Desapariciones en carreteras, un patrón recurrente - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Entendiendo las desapariciones
Por Observatorio Desaparición e Impunidad
El Observatorio sobre Desaparición e Impunidad es un programa de investigación que busca compre... El Observatorio sobre Desaparición e Impunidad es un programa de investigación que busca comprender las dinámicas locales de las desapariciones en México con el fin de contribuir a la búsqueda de verdad, justicia, reparación y medidas de no repetición para las víctimas y avanzar en la construcción de políticas que den respuestas adecuadas a este problema. Entender las desapariciones es una de las tareas claves para prevenirlas y erradicarlas. Esta tarea es nuestra y es de todas. (Leer más)
Desapariciones en carreteras, un patrón recurrente
Desde 2016 hemos documentado que las desapariciones en la región noroeste del país tienen un patrón recurrente en el cual las carreteras son el segundo lugar donde más ocurren, luego del domicilio o lugares relacionados a las víctimas. También observamos que los perpetradores son múltiples y no solamente responden a las dinámicas de enfrentamiento entre grupos del crimen organizado.
Por Alvaro Martos
30 de junio, 2021
Comparte

En las últimas semanas, y a raíz de la denuncia de familiares de personas desaparecidas del colectivo Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Nuevo León (FUNDENL), desde diferentes medios comenzaron a hacerse más y más frecuentes las noticias (aquí, aquí y aquí) sobre las desapariciones en “la carretera de la muerte”, específicamente en la autopista federal 85D en el tramo de 200 kilómetros que une Monterrey (Nuevo León) con Nuevo Laredo, (Tamaulipas), en la frontera con Estados Unidos (Laredo). Los diferentes eventos de desaparición como el de Juan Pérez Hernández (66) y sus sobrinos Eloy Méndez (16) y Julio César Reyes Gonzáles (29), desaparecidos el 24 de mayo, al que se suman a los de Eulalio Vázquez Rodríguez (52) y César Daniel Vázquez Rangel (29), desaparecidos el pasado 31 de marzo, y el de Luis Enrique Chalaga Macario (27) y tres compañeros de trabajo, desaparecidos el pasado 2 junio, dan cuenta de una misma geografía de la desaparición: la carretera que une Monterrey con Nuevo Laredo.

Las cifras, como es común observar cada vez que estudiamos y analizamos las desapariciones, son de difícil acceso y presentan inconsistencias entre sí, lo que sumado a la cifra negra que caracteriza este tipo de delitos da como resultado una incertidumbre sobre el número de víctimas que desaparecieron en la carretera 85 y sobre la magnitud real del problema. Desde octubre de 2020 se han registrado 70 desapariciones, según Karla Quintana, comisionada nacional de búsqueda. FUNDENL ha documentado cerca de 49 casos y reportado más de 56 víctimas  como parte de la crisis de desaparición que afecta a la región, lo que las ha llevado a emitir una alerta y un conjunto de recomendaciones específicas para quienes circulan entre Nuevo León y Tamaulipas. Las fiscalías especializadas en materia de desaparición de Nuevo León y Tamaulipas han reportado que entre enero de 2020 y junio de 2021 se han localizado a 34 personas y se han abierto 65 carpetas de investigación. En medio de estas cifras, decenas de familiares buscan a sus desaparecidos y tanto el estado federal como las entidades han redoblado los operativos de seguridad en carreteras e incluso han recomendado no viajar de Monterrey a Tamaulipas.

Ilustración 1: Recomendaciones para viajar en carreteras del norte del país

Fuente: FUNDENL 2021

Desde el Observatorio de Desapariciones e Impunidad (ODIM) hemos estudiado las desapariciones en la región noreste del país desde 2016, de la mano con las organizaciones de derechos humanos y colectivos que a través de sus procesos de documentación nos han permitido indagar y conocer más sobre este tipo de eventos, que tienen como resultado la ruptura de la comunicación entre las víctimas y sus familiares. Ya en nuestro primer informe sobre desapariciones en el Estado de Nuevo León con información de CADHAC, pudimos observar un patrón recurrente en el cual las vías de transporte eran el segundo tipo de lugar (35% de los 242 casos válidos) donde más ocurrían las desapariciones (luego del domicilio o lugares relacionados a las víctimas). Este dato se complementaba con los perfiles de las víctimas y específicamente de los hombres jóvenes (entre 20 y 35 años) cuya segunda ocupación más frecuente (luego de comerciantes y empleados de ventas) era transportista, choferes y conductores. Vale la pena destacar que este patrón ya era detectado años atrás y las carreteras como la 85D ya eran un sitio frecuente de desaparición, por lo menos desde el año 2009.

