aspecto muy alarmante en el estado de Jalisco. Si no se proporciona información plena, si se proporciona información escasa y selectiva, también son actos de manipulación”. 

Las familias no denuncian por temor a autoridades coludidas

De acuerdo con Francisco Jimenez Reynoso, académico de la Universidad de Guadalajara, otro de los problemas es que hay una alta cifra negra, porque las familias temen represalias o colusión de las autoridades y, entonces, no denuncian.

“Muchos ciudadanos prefieren no acudir a las instancias de denuncia porque no va a pasar nada, y esto no quiere decir que no hay delito. No hay denuncias y, como no hay denuncias, no entran estadísticas, ese es un juego que tiene el gobierno del estado. Se intenta desaparecer a los desaparecidos”, agrega Reynoso. 

El Sabueso encontró el caso de Florencia, quien tiene un hermano desaparecido desde hace cinco años. Su hermano subió al carro de un amigo en la colonia Oblatos, de Guadalajara, y jamás volvió. Vecinos les reportaron que alguien los interceptó en el siguiente semáforo y se los llevaron amordazados en una camioneta con vidrios polarizados. 

La joven y su familia decidieron no denunciar por temor a que las autoridades estuvieran coludidas o infiltradas por el crimen organizado, y a que ello pudiera costarle la vida a su familiar. “Tenemos la esperanza de que, como no lo hemos reportado, regrese con vida, que lo dejen libre”, comenta Florencia. 

De acuerdo con el más reciente informe Fiscalía a la deriva, del Cepad, esto es algo común, pues los familiares de personas desaparecidas desconfían de la autoridad y por ello no acuden a denunciar. 

En dicho informe también se habla de cómo solo el 2% de los casos que lleva la Fiscalía Especial en Personas Desaparecidas de Jalisco alcanza una intervención judicial. Es decir, de los 12 mil 060 expedientes que la fiscalía estatal conserva activos a cinco años de su creación, solo en 246 casos se ha logrado la intervención de jueces.

El resto de familiares de personas desaparecidas continúa las búsquedas para localizar a los suyos y los de otros. En Jalisco existen más de 20 colectivos que tienen diferentes objetivos al iniciar una búsqueda: algunos priorizan la identificación genética, otros la búsqueda en vida, las reformas a las leyes estatales, el avance en de las carpetas de investigación y la detención de autores materiales e intelectuales. 

Este año, los colectivos comenzaron a realizar las búsquedas en campo, lo que implica que revisen baldíos, predios, casas abandonadas, barrancos, carreteras y cualquier sitio que sea denunciado.

En todas sus brigadas de búsqueda han logrado identificar y rescatar cuerpos, a la espera de que la autoridad notifique si hubo una identificación genética. Tan solo en la primera brigada ocurrida en marzo, localizaron más de 200 bolsas con restos humanos. 

Algunos de los miembros de colectivos de búsqueda se encuentran amenazados y han hecho públicos sus casos. Se trata de Hector Flores, del colectivo Luz de Esperanza, y de Cecilia Flores, líder del colectivo Madres Buscadoras de Sonora.

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