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Entendiendo las desapariciones
Por Observatorio Desaparición e Impunidad
El Observatorio sobre Desaparición e Impunidad es un programa de investigación que busca compre... El Observatorio sobre Desaparición e Impunidad es un programa de investigación que busca comprender las dinámicas locales de las desapariciones en México con el fin de contribuir a la búsqueda de verdad, justicia, reparación y medidas de no repetición para las víctimas y avanzar en la construcción de políticas que den respuestas adecuadas a este problema. Entender las desapariciones es una de las tareas claves para prevenirlas y erradicarlas. Esta tarea es nuestra y es de todas. (Leer más)
Las cuatro lógicas de la desaparición
Las desapariciones continúan ocurriendo en América Latina después de la transición y cuatro lógicas explican esta persistencia: su naturaleza clandestina, la construcción de sujetos como “poblaciones desechables”, una particular economía política y la pérdida ambigua como forma de control social.
Por Leigh Payne
2 de febrero, 2021
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En octubre de 2020, la British Academy Proceedings Series of Oxford University Press aceptó para su publicación un libro que presenta el trabajo del Observatorio sobre Desaparición e Impunidad (ODIM) sobre las desapariciones post-transición en México. Además de México, el fenómeno es explorado en otros tres países de América Latina (Brasil, El Salvador y Argentina) a través del trabajo de académicos, defensores de derechos humanos, activistas y familiares de personas desaparecidas. El libro revela la dinámica de la desaparición en cada contexto y a su vez, expone también los patrones en toda la región. Además, desarrolla un conjunto de herramientas utilizadas por las familias y sus defensores en la búsqueda de las personas desaparecidas y en las luchas por la verdad, la justicia y las garantías de no repetición. Varias investigadoras del ODIM escribieron capítulos en el volumen.

Un argumento central en el libro es que la noción clásica de “desaparición forzada” puede no ser tan aplicable hoy como lo fue para abordar las violaciones durante los regímenes autoritarios durante el Holocausto y las dictaduras del Cono Sur de los años 1970 y 1980. A pesar del surgimiento de legislación democrática, normas, instituciones, procesos de participación política y movilización social, las desapariciones continúan ocurriendo en América Latina después de la transición. Cuatro lógicas explican la persistencia de la desaparición: su naturaleza clandestina, la construcción de sujetos como “poblaciones desechables”, una particular economía política y la pérdida ambigua como forma de control social. El libro sostiene que para hacer frente a la desaparición en la era pos-transición se requiere una comprensión de las lógicas subyacentes y a partir de ello construir esfuerzos para prevenir, sancionar y erradicar las desapariciones.

Las cuatro lógicas de las desapariciones

Clandestinidad. Los Estados democráticos, incluso más que sus predecesores autoritarios, intentan evitar los costos asociados con la violencia política. Estos estados están presionados para cumplir con las normas de derechos humanos, por lo tanto, al ocultar violaciones, a través de actos clandestinos de violencia, los Estados reducen el señalamiento y control internacional y los costos legales. A nivel nacional, tales actos bajo la clandestinidad también pueden desactivar los costos asociados con las protestas de los ciudadanos y grupos movilizados y los controles y equilibrios institucionales. Cuando los Estados democráticos se involucran en la violencia política directa o indirectamente, lo más probable es que sea a través de violaciones clandestinas, en lugar de violaciones abiertas y visibles a los derechos humanos, para minimizar costos. El nivel de desapariciones puede aumentar paradójicamente después de la transición, para ocultar la violencia política, como observamos en algunos países de la región.

Construcción de “poblaciones desechables”. Para evitar aún más los costos, los desaparecidos no son típicamente aquellos entre las poblaciones de élite, poderosas y movilizadas de la región. Como muestra el estudio del ODIM, la persona desaparecida tiende a provenir de orígenes humildes: social, económicamente y culturalmente marginales. Quien es desaparecido se asocia aún más narrativamente con actos transgresores o desviados. Se desarrolla un lenguaje que sirve como una explicación/justificación para su desaparición: ‘están involucrados en algo’ (está metido en algo). La persona desaparecida es culpada por la desaparición. Pierden valor como persona, pierde su voz, derechos y protección como ciudadano. Por lo tanto, son “desechables”; no hay razón para provocar preocupación o reaccionar por esta pérdida. La construcción de los desaparecidos como “desechables” crea un ambiente permisible en el que la desaparición persiste sin ser atendida y donde se favorece la impunidad.

