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Entropista
Por Daniel Gershenson
Me llamo Daniel Gershenson. A falta de un término más exacto, podría decirse que soy emprended... Me llamo Daniel Gershenson. A falta de un término más exacto, podría decirse que soy emprendedor social. Me dedico a temas que hasta hace poco: antes del advenimiento de las redes sociales según [email protected], se consideraban ociosos. Presido dos ONG sin fines de lucro desde mediados del 2006: ALCONSUMIDOR, y ALARBO, AC. (Leer más)
Distopías trumpistas
El tóxico show persiste. Aumenta de manera exponencial el espectáculo político: puro teatro trumpista, en la era Reiwa y de viaje por tierras del Sol Naciente.
Por Daniel Gershenson
27 de mayo, 2019
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El politistaculero por excelencia Drumpf anima con fuerza a sus seguidores en los cinco continentes. Al criminal, apólogo de dictadores y ecocida ‘MitoBolsonaro en el Cono Sur, o al Gran Ojete Viktor Orbán de Hungría, de visita en la Casa Blanca, o la irrupción del zombi neofranquista con el partido Vox de España son eventos nada aislados que insuflan nuevos bríos a la Internacional Neofascista, con aportes extra del el sospechoso de siempre Erdogan (quien ha obligado a la reposición del proceso municipal en Istanbul, donde hace poco –y junto con la caída del voto a su favor en otros importantes centros urbanos- perdió su partido Justicia y Desarrollo); por supuesto, sin omitir la reciente marejada popular a favor del hipernacionalista Narendra Modi en vías de implantar régimen indiscutido de Partido Único quinquenal en la India, con su BJP y la consecuente derrota del laico ex mayoritario Partido del Congreso.

En Gran Bretaña la primer ministro Theresa May renuncia y lanza al gubernante partido Conservador inglés a la caza de un líder en vísperas del Brexit: alguien que podría ser el mitómano de pocas tuercas, siniestro badulaque y clon Trumpete, ex alcalde londinense, bufón profesional e intraducible Nincompoop Boris Johnson. Los apostadores profesionales ingleses (por lo menos hasta antier), lo favorecían.

¿Será entonces que como en las peores sueños de horror drumpfístico, los comicios hindúes y continentales europeos son Fantasma identitario que seguirá recorriendo el mundo hasta que se consumen las peores profecías autocumplidas de sus prosélitos y seguidores leséferianos?

La derecha no arrasa, y esa es relativa –hasta ahora- buena noticia. Empero, sí se mantiene al alza ocupando espacios claramente abiertos por el repliegue de los partidos tradicionales en las elecciones europeas. Como en Brasil, y Europa Central o Australia (cuya coalición gobernante liderada por el Primer Ministro y fanático ultrarreligioso Scott Morrison ganó decisivamente los comicios, contra todo pronóstico anticipado), los triunfos de esa vertiente suicida acercan al mundo a escenarios que antes eran provincia exlusiva de mentes y plumas distópicas, o catastrofistas.

Torneo de Verano, Tokio. Entrega de la ‘Copa Presidencial’ al Yokozuna Asanoyama, campeón. El trofeo de plata posee detalles de oro, y reposa en un pedestal de madera que contiene la figura de un águila con las alas abiertas en la parte superior. La inscripción en la misma contiene dos sellos, y una placa con la siguiente leyenda:

“Presentado por Donald J. Trump, Presidente de los Estados Unidos de América, al Gran Campeón del Gran Torneo de Sumo de Tokio, 26 de mayo de 2019”.

Las crónicas desechables sobre la incursión del falso Sumotori Trump infernal, de visita oficial en Tokio (¿cuántas libras de carne contenía el Big Mac proporcionado por la Cancillería, para que él se sintiera en casa? ¿Y de qué estaba hecho el inmenso trofeo que dio POTUS #45 al luchador que ganó la justa, y cuánto pesaba?) desembocarán en un Kabuki ritual y figurado: no el tipo de teatro que comparte con el Joruri, el Bunraku, el Noh o Kyogen fársicos u otras formas escénicas, su condición Tesoro Nacional sin paralelo. Más bien, lo que desata Trump con su visita a ese país, y con sus desplantes tuiteros -dignos de su actual condición de neoduce aprendiz e indiscutible semi Tenno norteamericano- son los peores rituales huecos del sinsentido.

El trato con pinzas sagradas dirigido al magnate inmobiliario, se da durante la primera visita de un jefe de Estado al flamante Emperador japonés tras la abdicación de su padre Akihito (Naruhito es el número ciento veintiséis en sus registros, e inaugura un nuevo ciclo histórico denominado Reiwa), e incluyó una ronda de golf con el primer ministro. Pregunta ociosa ¿Se habrá dejado ganar el japonés, como debe ser costumbre internacional desde que Trump asumió el puesto en enero de 2017?

Pero volvamos a la función de Sumo, en la que el estadounidense fue principal foco de atención y activo participante (toda semejanza a sus caricaturescas ‘intervenciones’ en el Pancracio versión americana; por ejemplo, cuando cacheteó y rapó al siniestro Vince McMahon, ex gladiador y cacique vitalicio del conglomerado World Wrestling Entertainment, es deliberada), y lo que acaeció durante la primera visita de un jefe del Ejecutivo americano al santuario de marras: el Ryogoku Kokugikan, en las márgenes del Río Sumida de la capital japonesa.

Trump pudo evitar el tormento de observar los cinco últimos combates del torneo que dura dos semanas, sentado con las piernas cruzadas a la costumbre japonesa: en el suelo, y sobre un magro cojín. En cambio, las autoridades del sumo ignoraron costumbres tradicionales proveyéndolo a él y a la primera dama Melania con mullidos asientos en las primeras filas del espectáculo, compartiendo lugar con el primer ministro Shinzo Abe y su esposa Akie.

Copota presidencial, cargada por el del estrambótico bisoñé. Tomada del TW @haydenblack.

Captura de pantalla de los momentos previos. Vía @respect_karma2.

 

Cuando el pasado fue prólogo. Circuló hace no mucho, un estúpido rumor que sugería que El idem Trumpo había ‘abofeteado al alcalde de la Ciudad de México’. La verdadera ‘víctima’ de su ira manufacturada fue McMahon, gran amigo de Donald y (como él) miserable explotador de sus empleados luchísticos.

Faltaba más. La consigna aparenta ser: Arriba MAGA, producto chatarra eminentemente exportable. Abajo las tradiciones que a ojos del narcisista, son ‘antediluvianas’. En el cuadro de excepción figurada: de atenciones oficiales niponas aderezadas con algodones y seda, las posaderas presidenciales de este cósmico Asshole (ese otro ojete, como el Magyar al que admira tanto el Yeti de pelo color naranja y que para el de Queens ‘ha hecho un trabajo tremendo ’, en defensa –ecos de las Cruzadas- de la Cristiandad) se libraron del sórdido entumecimiento.

Total: que los paganos de siempre aquí –trátese de la concurrencia en un estadio, o (para el caso) el resto de la humanidad que no forma parte del clan mafioso Trump, aquí o en EEUU o en el Japón o donde fuere, serán [email protected] [email protected].

@alconsumidor

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