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Entropista
Por Daniel Gershenson
Me llamo Daniel Gershenson. A falta de un término más exacto, podría decirse que soy emprended... Me llamo Daniel Gershenson. A falta de un término más exacto, podría decirse que soy emprendedor social. Me dedico a temas que hasta hace poco: antes del advenimiento de las redes sociales según [email protected], se consideraban ociosos. Presido dos ONG sin fines de lucro desde mediados del 2006: ALCONSUMIDOR, y ALARBO, AC. (Leer más)
Frenar al Trumpinator
¿Se logrará interrumpir por fin la trayectoria Trumpinator neofascista, y la de sus clones en otros países?
Por Daniel Gershenson
19 de agosto, 2019
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Ojalá sea cierto: que el trumpetístico Mundo Bizarro de nuestros días comience un proceso –que si se da, será largo, tedioso, pero harto necesario- de corrección.

El diario local estadounidense Oregonian predice que no habrá vuelta de hoja.

Donald J. Trump perderá las elecciones de 2020; no va a repetirse otro desastroso cuatrienio con él al frente en la Casa Blanca.

Revira el autor de un artículo de opinión en la prestigiada revista Forbes de negocios: Drumpf cuenta con todos los elementos a su favor, como ser reelegido por amplio margen; así sucedió en las victorias de los republicanos Nixon en 1972, o Reagan en 1984. (Uno desea, por supuesto, que este señor sea pésimo profeta).

Son dos visiones contrapuestas e irreconciliables. ¿Cuál de ellas prevalecerá?

El modelo predictivo de la politóloga y analista de datos, Rachel Bitecofer, quien atinó con certeza casi matemática los resultados de los comicios federales intermedios el año pasado -y que reproduce el periódico de Oregon- parece acercarse más a la realidad y al estado de aproximación que parece guardar el mapa de las elecciones presidenciales en la Unión Americana (aunque huelga recordar que todo mundo se equivocó en 2016, dato que hoy más que nunca debe tomarse en cuenta a la hora de plantearse estos cálculos).

El primero de julio pasado, la académica del Centro de Política Pública Judy Ford Wason, en el estado de Virginia, planteaba que el Colegio Electoral norteamericano (del cual depende quién será el/la pró[email protected] [email protected] del Ejecutivo, independientemente de quién obtenga –como sucedió con los candidatos perdedores demócratas Al Gore en el 2000, y Hillary Clinton en 2016- una mayoría de sufragios populares) no favorecerá esta vez al magnate inmobiliario y exconductor reality de la televisión neoyorquino. Descartando escenarios que incluyen conflictos bélicos contra Irán, una recesión profunda o atentados terroristas en su territorio, algunas de las razones que la animan a aventurar revanchas demócratas en 2020 –independientemente de la identidad del candidato o candidata que enfrente el republicano- son las que a continuación se enumeran (como siempre, la traducción aproximada es, para bien o para mal, mía):

Si descartamos un shock repentino al sistema, el partido demócrata deberá recapturar la presidencia (…) la ruta de Trump en 2016 hacia la victoria (…) probablemente no es replicable en 2020, con electores tradicionales demócratas tan agitados. Son muy malas noticias para el presidente, pues la Muralla Azul en el Medio Oeste (donde contra todo pronóstico, obtuvo los 46 votos electorales de los estados de Ohio, Michigan y Wisconsin, además de los 20 de Pennsylvania y los 29 siempre reñidos de Florida), se ha convertido en el único camino viable para que él vuelva a ocupar la Casa Blanca.

¿Por qué está Trump en tantos apuros ahora, en esa región del país? En primer y más importante lugar, existe un gran malentendido de los motivos por los cuales ganó en esas entidades. El consenso generalizado asume que a raíz de un desencuentro con los votantes trabajadores demócratas, el mensaje trumpiano populista (o ‘popularista’, como él llegó a definirlo alguna vez el también ‘nacionalista blanco’) marcó la diferencia.  

Algunos señalarán que votantes desafectos que votaron dos veces por Obama (y que posiblemente lo hicieron por Bernie Sanders, contrincante de Hillary Clinton en las primarias demócratas de 2016) fueron decisivos en el resultado. Podrían tener cierta razón. En Ohio, Trump obtuvo un poco más del 50% de los votos. En otros lugares esta explicación se topa con problemas empíricos (…)

