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En clave humanitaria
Por Comité Internacional de la Cruz Roja
El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), organización imparcial, neutral e independiente... El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), organización imparcial, neutral e independiente, tiene la misión exclusivamente humanitaria de proteger la vida y la dignidad de las víctimas de los conflictos armados y de otras situaciones de violencia, así como de prestarles asistencia. El CICR se esfuerza asimismo en prevenir el sufrimiento mediante la promoción y el fortalecimiento del derecho y de los principios humanitarios universales. Fundado en 1863, el CICR dio origen a los Convenios de Ginebra y al Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, cuyas actividades internacionales en los conflictos armados y en otras situaciones de violencia dirige y coordina. Twitter: @CICR_DRMX (Leer más)
Imaginar un mundo sin armas nucleares
El Comité Internacional de la Cruz Roja ha lanzado una campaña sobre las consecuencias humanitarias catastróficas que tiene el uso de cualquier tipo de armas nucleares. El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja aboga desde hace tiempo por la prohibición y eliminación de este tipo de armas y el TPAN es un paso decisivo para lograr esos dos objetivos.
Por Comité Internacional de la Cruz Roja
1 de febrero, 2019
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Por: Alberto Cabezas

El año 2018 acaba de terminar en blanco para aquellos que buscamos que las armas nucleares nunca más sean utilizadas y que sean eliminados por completo. Desde el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), organización humanitaria para la que trabajo, se sigue pidiendo a los Estados su adhesión al Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares de 2017 (TPAN). Sin embargo aún no se ha logrado que 50 Estados lo ratifiquen, como se exige para su entrada en vigor. Apenas 19 lo habían hecho hasta hoy.

El TPAN, un tratado crucial para nuestra humanidad, nuestra supervivencia y la de futuras generaciones, fue aprobado por 122 países durante una conferencia diplomática celebrada en la Organización de las Naciones Unidas. Entre los Estados que lo respaldaron había 29 países de América Latina y el Caribe, la región del mundo más favorable al mismo solo por detrás de África, con 38 gobiernos apoyándolo. Ninguna de las potencias nucleares avala el TPAN.

Las armas nucleares solo se han utilizado en un conflicto armado el 6 y el 9 de agosto de 1945, en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo hoy sabemos que cualquier uso de armas nucleares tendría consecuencias humanitarias desastrosas y a largo plazo. Además, una guerra nuclear podría dañar gravemente el ecosistema terrestre y reducir las temperaturas mundiales, lo que generaría escasez de alimentos en todo el mundo. Expertos concuerdan que si estas armas fueran de nuevo utilizadas, no habría medios efectivos para proporcionar asistencia médica y humanitaria adecuada para salvar vidas.

Dadas las catastróficas consecuencias humanitarias que cualquier situación de ese tipo pudiera tener, y las repercusiones globales de un intercambio nuclear, incluso limitado, todos los Estados tienen interés en la prohibición y eliminación de las armas nucleares.

El presidente del CICR, Peter Maurer, lo hizo saber este pasado 26 de septiembre: “El Tratado sobre la prohibición de las armas nucleares es un faro de esperanza, una esperanza de que la humanidad se liberará algún día de la sombra oscura de la guerra nuclear y del sufrimiento masivo que, como todos sabemos, causaría el uso de estas armas”.

“El Tratado representa un pilar indispensable y muy esperado hacia el objetivo universal de un mundo libre de armas nucleares. Al igual que con las armas químicas y biológicas, la eliminación de las armas nucleares debe comenzar con su deslegitimación”, reiteró el presidente del CICR el pasado 26 de septiembre, en una declaración con motivo de la conmemoración del Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares.

Estos días el CICR ha lanzado una campaña internacional para dar mayor concientización del hecho de que cualquier tipo de armas nucleares tienen consecuencias humanitarias catastróficas. El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja aboga desde hace tiempo por la prohibición y eliminación de este tipo de armas y el TPAN es un paso decisivo para lograr esos dos objetivos.

Afortunadamente en México y en el resto de la región juegan en casa desde la entrada en vigor del Tratado de Tlatelolco el 25 de abril de 1969. Aquel acuerdo de voluntades expresó de manera inequívoca la vocación antinuclear de América Latina y el Caribe, una región que se convirtió en la primera Zona Libre de Armas Nucleares del mundo en un territorio densamente poblado.

Con el Tratado de Tlatelolco quedó establecido un marco de protección y seguridad a millones de personas contra los riesgos catastróficos que conllevan las armas nucleares y que terminó siendo una referencia y una fuente de inspiración para el posterior desarrollo de zonas libres de armas nucleares en África, Asia Central y el Sudeste Asiático.

Desde esta tribuna queremos reiterar que el TPAN, mediante prohibiciones claras y comprehensivas, fortalece el tabú contra el uso de las armas nucleares y desincentiva su proliferación; proporciona caminos para su eliminación de acuerdo a obligaciones ya existentes sobre el desarme nuclear; y prevé un deber de los Estados de cuidar toda vida afectada por estas armas, brindando asistencia para víctimas de ensayos y de uso de armas nucleares así como remedios para entornos contaminados. Seguimos insistiendo a los Estados con este tipo de armas a que adopten urgentemente medidas provisionales para reducir los riesgos inmediatos del uso intencional o accidental de arsenales nucleares. Estos pasos incluyen reducir el papel de las armas nucleares en la doctrina y los planes militares, disminuir la cantidad de ojivas en estado de alerta máxima, y ser más transparentes sobre las medidas adoptadas para prevenir detonaciones accidentales y en la difusión de las lecciones aprendidas de incidentes anteriores.

Hace algunos años viví un tiempo en Japón donde conocí de primera mano los testimonios de las víctimas de las armas nucleares y el impresionante recorrido del Museo Memorial de la Paz de Hiroshima. Fue algo que me ha impactado profundamente. Con aquellos recuerdos grabados en la memoria, no quisiera concluir sin resaltar lo urgente y lo vital que se me hace que los Estados ratifiquen los compromisos del TPAN y firmen este tratado para permitir su entrada en vigor. Decidamos el futuro de las armas nucleares antes de que ellas decidan el nuestro. Sólo de ese modo se pueden minimizar los graves riesgos a los cuales nos enfrentamos todos por la existencia de las armas nucleares, y avanzar hacia un mundo libre de armas nucleares.  Nota final: Si quieres saber más acerca armas nucleares y el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares repasa estas consideraciones del CICR sobre las armas nucleares.

 

* Alberto Cabezas, oficial de Comunicación del Comité Internacional de la Cruz Roja (@CICR_DRMX).

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