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Entropista
Por Daniel Gershenson
Me llamo Daniel Gershenson. A falta de un término más exacto, podría decirse que soy emprended... Me llamo Daniel Gershenson. A falta de un término más exacto, podría decirse que soy emprendedor social. Me dedico a temas que hasta hace poco: antes del advenimiento de las redes sociales según [email protected], se consideraban ociosos. Presido dos ONG sin fines de lucro desde mediados del 2006: ALCONSUMIDOR, y ALARBO, AC. (Leer más)
Los escenarios electorales en Ucrania, Turquía y Eslovaquia
Un cómico presidente en Ucrania, un freno parcial a la aplanadora turca del presidente Erdogan y el triunfo histórico de una mujer progresista en Eslovaquia.
Por Daniel Gershenson
1 de abril, 2019
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En 2015, Volodymyr Oleksandrovych Zelensky, ucraniano, 41 años de edad, cómico de profesión con estudios de derecho, estrenaba un programa estelarizado por él en la televisión local e interpretaba al educador Vasily Golorobodko, personaje cuya franqueza y honestidad son manifiestas y que por caprichos del destino –o veleidades históricas, y del guión coyuntural correspondiente- un año después de que la revuelta ciudanana del Euromaidán a finales de 2013 derivara en el exilio del corrupto expresidente proruso Vyktor Yanukovych- se convierte en (ficticio) primer mandatario del país. El show que se llamó sirviente del pueblo tiene su correlato en la realidad real, cuando un partido con el mismo nombre: apoyado por oligarcas como uno acusado de fraude y que resulta ser dueño del canal que transmite el popularísimo espectáculo que hace de Zelensky una figura pública con proyección nacional, lo postula a él formalmente nombrando al presidente de mentiras, candidato a la presidencia de verdad. Es tal el hastío popular ante las crisis, con el agravante de que el sistema ostenta una clase política ciega y sorda como pocas, a las necesidades principales de su población, que Zelensky tiene bastantes posibilidades de convertirse en el siguiente Ejecutivo de la República de Ucrania.

En estos tiempos, donde las noticias a nuestro alrededor rebasan con creces los peores delirios de la ficción más fantasiosa; cuando el presidente Jimmy Morales otro cómico y Outsider encumbrado (pero en Guatemala) sentencia que la Comisión Internacional contra la Corrupción y la Impunidad , organismo autónomo dependiente de Naciones Unidas, tienen sus días contados, y cuando el Trump Tropical Jair Bolsonaro decreta que el ejército, tras ocho años de prohibición expresa, vuelva alegremente a festejar los ‘logros’ del golpe que condenó a Brasil a padecer un feroz régimen militar durante 21 años, puesto que la dictadura –dice el deslenguado ex capitán y diputado federal, hoy mito para sus seguidores neofascistas, no fue tal y “salvó a la nación de las garras del comunismo …”, todo se vuelve aún más posmodernamente líquido (en la tipología de Bauman), normalizándose en el camino lo absurdo inconcebible (el semi Duce Trump incrementa sus chances de repetir en el cargo, a la luz de las elecciones de noviembre 2020).

La exitosa campaña de Zelensky- en Ucrania, apoyada mayormente –copia del experimento bolsonaresco brasileño- en redes sociales; sin exposición masiva (o comprometedora) en medios, y con pocas oportunidades de que la gente se entere de su plataforma (fuera de viralización de secuencias de su programa, eslóganes ocasionales y ocurrentes o el compromiso retórico, puntualmente compartido con los otros 33 candidatos a la primera magistratura, de abatir para siempre la corrupción) se ha vuelto sucursal del programa de TV.

(Guardando proporciones, como la marca del presidente republicano Drumpf se ha vuelto el ejemplo más acabado de un branding que abarca bienes raíces residenciales, comerciales y de oficinas en los Estados Unidos y el extranjero, conocidos por todos; líneas de ropa, aerolíneas, libros de autoayuda, alimentos, concursos de belleza, casinos, deportes, programas en la tele comercial y una peculiar ‘universidad’).

Otros candidatos que pelearán la segunda ronda con el comediante son el magnate dulcero y actual líder de 53 años Petro Poroshenko, uno de los hombres más ricos de Ucrania, o la veterana Juana de Arco –motejada así, por medios contemporáneos- de la Revolución Naranja de 2004 y ex activista Yulia Timoshenko, de cincuenta y ocho, multimillonaria Reina del Gas, quien llegó a ser efímera primer ministro en dos oportunidades, pero que también fue presa por el régimen de Yanukovych.

Uno de los principales apoyadores de la candidatura de Zelensky y su partido es el autoexiliado Igor Kolomoisky, 56 años, ex gobernador de provinicias, magnate ubicado en el puesto #377 de la lista Forbes y sospechoso de haber participado en el descomunal fraude (2 mil millones de dólares robados, según cálculos de especialistas) del Privatbank y propietario de la cadena que transmite los programas cómicos de Volodymyr.

Zelensky encabeza las preferencias y lidera las encuestas, aunque –como pasó con Bolsonaro en 2018- aparentemente no obtendrá la mayoría de votos en la primera vuelta. La gran interrogante es quién sera su rival en el balotaje que tendría que llevarse a cabo el 21 de abril (para colmo suyo, Poroshenko se encuentra involucrado, por asociación, en un escándalo mayúsculo de fraude en la industria militar). Como en otros lugares, el hartazgo general ante los excesos de la cleptocracia (el país muestra niveles similares a los de pares subsaharianos, en índices internacionales de demoscopía comparada) proyectó su figura a niveles insospechados. Algunos sectores progresistas, ex gubernamentales y de la sociedad civil en Ucrania lo apoyan. Otros se animan a expresar un abierto (¿y sano?) escepticismo:

críticos aseguran que él se lanzó al ruedo por encargo del conocido oligarca Igor Kolomoisky para impedir la reelección de Poroshenko. Kolomoisky fue gobernador de Dnipropetrovsk, el óblast donde nació Zelensky, y es un influyente hombre de negocios. De hecho, Zelensky anunció su candidatura presidencial con bombos y platillos en la pasada Nochevieja a través del canal de televisión de Kolomoisky, 1+1, donde ya se transmitían shows y películas protagonizadas por el comediante.

 

El fenómeno Zelensky descrito por la BBC. Todo apunta a que el enfrentamiento definitivo será entre este cómico televisivo, y el actual presidente Poroshenko.

***

En Turquía hubo también elecciones, pero allá fueron de índole municipal. La maquinaria partidista (Justicia y Desarrollo, fundada en 2001) por el caudillo Recip Tayyep Erdogan, neosultán que gobierna a patadas y mayor carcelero de periodistas en el mundo, podría ver truncadas sus aspiraciones totalizantes al ver perder, así sea por un tiempo definido, el control de varias centros urbanos clave como Ankara, la capital.

***

Y finalmente.

Desde Eslovaquia llegan grandes noticias.

Zuzana Caputová, una aguerrida activista contra la corrupción de 45 años, será la primera presidenta de ese país a partir de junio tras ganar, con casi el sesenta por ciento de preferencias, la segunda ronda de las elecciones.

 

@alconsumidor

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