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Entropista
Por Daniel Gershenson
Me llamo Daniel Gershenson. A falta de un término más exacto, podría decirse que soy emprended... Me llamo Daniel Gershenson. A falta de un término más exacto, podría decirse que soy emprendedor social. Me dedico a temas que hasta hace poco: antes del advenimiento de las redes sociales según [email protected], se consideraban ociosos. Presido dos ONG sin fines de lucro desde mediados del 2006: ALCONSUMIDOR, y ALARBO, AC. (Leer más)
De desquiciados y kakistócratas
Para entender y contrarrestar fenómenos como el del Trumpiato en ascenso, ayuda en algo la simple transcripción de una realidad imperante (trasladada de redes y libros), sin mayor comentario al margen.
Por Daniel Gershenson
25 de marzo, 2019
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… y de recienvenidas Ministraficantes de influencias, en la Suprema Corte de Justicia de México.

La incursión del realismo mágico de antaño, o su clásica vertiente neoperiodística, a veces no alcanzan para explicar a cabalidad el enredo en el que nos encontramos hoy día.

Para entender y contrarrestar fenómenos como el del Trumpiato en ascenso, ayuda en algo la simple transcripción de una realidad imperante (trasladada de redes y libros), sin mayor comentario al margen.  

A George Conway, abogado de profesión, enemigo declarado del aprendiz de presidente y marido de la deschavetada Kelly Anne, una de las acérrimas defensoras de Donald Trump y monarca de los hechos alternativos , le ha tocado poner el dedo en la llaga cuando reitera, desde su plataforma tuitera, la manifiesta ineptitud del ocupante de la Casa Blanca.

Para el republicano y Never Trumper (cuyas diferencias ideológicas con su esposa son cada vez más notorias), el primer mandatario manifiesta trastornos que lo imposibilitan para desempeñar satisfactoriamente el cargo, y que corresponden a un cuadro clásico de desorden narcisista de la personalidad.

El caso de Trump para Conway [@gtconway3d], es de libro de texto. Anexa en su Línea de Tiempo los criterios para un diagnóstico de esa particular condición, y que incluyen lo siguiente:

Un patrón extendido de grandiosidad (en sus fantasías personales, o su comportamiento); la necesidad imperiosa de ser adulado, y una ausencia completa de empatía a partir de los primeros años de la adultez que está presente en distinos contextos, tal como se indica a continuación:

 

  1. Un sentido exacerbado de su propia importancia (de sus logros y talentos,    cuya superioridad espera le sean ampliamente reconocidos);
  2. Un apego obsesivo hacia escenarios imaginarios -e ilimitados- de éxito, poder, brillantez, belleza o amor ideales;
  3. La creencia de que su jerarquía ‘especial’ sólo puede ser aprehendida por otras personas o instituciones ‘superiores’, que denoten las mismas facultades de excepción;
  4. La insistencia en que debe admirársele ilimitadamente;
  5. La certeza de que se merece todo, porque sí;
  6. La facultad de abusar –en el sentido literal, y/o figurado- del próximo para la obtención de cada uno de sus fines;
  7. La incapacidad de reconocer e identificar los sentimientos y necesidades de los demás;
  8. La envidia patológica hacia los otros ,

 

 

Et cetera.  

También recomienda el republicano Conway, una lectura del artículo sobre el particular, publicado en Rolling Stone en abril de 2017.

Este síndrome se empezo a considerar un desorden de la personalidad por el Manual Diagnóstico y Estadístico de Desórdenes Mentales NPD [DSM, por sus siglas en inglés] en el año 1980. Podría incluir a casi un seis por ciento de la población norteamericana […] Constituye un conjunto de características muy arraigadas: una programación cerebral que surge en la infancia, como resultado de una entronización parental que coloca al niño en un pedestal, o bien limita su aprobación y por tanto requiere que el infante utilice mecanismos de sobrecompensación para que sobreviva su identidad. En cualquiera de estos dos escenarios, se anula el desarrollo del Yo anclado en la realidad: se potencia una falsa identidad que parte de una narrativa distorsionada, y que exige apoyo y autoafirmación constantes, un ilimitado ‘suministro narcisista’ [] De todos los desórdenes de esta índole, el narcisista es que menos responde al tratamiento por la sencilla razón de que las y los narcisistas no pueden o quieren admitir que poseen este defecto.

[…]

El hacer un sistema, del no recurrir a hechos verificables (o en otras palabras: el limitarse a negar su existencia, como se ha vuelto costumbre en el universo del Trumpiato) para explicar la realidad, constituye un serio impedimento de conducta y entraña riesgos graves para cualquier persona cuya labor consiste en recabar información, y tomar decisiones importantes en consecuencia. Esto impide reconocer equivocaciones, y torna prácticamente imposible corregir el rumbo. Es particularmente cierto, cuando la información se convierte en afrenta a la propia identidad: eso explica por qué desde su toma de posesión, Trump hizo de sus bravuconadas y mentiras algo ‘normal’ y cotidiano, y por qué escogió a un gabinete de multimillonarios con poca o nula experiencia: una burbuja narcisista, refractaria a la menor crítica.