En nuestro segundo Informe sobre desapariciones en el Estado de Coahuila de Zaragoza pudimos detectar un patrón similar, donde las desapariciones en carretera eran el segundo lugar más frecuente donde las víctimas eran capturadas y privadas de su libertad (siendo el primer lugar aquellos vinculados a la víctima como su domicilio o sus propios lugares de trabajo). En este informe a la vez pudimos detectar un patrón temporal que ubicaba el año 2009 como el más peligroso en las carreteras y un nuevo repunte en el marco del alza generalizada de las desapariciones en la entidad en 2011. En aquella entidad, la carretera federal 30 que une Torreón con Monclova era uno de los lugares de desaparición más señalados en los registros. En ese camino a la altura de Francisco I. Madero (kilómetro 28) fueron desaparecidos Oscar Germán Herrera Rocha, Ezequiel Castro Torrecillas, Sergio Arredondo Sicairos y Octavio del Billar Piña por elementos de la policía municipal, el 15 de junio de 2009. Un mes antes, el 11 de mayo de 2009, Heber Eusebio Reveles Ramos, José María Plancarte y Adrián Rodríguez Moreno son desaparecidos también en similares circunstancias. A la fecha, continúan desaparecidos y sus familias los siguen buscando.

Fuente: ODIM 2019

Finalmente, en nuestro tercer informe comparado sobre eventos de desaparición en la región noreste (Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas) nuevamente los medios y vías de transporte aparecieron como el segundo lugar más frecuente donde las víctimas eran desaparecidas. Hombres jóvenes, transportistas, taxistas, conductores y personas que por su trabajo se desplazaban por carreteras y autopistas eran las víctimas más frecuentes asociadas a este tipo de eventos.

Fuente: ODIM 2019

Algo que también pudimos entender a partir de los datos es que en este tipo de desapariciones los perpetradores son múltiples y no solamente responden a las dinámicas de enfrentamiento entre grupos del crimen organizado. En muchas desapariciones los responsables eran autoridades estatales, ya sea a través de sus policías municipales, policías estatales e incluso fuerzas de seguridad a nivel federal, quienes, a través de retenes y puestos de control vehicular, con el argumento de que las personas “viajaban en autos robados” o por infracciones eran detenidas y luego no se volvía a saber de ellas. Esto debería ser tomado en cuenta frente a aquellas narrativas que desde el Estado atribuyen la responsabilidad de las desapariciones a las disputas entre grupos del crimen.

A manera de síntesis, podemos afirmar que las desapariciones en carreteras, en el noreste del país, no es algo nuevo, sino que forma parte de un patrón recurrente en las geografías de la desaparición. Las vías de comunicación y transporte son un medio estratégico para el control del territorio, las mercancías y las personas que por ellas se desplazan a lo largo y ancho del país. Este panorama se complejiza aún más cuando esas vialidades se conectan con ciudades fronterizas como Nuevo Laredo, pero también como Piedras Negras (ruta 57), Ciudad Acuña (ruta 29) en Coahuila, y Reynosa (ruta 40) en Tamaulipas. Por estas razones es necesario complejizar nuestro entendimiento de las desapariciones en este tipo de lugares e identificar con mayor claridad y precisión los responsables, así como las tareas necesarias para garantizar la seguridad de las familias y trabajadores/as que día a día transitan estos caminos para visitar a sus parientes, por trabajo o negocios.

Para entender mejor este tipo de desapariciones es necesario mejorar los datos disponibles, garantizar el acceso público a las bases de datos y transparentar las cifras de las desapariciones provenientes de fiscalías, comisiones de búsqueda y las diferentes instituciones involucradas con la búsqueda e investigación de las desapariciones en el país. Los datos públicos, sumados al testimonio de las familias que buscan a sus seres queridos y los saberes prácticos desarrollados por las personas que de manera cotidiana transitan estos caminos son claves para entender las desapariciones, pero también para prevenirlas y encontrar a quienes nos faltan. En ese camino de búsqueda nos encontramos.

@ObDesaparicion

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.