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Entropista
Por Daniel Gershenson
Me llamo Daniel Gershenson. A falta de un término más exacto, podría decirse que soy emprended... Me llamo Daniel Gershenson. A falta de un término más exacto, podría decirse que soy emprendedor social. Me dedico a temas que hasta hace poco: antes del advenimiento de las redes sociales según [email protected], se consideraban ociosos. Presido dos ONG sin fines de lucro desde mediados del 2006: ALCONSUMIDOR, y ALARBO, AC. (Leer más)
Ciudad de los remedos
El 20 de febrero de 2014 presenté una queja ante la CDHDF por la tala inmisericorde de árboles patrimoniales en distintas calles y vialidades de esta ciudad, para ‘dar vista’ a anuncios espectaculares de distintas dimensiones y tamaños. A pesar de documentar los hechos, dos años después responden que no procede por falta de evidencia.
Por Daniel Gershenson
14 de marzo, 2016
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La flamante Ciudad de México, en su nueva nomenclatura oficial, es receptora de inservibles callejones burocráticos sin salida, pero eso sí: todos debidamente requisitados. Sufrimos la seudo ‘cultura’ oficial leguleya, sin asidero alguno con la realidad. ¿Hasta cuándo?

La carta de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, Tercera Vistaduría General, tiene como fecha el 18 de diciembre de 2015. Venía adentro de un sobre de papel rigurosamente reciclado, con las siglas de la CDHDF. La recibí más de dos meses después, el 3 de marzo; el sobre de correos había sido sellado apenas el 24 de febrero pasado.

Me refiero a la queja que usted presentó, la cual dio origen al expediente citado al rubro, manifestando hechos presuntamente violatorios de sus derechos humanos, atribuidos a servidores públicos de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda así como de la Secretaría del Medio Ambiente, ambas del Distrito Federal’.

Había ingresado una queja en esa dependencia el 20 de febrero pero de 2014, tras documentar la tala inmisericorde de árboles patrimoniales (prácticamente un deporte nacional, que nos ha llevado a la pérdida neta de cantidades incalculables de canopia urbana en detrimento de nuestra salud y calidad de vida) en distintas calles y vialidades de esta ciudad para ‘dar vista’ a anuncios espectaculares de distintas dimensiones y tamaños. Lo hice de una manera puramente testimonial, porque el exterminio de especies de sombra es una práctica imparable que condena a las ciudades y pueblos de México a la desertificación acelerada (o en casos aislados, al ajardinamiento, vía ‘parques de bolsillo’ y camellones repletos de pasto, plántulas o flores desechables). La opción de seguir acudiendo a la inservible Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial del DF se había agotado. Desde 2005 descubrí que sus funciones eran la de ser simple testigo del saqueo público y privado de inmobiliarias.

La respuesta institucional de la Comisión exhibe, por enésima ocasión, la total ausencia de contrapesos institucionales dispuestos a poner freno a múltiples ecocidios que se vuelven rutinarios a todo lo largo y ancho de este país de simulaciones.

EL artículo 70 fracción VII de la Ley de Publicidad Exterior del DF establece como requisito en la solicitud para el otorgamiento de una licencia de anuncio de propaganda comercial una declaración bajo protesta de decir verdad del responsable de la obra, donde señale que no se afectarán árboles con motivo de las obras que se puedan llevar a cabo ni en las instalaciones de los anuncios.

No existe un procedimiento previsto en dicha Ley ni en su Reglamento expresamente dispuesto para intervenir en la instalación de los anuncios espectaculares (…)

El artículo 75 fracción V de esta Ley señala que tirar o podar árboles en contravención a las disposiciones legales aplicables, será causa de revocación de licencia.  

La autoridad pretende hacernos creer, contra la evidencia contundente de delitos ambientales ampliamente permitidos por la misma, que alguna vez contempló actuar en contra de aquellas empresas que ostentaran los nombres y rostros de políticos presumiendo sus ‘logros’ o contendiendo en procesos comiciales.

Así responde el área de Vigilancia de la Secretaría del Medio Ambiente local al reclamo implícito de mi queja.

(…) la instalación de anuncios espectaculares no es competencia de esta unidad administrativa; no obstante, si se presenta alguna denuncia relacionada con la poda de árboles, esta Autoridad atiende a la brevedad posible de acuerdo con la capacidad institucional y, en caso de constatar hechos que constituyan infracciones a la legislación ambiental, inicia el procedimiento respectivo [¿que consiste en…?]

La Subprocuraduría de Asuntos Jurídicos de la PAOT reconoce que ‘se localizaron expedientes relacionados con los hechos consistentes en el derribo de individuos arbóreos durante la colocación de anuncios espectaculares o bien con el fin de dar visibilidad a los mismos …’ Seguro varios de ellos -más de cien- ingresados a esa dependencia por mí, sin sanción que se conozca.

Qué sorpresa. El inútil y corrupto Instituto de Verificación Administrativa (INVEA) ‘no es competente para conocer los hechos motivo de la queja’.

No existen registros en el número 072 ‘Atención Ciudadana’, ‘en el periodo del mes de febrero de 2013 al 30 de abril de 2014, de reportes ingresados relacionados con la tala de árboles por la instalación de espectaculares.  

Respuesta predecible, en virtud de la ayudadita policiaca proporcionada a las cuadrillas de ‘castores’ –previo pago de gratificaciones, por patrulla, como lo admiten abiertamente elementos del SSP-DF que reconocen su complicidad off the record– contratados para tirar o mutilar árboles patrimoniales a pedido de los #espectaculerosecocidas.

La policía presume sus ‘dispositivos de seguridad mediante los comandantes de cuadrante, los cuales al percatarse de la colocación de algún anuncio solicitan el oficio o permiso para tal actividad, exhortando a los trabajadores a no talar árboles (…) debido a que es un delito que se estable en las leyes locales y federales; motivo por el cual hacen recorridos constantes para evitar la comisión de delito alguno.

De nueva cuenta, puras ideas bonitas y mentiras manifiestas.

El bizantino trámite que duró más de dos años, en resumidas cuentas, se da por concluido.

Este Organismo Público Autónomo carece de evidencias suficientes para acreditar una posible omisión de las autoridades del Distrito Federal en cuanto a la protección del medio ambiente, por lo que se refiere a la tala o derribo de árboles durante la instalación de anuncios espectaculares.

Conclusión: las empresas que, como los constructores, inmobiliarias, jueces y funcionarios de los tres niveles de gobierno avalan la pérdida neta de biomasa y el colapso de nuestro acervo ecológico a la vista de [email protected], son -a ojos de la CDHDF- blancas palomitas incapaces en lo más mínimo de dañar la naturaleza.

México: costumbrismo chafka.  

Ahora que la caída de árboles mal ‘habilitados’ y anuncios -por obra de los recientes ventarrones que azotaron la Ciudad de México y área conurbada- se ha vuelto momentáneamente en tema de discusión por motivos de protección civil, la necesidad de meter en cintura a estos consorcios ecocidas y a sus facilitadores en gobiernos locales, estatales y federal cobrará efímera relevancia.

 

Para quien quiera defender el acervo ambiental de ciudades como el antiguo Distrito Federal, la tarea va a ser frustrante y con poquísimas posibilidades de éxito.

Hay que seguir intentándolo.

 

 

 

@alconsumidor

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