**

Y la semana pasada, apenas hace un momento si nos atenemos al reloj sexenal que marca las horas pautadas del gobierno (antes príista, después un interregno doble panista y de fallida restauración tricolor bajo el Peñanietato mexiquense; hoy de Morena), tras la graduación de la Magistraficante Esquivel Mossa a las Grandes Ligas Judiciales, y su consecuente transformación en Ministraficante, el presidente López Obrador departe bajo el radar, -porque así lo dispone la #4T en charla ‘amistosa’, con el Primer Yerno Estadounidense (a quien la Cancillería defiende, por los intentos de un sector de la sociedad civil de despojarle altas distinciones conferidas por representantes de la anterior Mafia del Poder, que no es la que hoy tiene al patriota Salinas Pliego entre sus filas). La foto oficial en Palacio hubiese sido demasiado riesgosa; por ese motivo, la seudo ‘cumbre’ se lleva a cabo en el domicilio de Bernardo Gómez, soldado de Televisa, otrora impresentable fifí convertido por la varita mágica del pragmatismo de coyuntura- que hoy se ha vuelto fiel Compañero de Viaje.

U Jared Kushner: cónyuge de Ivanka, fallido magnate inmobiliario y como Trump heredero de una fortuna familiar con serios problemas legales (su padre estuvo en la cárcel, por delitos contra el fisco entre otros delitos). Una mitad de la dupla de cleptócratas: Javanka, a quien la periodista Vicky Ward dedica un tomo de reciente aparición https://bit.ly/2TpU7Md, y que se anuncia como el retrato más acabado de la kakistocracia que toma por asalto la plaza principal, y los últimos reductos de resistencia del Estado de Bienestar en la Unión Americana.  

Las referencias a México, Peña Nieto y Videgaray son contadas, pero significativas.

Sobre la estúpida visita del candidato Trump del 31 de agosto de 2016 a Los Pinos, donde prácticamente se le extendieron los honores de jefe de Estado cuando sus momios andaban a la baja.

A fines de agosto, Kushner invitó a Steve Bannon [ideólogo’ principalísimo, ultrareaccionario y ex estratega de Donald Trump; hoy activo promotor de una Internacional Neofascista] a Bedminster, el club de golf de su suegro. Bannon se topó con un cuadro bucólico: Ivanka y Kushner jugaban con sus hijos. ‘¿Qué piensas de un posible viaje a México?’ ‘Me pinche encanta , respondió Bannon. ‘Debemos quitarle el micrófono a los reporteros. Tenemos que colocar a Trump en escenarios grandes, que lo proyecten como presidente. ¿Conoces a alguien por allá? Se vería mal si llegáramos sin presentaciones.’

Kushner le confesó que había entablado un canal de conversaciones secretas con Luis Videgaray, quien fungía entonces como Secretario de Hacienda y a quien cultivaba como aliado para renegociar el Tratado de Libre Comercio. Bannon y Kushner triangularon una llamada con Videgaray, y establecieron fecha para la reunión. Su plan consistía en juntar a Trump con el presidente Enrique Peña Nieto, para que después celebrasen una conferencia amistosa conjunta que resaltara la alianza entre los dos países, y calmara las tensiones ocasionadas por Trump y sus promesas de que México pagaría por la muralla que planeaba construir una vez electo. No habría ninguna mención del origen de los fondos desde el podio, durante esta visita.

A Trump le agradó la idea del viaje, pero estaba nervioso. ‘No iré en auto, del aeropuerto de México’, dijo, pues temía por su seguridad. Se sugirió el uso de un helicóptero. ‘Cualquiera puede derribar un helicóptero’, objetó. Su avión particular, que incluye su logo, era para él un blanco predecible, así que recurrieron a un jet prestado, que pertenecía al billonario de Las Vegas Phil Ruffin, y que era más pequeño  que la aeronave de Trump. El gobierno de Peña facilitó el uso de un helicóptero para que el candidato republicano viajase así a la casa presidencial desde el aeropuerto .

A larga distancia, Bannon observó la rueda de prensa con enorme satisfacción. Le encantó la imagen de Trump caminando hacia el templete, en compañía de Peña Nieto. Trump es mucho más alto que el otro tipo’, pensó. La asistente y vocera de campaña Hope Hicks estaba al otro lado de la línea telefónica. ‘Esto se ve increíble …’

Qué vueltas da la vida. Por increíble que parezca, el guión surrealista mantiene su consistencia.  

Ahora resulta que Trump, y Jared, e Ivanka y compañía son ¿aliados?, de la Cuarta Transformación. O eso es lo que quieren que creamos.

¿Seremos deveras, tan [email protected]?

@alconsumidor

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