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En clave humanitaria
Por Comité Internacional de la Cruz Roja
El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), organización imparcial, neutral e independiente... El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), organización imparcial, neutral e independiente, tiene la misión exclusivamente humanitaria de proteger la vida y la dignidad de las víctimas de los conflictos armados y de otras situaciones de violencia, así como de prestarles asistencia. El CICR se esfuerza asimismo en prevenir el sufrimiento mediante la promoción y el fortalecimiento del derecho y de los principios humanitarios universales. Fundado en 1863, el CICR dio origen a los Convenios de Ginebra y al Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, cuyas actividades internacionales en los conflictos armados y en otras situaciones de violencia dirige y coordina. Twitter: @CICR_DRMX (Leer más)
A 75 años de Hiroshima y Nagasaki: ¡ya es hora de prohibir las armas nucleares!
Gracias a la adopción de tratados que prohíben armas consideradas especialmente nocivas (municiones en racimo o minas antipersonal, entre otras) se empezó a estigmatizar su uso.
Por Eric Tardif
3 de agosto, 2020
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Las armas nucleares son un medio de guerra aterrador y destructivo. Las bombas atómicas que explotaron sobre Hiroshima y Nagasaki el 6 y 9 de agosto de 1945 causaron gran sufrimiento y devastación, arrasaron con ciudades enteras y mataron instantáneamente a decenas de miles de personas. Las condiciones de vida que heredaron los sobrevivientes fueron espantosas.

Se estima que, a finales de 1945, la bomba atómica de Hiroshima había causado 100 mil muertes y la de Nagasaki 70 mil; miles de personas más murieron en los años siguientes debido al envenenamiento por radiación. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y la Cruz Roja Japonesa atestiguaron los estragos causados cuando el personal médico y humanitario intentó, en condiciones casi imposibles, ayudar a los moribundos y a los heridos sin poderlos conducir -muchas veces- a los hospitales, que habían sido aniquilados.

Durante los últimos 75 años hemos aprendido sobre los efectos catastróficos prolongados de las armas nucleares, al tiempo que hemos vivido bajo la oscura sombra de estas herramientas de guerra.

Se estima que actualmente existen en el mundo alrededor de 17 mil armas nucleares en poder de nueve países y que, desde su invención, los Estados han realizado más de 2.000 ensayos nucleares que han causado severas afectaciones a los habitantes y al medio ambiente. También se sabe que, en múltiples ocasiones, hemos estado expuestos al peligro de detonaciones accidentales.

Desde hace varias décadas, la comunidad internacional realiza diversos esfuerzos para abolir las armas nucleares que se reflejan en la celebración de tratados que regulan distintos aspectos como la prevención de la proliferación, los ensayos nucleares y el desarme. Algunos de los tratados crearon zonas regionales libres de armas nucleares, como el Tratado de Tlatelolco de 1967 para la Prohibición de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe.

En 2010, un núcleo de Estados particularmente comprometido con la causa, el movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, varios organismos de las Naciones Unidas y organizaciones no gubernamentales se movilizaron para dar vida a la “Iniciativa humanitaria”. Convocaron tres conferencias intergubernamentales importantes sobre el impacto humanitario de las armas nucleares, una de las cuales se llevó a cabo en Nayarit en febrero de 2014. Estos eventos sirvieron para ratificar las consecuencias catastróficas que representaría el uso de dichas armas en el futuro.

Todo ello propició, en 2017, la negociación de un Tratado sobre la prohibición de las armas nucleares, cuyo texto final fue adoptado por 122 Estados y constituye una de las mayores promesas para poner fin al peligro que representan dichas armas. Entre los compromisos pactados, dicho instrumento prohíbe el uso, la amenaza del uso, la producción, la fabricación, las pruebas, la posesión, el almacenamiento y la transferencia de armas nucleares. El Tratado ya ha sido ratificado por 40 Estados, por lo que requiere de 10 ratificaciones más para su entrada en vigor. El CICR alienta a todos los Estados a hacerse parte en el tratado y a tomar las medidas imprescindibles para su implementación a nivel nacional.

Aunque algunos Estados se oponen al Tratado, y puede parecer elusivo imaginar un mundo sin armas nucleares si consideramos las realidades geopolíticas actuales, no debemos perder de vista un referente que sirve como ejemplo para insistir en la ratificación: gracias a la adopción de tratados que prohíben armas consideradas especialmente nocivas (municiones en racimo o minas antipersonal, entre otras) se empezó a estigmatizar su uso, al punto que muchos países que no se han adherido a los tratados, se han abstenido de recurrir a ellas.

Si resulta imposible prepararnos para el uso de armas nucleares, debemos prevenirlo. Ya es hora de que honremos la memoria de los cientos de miles de víctimas de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, y tomemos medidas urgentes para que la prohibición y eliminación de esas armas se vuelva realidad.

* Eric Tardif es asesor jurídico de la delegación del Comité Internacional de la Cruz Roja para México y Centro América (@CICR_DRMX).

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