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Entropista
Por Daniel Gershenson
Me llamo Daniel Gershenson. A falta de un término más exacto, podría decirse que soy emprended... Me llamo Daniel Gershenson. A falta de un término más exacto, podría decirse que soy emprendedor social. Me dedico a temas que hasta hace poco: antes del advenimiento de las redes sociales según [email protected], se consideraban ociosos. Presido dos ONG sin fines de lucro desde mediados del 2006: ALCONSUMIDOR, y ALARBO, AC. (Leer más)
New’s Divine: ciudadanía ausente
Vergonzosas efemérides. Marcas indelebles de nuestro rezago. Hace cinco años murieron doce personas en el New's Divine. Deplorable uso de la fuerza pública: evidencia en video manipulada e insensibilidad oficial; criminalización de las y los jóvenes. La receta es casi la misma en 2013, como lo muestran las secuelas del 1o. de diciembre pasado y el 10 de junio en el Centro del DF.
Por Daniel Gershenson
17 de junio, 2013
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La puerta.

La puerta.

Junio es temporada de canallas. El incendio de la Guardería ABC en Hermosillo, con su amplísimo compendio de impunidades; el Halconazo de 1971 (cuyas repercusiones, como la de la matanza de Tlateloco, persisten y se intensifican en nuestros días), o la muerte de nueve jóvenes y tres policías hace casi un lustro en la Ciudad de México, son indicios de que algo anda y sigue podrido en el Estado Mexicano.

Pasó lo que pasó en la Nueva Atzacoalco, un antro llamado New’s Divine que había sido kínder, salón de fiestas y varias cosas más antes de abrir sus puertas el viernes 20 de junio de 2008 para celebrar una tardeada con jóvenes, niños algunos, en temporada de fin de cursos.

El jefe de gobierno del Distrito Federal era Marcelo Ebrard. Aspiraba a ser el Giuliani autóctono: versión local del ex alcalde neoyorquino, efímero candidato a la presidencia de su país en la cúspide de su fama. Un hombre que hizo de la Ley y el Orden su divisa, culminando su carrera con la petición implícita -e incumplida- de extender su mandato tras los trágicos sucesos en las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001. El secretario de Seguridad Pública y posible sucesor de Ebrard fue Joel Ortega Cuevas, apparatchik dispuesto a entregar buenos resultados, sin importar los costos.

Ortega estuvo sólo poco tiempo fuera de los reflectores. Regresó a la vida pública debidamente protegido, cuando el procurador Miguel Ángel Mancera lo exculpó en diciembre de 2009, y ya en 2012 lo había nombrado coordinador de su propia campaña para la jefatura de gobierno. Hoy es director del Servicio de Transporte Colectivo, el Metro capitalino.

El jefe de policía provisional durante los eventos del primero de diciembre fue Luis Rosales Gamboa, subsecretario de SSP durante el operativo fallido de 2008. Fue vocero antes de asumir la titularidad de ese despacho y ahora vuelve su puesto anterior a pesar de los excesos granaderiles. No está solo. El ex sucesor de Mancera en la PGJDF, Jesús Rodríguez Almeida, es su superior en el cargo. Los burócratas, incompetentes pero fieles, intercambian turno como en el juego de las Sillas Musicales.

La historia de la seguridad en esta urbe se presume progresista, pero sólo se limita a ser un non sequitur; algo que -citando a Macbeth- ‘no significa nada’.

Una breve mirada hacia otros países y ciudades nos coloca en circunstancias similares. Turquía y Estambul: donde Recep Tayyip Erdoğan (ex alcalde y actual primer ministro), privilegia el hiperdesarrollismo en impenetrable coraza autoritaria, sin una real participación ciudadana. Pretensión que es combatida por sectores jóvenes y de oposición pacífica, con Chapulling, resistencia colectiva, pingüinos con máscaras antigas y recitales de canciones de los Beatles con piano incluido. O la República Popular China, donde se plantea el éxodo de 250 millones de habitantes del campo a las ciudades, sin aquilatar mínimamente las potenciales consecuencias.

Los partido gobernantes, el AKP o Justicia y Desarrollo de sesgo islamista que gobierna para el cincuenta por ciento que lleva tres elecciones votando por Erdoğan en Turquía, o el Comunista Chino no vislumbran consultas válidas o herramientas de participación ciudadana.

En este país ya nos acostumbramos a la impunidad que es la Norma. Las comparaciones son odiosas, pero ayudan a perfilar un criterio común que anima a políticos y empresarios alérgicos a contrapesos sociales.

La incómoda asimetría para los pobladores de grandes ciudades en la periferia democrática, dejan a Estambul con escasísimos pulmones verdes. Parques mortecinos susceptibles a ser arrasados por decreto para construir adefesios exterminadores de Árboles urbanos. Lo que sigue sucediendo en México, donde la infraestructura y el caos inmobiliario son la única solución posible de empresas y gobiernos para los males de la modernidad, y toda alternativa sustentable es rechazada.

Aquí la arquitectura sirve propósitos ajenos al rescate de la memoria colectiva, sobre todo en casos como el del Halconazo (donde el Cine Cosmos, que jugó un papel principal durante los eventos del Jueves de Corpus en 1971, no ha sido rescatado), o la Plaza de Tlaxcoaque cedida por el mismo Ebrard a la propaganda azerbaijana.

Por fortuna, un grupo de familiares directamente afectados por el operativo New’s Divine hace cinco años no ha cedido en su empeño por lograr que el antro donde murieron -por corrupción y estupidez del gobierno- doce personas, se convierta en Memorial.

Falta la Justicia, ausente, y el castigo a responsables que hasta llegan a presumir sus logros bajo el manto ubicuo de la impunidad.

Para asegurarnos de que no se vaya a olvidar este crimen sin castigo habrá una serie de eventos durante el quinto aniversario a partir del mediodía. Jueves 20 de junio de 2008. La cita es en el lugar de los hechos: Eduardo Molina y Calle 312.

'Un nuevo concepto para la gente', cinco años más tarde.

‘Un nuevo concepto para la gente’, cinco años más tarde.

 

 

 

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