 Comencemos con el hecho de que el republicano ‘ganó’ en Pennsylvania, Wisconsin y Michigan obteniendo el 47.22, 48.18 y 47.5 por ciento de los sufragios totales, respectivamente (… con opciones independientes en las boletas, que recibieron cantidad de votos que tal vez se hubiesen inclinado mayoritariamente por la candidata demócrata). Esto, combinado con una participación afroamericana bastante menor que la de las dos elecciones pasadas (…) y un sector de votantes independientes de izquierda (sin identificación explícita con los dos partidos mayoritarios) poco entusiasmados con la candidata demócrata (…), fueron los factores que allanaron una improbable victoria en la presidencial: algo que difícilmente podrá replicarse en condiciones actuales. Y sin embargo, medios (y electores) han convertido este triunfo en 2016 en una suerte de Leyenda Invencible: la de un electorado complaciente hace cuatro años, plenamente convencido de que Trump jamás sería electo presidente, que hoy es suplido por el público aterrorizado ante el prospecto de 2020, seguro de que él es un Terminator incontenible (…)

El segundo gran problema para Trump estriba en que –aparte de una ola de participación de potenciales votantes demócratas en estados ‘bisagra’ como Virginia, por motivos demográficos muy superior a la que podría presentar el partido republicano en su momento (y a pesar de las marrullerías de este último en aquellos estados en los que ha tenido éxito en suprimir el derecho al voto de franjas tradicionalmente demócratas), él es cada vez más impopular entre el electorado independiente (…), con una tasa de aprobación de apenas 34.9 por ciento. Este mismo sector de independientes rechazó la oferta republicana en las elecciones de 2018, con los votos añadidos de aquellos izquierdistas que no sufragaron por la fórmula demócrata en noviembre de 2016, y que saldrán motivados por similares resortes negativos partidistas que, en su momento, dieron impulso para que su contraparte votara por Trump.  

A pesar del evidente giro progresista a la izquierda en la búsqueda demócrata de un candidato (o candidata) para enfrentar a Trump, la polarización ideológica que esto pueda entrañar en las elecciones de 2020 no tendrá el impacto fervientemente deseado por Trump y sus seguidores republicanos (…)

Al final del día [email protected] independientes ponderarán las posibles acciones del partido demócrata, en oposición a lo que los republicanos y en especial, Trumpestán haciendo: exactamente el reverso de la decisión que se tuvo que tomar en 2016, donde el partido del presidente saliente tuvo que someterse al ‘efecto referendo’ entre este sector de independientes.

Concluye Bitecofer:

Aún en caso de que el partido nomine a alguien al que no le pese el apelativo de ‘liberal’, no es probable que Trump obtenga demasiadas simpatías entre el sector crucial de votantes independientes con educación universitaria (…)

¿Se logrará interrumpir por fin la trayectoria Trumpinator neofascista, y la de sus clones en otros países? Difícil saberlo.

Por lo pronto, uno puede consultar otros sitios que apuntan a una posible derrota del Trumpiato. Ver por ejemplo, los resultados de la encuestadora Civiqs, que publicó los mismos hace una semana, y que demuestran que las cifras negativas de aprobación del presidente -en varios estados claves como los arriba señalados, que sellaron su sorpresiva victoria en 2016- podrían darle la espalda en 2020.

Ver asimismo, las cifras trompitudinales de Rastreando a Trump, vía Morning Consult, aplicables hasta el mes de julio.

Larry Sabato -veterano encuestador- asume que la desaprobación de Trump es mayor que la que reflejan las cifras actuales y que obtendría aún menos votos (populares y electorales) que los que se le auguran actualmente a su causa. Claro: todavía faltan quince meses y cacho.

La página interactiva de Taegan Goddard de la elección presidencial de 2020 es otra referencia obligada, así como el agregado de encuestas de RealClearPolitics.

***

Colofón gatopardista.

El reportero de Sri Lanka, Lasantha Manilal Wickrematunge (Colombo, 1958-2009), sabía que estaba sentenciado a morir asesinado en Sri Lanka. Conocía perfectamente quién iba dar la orden de asesinarlo, y los motivos. Era, en ese entonces y para siempre, la piedra antonomásica en el zapato de la Nomenklatura en ese país. Publicó una extensa carta dirigida al entonces presidente Mahinda Rajapaksa, que le dio la vuelta al mundo.

Flash forward al doloroso presente. El principal sospechoso de ser autor intelectual del artero e impune homicidio de periodista Lasantha Wickrematunge es un general acusado de crímenes de lesa humanidad y de guerra. Se llama Gotabaya Rajapaksa. Es hermano –también y por supuesto, cómplice- del expresidente.

Para colmo, el antiguo jefe de las fuerzas armadas en el tramo más cruento de la guerra civil (atroz ‘conflicto eterno’) entre tamiles y cingaleses es hoy día, ahora mismo, el candidato más aventajado para llegar a la presidencia de Sri Lanka.

@alconsumidor

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