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En clave humanitaria
Por Comité Internacional de la Cruz Roja
El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), organización imparcial, neutral e independiente... El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), organización imparcial, neutral e independiente, tiene la misión exclusivamente humanitaria de proteger la vida y la dignidad de las víctimas de los conflictos armados y de otras situaciones de violencia, así como de prestarles asistencia. El CICR se esfuerza asimismo en prevenir el sufrimiento mediante la promoción y el fortalecimiento del derecho y de los principios humanitarios universales. Fundado en 1863, el CICR dio origen a los Convenios de Ginebra y al Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, cuyas actividades internacionales en los conflictos armados y en otras situaciones de violencia dirige y coordina. Twitter: @CICR_DRMX (Leer más)
La búsqueda no cesa: historias de las familias que buscan a sus desaparecidos
Miles de familias en México y Centroamérica no han parado de indagar dónde están sus seres queridos, pese a las limitaciones, y tampoco de apoyarse entre ellas en un proceso solidario y de unidad que las fortalece.
Por Ana Langner Leyva
30 de agosto, 2021
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Cuando alguien a quien amas desaparece, la vida se trunca, las prioridades cambian: por encima de todo necesitas buscar, averiguar qué le ocurrió, dónde está. Una realidad que enfrentan miles de familias de México y América Central que esperan respuesta sobre el paradero de sus seres queridos. Estas son las historias de cuatro mujeres que viven en países y contextos diferentes, pero comparten una misma motivación: buscar sin cesar hasta encontrar a su familia.

La desaparición de personas en la región es un flagelo persistente y representa uno de los principales desafíos en materia humanitaria. Las causas son múltiples: conflictos armados del pasado, la violencia armada, la migración y los desastres provocados por fenómenos naturales.

“La persistencia de las desapariciones no solamente da cuenta de los retos en materia de búsqueda de las personas desaparecidas y atención a las familias, sino también es un duro recordatorio de todo el trabajo que queda por hacer para prevenir que siga ocurriendo”, señala Jérémy Renaux, coordinador del programa para personas desaparecidas y sus familiares en México y América Central del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

Unidas por la misma causa

A la incertidumbre y dolor que viven las familias de personas desaparecidas se suman necesidades de carácter económico, psicológico, legal y administrativo. La pandemia por la COVID-19 y las restricciones de movilidad en muchos países hizo más compleja la situación e impuso nuevos retos para la búsqueda.

Sin embargo, miles de familias en la región no han parado de indagar dónde están sus seres queridos, pese a las limitaciones, y tampoco de apoyarse entre ellas en un proceso solidario y de unidad que las fortalece.

Honduras

 “Nos une un mismo dolor, por eso la importancia de mantenernos unidos y apoyándonos. Todas las familias buscamos a nuestros seres queridos desaparecidos”, dice Génesis Ramírez de Honduras. Su mamá, Julia Oneyda Velásquez, desapareció el 17 de agosto de 2012. Recibe ayuda del Comité Amor y Fe y del Movimiento Mesoamericano y siente que con la solidaridad de las familias que integran a estos colectivos “nos sentimos fortalecidos (…) porque con la fuerza de las madres podemos gritar que nos ayuden a encontrar a nuestros hijos. Seguiremos luchando hasta que las autoridades nos escuchen. Este proceso no lo llevaría si no fuera por ellas, las otras madres, yo estoy atrás de ellas ayudándoles en la fuerza”.

El Salvador

María Mejía, de El Salvador, busca hace nueve años a su hermano Edwin Alexander Colindres Ramírez desaparecido en la ruta migratoria. Su llamado a los familiares es a no detener la búsqueda: “que nos llenemos de vibras positivas porque siempre va a haber algo o alguien que quiera detenernos y siempre tenemos que seguir adelante y, pese a todo, ser optimistas”.

“Cuando él desapareció mi vida cambió radicalmente; vi el sufrimiento de mi mamá, vi mi sufrimiento, y aprendí a valorar más a las personas que amo”, dice María mientras sostiene el retrato de su hermano. Todos los días de su vida piensa en él.

Guatemala

En 1982, Guatemala vivía un conflicto armado. Ese año Miriam Gómez Rivera fue separada de su familia y de Elvia -su hermana. “El Ejército nos agarró y nos mantuvo con ellos durante como un mes y después nos separaron. A mí (por un problema en la columna) me enviaron al hospital militar y ella se quedó con un coronel (…) Al momento en que nos separaron ella se puso a llorar en la puerta con la esposa del capitán. Lloraba y repetía mi nombre y yo le decía que no llorara, que iba a regresar, pero ya nunca regresé”.

Años más tarde, en 2007, Miriam se reencontró con su familia, una experiencia que cambió su vida en “180 grados para bien”. Sin embargo, aún falta encontrar a Elvia: “Me gustaría verla también, que nos reencontráramos, poderla abrazar (…) decirle que es mi hermanita y que volví por ella, como había dicho que iba a regresar cuando la dejé la última vez, cuando me llevaron al hospital”.

México

El proceso que vive un familiar de un desaparecido “es muy duro”, cuenta Naylea Carreño de Guanajuato, México, mientras mira la fotografía de su hermana Sharon desaparecida hace más de un año. “Tan solo pensar en: ¿qué le están haciendo? ¿Qué pasó? ¿Ya comió? ¿Tiene frío? Lo que le pudieron hacer, lo que está sufriendo aún”.

En su casa ha puesto un pequeño altar. Frente a dos fotografías puso un vaso de agua, unos dulces en forma de corazón y un rosario verde, el color que -dicen- representa la esperanza. “A ella. Lo que más extraño de no estar con ella, es a ella. Siempre que llegaba a mi casa, me molestaba mucho que llegaba y se acostaba y comía en la cama. Eso me molestaba, pero ahora lo extraño, digo: “bueno, o sea, creo que no valoras a las personas hasta que ya no las tienes”.

Naylea sale todos los días a búsqueda y su rutina “es levantarme y pedirle a Dios que me ayude a encontrarla”.  Es miembro y representante del colectivo Una promesa por cumplir de Celaya, Guanajuato y además de buscar sin tregua a su hermana se ha propuesto apoyar a otras familias que buscan a un ser amado.

“Me dan mucho pesar las mamás que buscan a un hijo, creo que esa es la parte más difícil de estas búsquedas porque ves el dolor, la tristeza que carga una madre y aun así va a búsqueda”.

 “Yo lloro por la tristeza de cada una de mis compañeras, lloro por cada desaparecido que hay y es duro”, cuenta Naylea.  Por eso hace un llamado a la solidaridad con estas familias, a no juzgarlas y a conocer sus historias: “Por favor, no juzgues, aprende a escuchar, ten paciencia, ten solidaridad”.

Las familias tienen el derecho de saber la suerte y el paradero de sus seres queridos: ellas deben de estar en el centro de todas las políticas públicas sobre la búsqueda e identificación. Responder a sus necesidades es un imperativo humanitario.

Para miles de familias la búsqueda no cesa y en el marco del Día Internacional de los Desaparecidos, reiteramos que nosotros tampoco dejaremos de acompañarlas.

* Ana Langner Leyva es oficial de comunicación pública del Comité Internacional de la Cruz Roja para México y América Central.

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