La economía política de la desaparición. Relacionado con ‘quién’ desaparece existe una lógica de ‘por qué’ desaparece. Los resultados del ODIM y otros estudios vinculan las desapariciones contemporáneas con el trabajo. Los desempleados y trabajadores precarizados pueden ser atraídos a la labor de explotación de los grupos de delincuencia organizada. Los trabajadores con habilidades particulares, como mecánicos, ingenieros, albañiles, conductores de camiones, se ven obligados a trabajar en operaciones ilegales de producción y tráfico, la construcción de túneles y el transporte de productos básicos. Una vez que estos trabajadores han agotado su utilidad (por ejemplo, el trabajo está completo o la persona se vuelve incapaz de trabajar), son desechables. Desaparecen para ocultar la actividad ilegal. Un costo operativo para las empresas ilegales es evitar la investigación y el cierre o clausura. Dichas empresas pueden comprar favores o silencio de las fuerzas de seguridad, integrar a los funcionarios del Estado en el negocio o utilizar la violencia o la amenaza de violencia para evitar represalias. Las desapariciones en regiones remotas, vinculadas a la explotación minera y agropecuaria y mercados clandestinos en las periferias urbanas pueden seguir esta lógica. La desaparición de las trabajadoras sexuales, los defensores de los derechos humanos e integrantes de comunidades indígenas evidencian una manera de ocultar y continuar la actividad ilegal con impunidad. La economía política de la desaparición puede adoptar otra forma cuando los grupos criminales eliminan a sus adversarios, o la competencia, matándolos y desapareciéndolos. Al hacerlo, consolidan el control territorial y económico en ciertas regiones. Acompañando el acto clandestino de desaparición está la conspiración del silencio y las violentas represalias contra quienes tratan de escapar o se atreven a revelar lo que saben o atestiguaron. Debido a los vínculos clandestinos dentro del aparato de seguridad del Estado, aquellos que se reportan a las autoridades pueden experimentar un aumento en los riesgos para su propia seguridad e integridad personal.

Control social a través de la pérdida ambigua. La pérdida ambigua es la incertidumbre y la falta de información sobre una persona desaparecida. La pérdida ambigua funciona además como una forma de control social. La persona desaparecida está presente y ausente. La falta de cierre o capacidad para avanzar frustra el proceso de duelo. Los psicólogos han encontrado que la pérdida ambigua resultante de la ausencia de información puede tener un efecto paralizado en los familiares de los desaparecidos. Las conclusiones del ODIM sugieren que la pérdida ambigua también debilita la formulación de reclamaos. Información básica, como qué sucedió, quién le hizo qué a quién suelen desaparecer con la persona. Los funcionarios estatales pueden ignorar o desestimar las reclamaciones de irregularidades cuando carecen de fundamento. Es aún más probable que lo hagan cuando asocian a la persona desaparecida, o a sus familiares, con una clase de ‘persona desechable´. Las cuatro lógicas detrás de la desaparición convergen para crear la victimización de la persona desaparecida y de sus familiares: la pérdida de un ser querido; la supuesta asociación con un delincuente; y la incapacidad de denunciar el acto por falta de pruebas.

Nuevas desapariciones y nuevas herramientas

La ausencia de conocimiento -la naturaleza clandestina del acto y la desaparición de la información con la persona- nos impide afirmar que los estados latinoamericanos contemporáneos están involucrados en desapariciones sistemáticas y forzadas. El estudio del ODIM, por ejemplo, confirma que las desapariciones en México están generalizadas, que aún prevalecen las lógicas detrás de ellas utilizadas durante los períodos autoritarios y que los funcionarios estatales de todos los niveles del aparato de seguridad han sido identificados en actos aislados de desaparición. Esa información, aunque extremadamente preocupante, – no es suficiente para determinar que el Estado mexicano ha participado en desapariciones forzadas sistemáticas.

En su lugar, sugiere que los investigadores deben examinar un tipo diferente de participación estatal en las desapariciones posteriores a la transición. El enfoque novedoso que promueve el libro es examinar la aquiescencia de los Estados post-transición en la desaparición. Esto implica tratar a los familiares con dignidad, tomar en serio sus reclamos de desaparición, incitar a las búsquedas inmediatas de la persona desaparecida, hacer que los funcionarios estatales rindan cuentas cuando obstaculicen tales procesos, que investiguen todos los detalles de los actos y responsabilizar a los perpetradores, dentro y fuera del Estado.

* Leigh Payne es Investigadora principal del Observatorio sobre Desaparición e Impunidad (@ObDesaparicion). Profesora investigadora en el Latin American Centre University of Oxford.

 

Texto original en inglés, disponible aquí.

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