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Entropista
Por Daniel Gershenson
Me llamo Daniel Gershenson. A falta de un término más exacto, podría decirse que soy emprended... Me llamo Daniel Gershenson. A falta de un término más exacto, podría decirse que soy emprendedor social. Me dedico a temas que hasta hace poco: antes del advenimiento de las redes sociales según [email protected], se consideraban ociosos. Presido dos ONG sin fines de lucro desde mediados del 2006: ALCONSUMIDOR, y ALARBO, AC. (Leer más)
Patoaventuras de Donald Drumpf, en doce pasos
El gobierno de Trump será una pesadilla, para propios y extraños, que podría extenderse otros cuatro años con control mayoritario del conservador Partido Republicano en el Congreso, la Corte Suprema y una pluralidad de gobiernos y legislaturas estatales.
Por Daniel Gershenson
5 de diciembre, 2016
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No hay vuelta de hoja. Donald John Trump, empresario nacido en Queens, Nueva York, el catorce de junio de 1946 –dos meses y cinco días antes que el ex presidente Bill Clinton, esposo de Hillary Rodham, candidata demócrata derrotada por el magnate contra todos los pronósticos, el ocho de noviembre pasado- se convertirá, tras ocho años de gestión por parte de Barack Obama, en el cuadragésimo quinto Jefe del Ejecutivo (todos varones) de la Unión Americana. La oración precedente, difícil de escribir o imaginar aun ahora, cuando está por cumplirse un mes desde la elección estadounidense, hallará confirmación terminante cuando se consume formalmente la toma de posesión en Washington el próximo día veinte de enero.

Será una pesadilla, para propios y extraños, que podría extenderse otros cuatro años con control mayoritario del conservador Partido Republicano en las dos Cámaras legislativas, la Corte Suprema y una pluralidad de gobiernos y legislaturas estatales, si acaso el magnate vuelve a ‘capturar la imaginación popular’ (que no, el voto mayoritario que prefirió a Hillary), de 2021 al 25.

Rico Mac, esquiando con sus Trumpecitos. Vía Soy 502.

Rico Mac, esquiando con sus Trumpecitos. Vía Soy 502.

Villano trumpetero. Wikia

Villano trumpetero. Wikia

Cuatro u ocho años de administración caricaturesca, como si Rico McPato (la comparación más obvia) o La Mole o Pierre Nodoyuna (en inglés: ‘Dick Dastardly’) se hubiesen postulado -e impuesto, en todas y cada una de sus nefandas condiciones- y ganado los comicios del Colegio Electoral que, a pesar de haber perdido el triunfador por más de dos millones de boletas, se izará con la victoria inmerecida mediante recursos antediluvianos que antes favorecieron en el 2000 a George Bush, Jr., y a otros dos presidentes en el nebuloso siglo diecinueve.

Alguien infinitamente más miserable que Montgomery Burns llegará a la Casa Blanca. Cortesía Animation Magazine.

Alguien infinitamente más miserable que Montgomery Burns llegará a la Casa Blanca. Cortesía Animation Magazine.

Pinterest

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DC Database

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The Real Deal. Vía SBS Australia

The Real Deal. Vía SBS Australia

Vaya que sirvieron las numerosas temporadas de El Aprendiz y Celebridad Aprendiz para allanarle el camino al Perry White (patrón del Hombre Araña), o Señor Júpiter (jefe del Patriarca de los Supersónicos), demasiado real y xenófobo. Un misógino de carne y hueso, con modalidades hipertróficas.

Previo a la inminente marejada, se torna necesario imaginarnos buzos de la esperanza, por ínfima que ésta ahora nos parezca.

Un texto de William Saletan en Slate [‘Cómo manipular a Donald Trump’], aventura posibles salidas del acertijo que va a significar su gobierno desde su arranque. Con mucha precisión, el referido autor descubre en la coraza del Yeti anaranjado (¡ojo!: no, Jedi Starwarsesco), cuando menos doce boquetes.

  1. Todo se trata del amor mutuo, entre Trump y sus fanáticos. Emocionalmente, es un niño que puede amar a los demás pero sólo si lo aman a él primero’. Entrevista del New York Times, 22 de noviembre 2016: ‘Voy a ocuparme de la gente que… ama a Donald Trump ’.
  2. Sus reflejos son vengativos. El 21 de noviembre, citó a ejecutivos de television [ y periodistas ‘estrella’ — DG], para regañarlos [sin tomar en cuenta, y agradecer profusamente, las horas y horas de publicidad gratuita que le obsequiaron – DG]
  3. Posee un ego frágil en exceso. En su introducción ante reporteros del NYT, Drumpf no se refirió al futuro; sí lo hizo, elogiando su genio y proezas durante la campaña’. Ante las cámaras del programa ‘Sixty Minutes’, programa dominical de CBS, presumió el creciente número de sus seguidores en Twitter. ‘Trump hace estas cosas porque es profundamente inseguro …
  4. Busca siempre la aprobación ajena. Después de la elección, Trump tuiteó que el Times había hecho el ridículo. Aún así, solicitó una reunión con el periódico, prometiendo un paquete migratorio que los mantuviera contentos. Se despidió diciendo que sería un gran logro personal, regresar en dos años a estas oficinas … y que me puedan decir: has hecho un gran trabajo.’
  5. Las alabanzas lo aplacan fácilmente. Sus resentimientos, como sus compromisos, pueden desaparecer vía pequeñas dosis de afecto’. Ejemplos: las llamadas telefónicas postelectorales de los Clinton, o la ‘gran química’ compartida con su otrora enemigo Obama.
  6. Es un blandengue. Es altamente probable que Trump desconozca los efectos de sus políticas y nombramientos, pero sí sabe bien lo que necesita: muchos elogios. No es un perro de ataque’. Más bien, demanda ser consentido.
  7. Su intensa blandenguería lo debilita moralmente. Trump contempla al universo de la moralidad en términos sentimentales, sin la presencia de reglas o razones’. Tres socios suyos de un proyecto inmobiliario de la India se tomaron una foto con él, después de las elecciones. A las objeciones expresadas por los reporteros, él respondió: ‘¿Qué voy a decirles? ¿Que no puedo dirigirles la palabra? En términos humanos, tomas fotografías…’. ‘Trump trata a la presidencia de la misma forma que lo hizo con The Apprentice: todo se reduce a los ratings. No habrá límites que no esté dispuesto a cruzar, si eso es lo que exige su audiencia.’
  8. Sustituye la popularidad, por los estándares de conductaSi acaso llega a delimitar sus conflictos de interés, será por pura generosidad de su parte… ha llegado a sugerir que los votantes mostraron, mediante su elección exitosa, que éste no era un tema que les importara’. A pregunta expresa de que si tras su triunfo no haría finalmente públicas sus declaraciones de impuestos, Trump contestó: ‘Eso a nadie le importa. Gané fácilmente la elección’. Saletan: ‘Para él, ganar equivale a que la gente no se va a preocupar cómo es que él llegó a la meta’.
  9. Confunde lo misterioso con la controversia. En cuestiones científicas, le afecta más el número de personas que creen en algo, que la evidencia verificable de sus creencias. ‘Pocas cosas dividen tanto, como el cambio climático. Un tío mío fue professor en MIT durante 35 años: tenía sentimientos sobre el particular…
  10. Es incapaz de comprender el dolor que inflinge a los demás. Si le preocupan tanto los sentimientos, ¿por qué no entiende el miedo y desazón que ha ocasionado? Porque eso implicaría aceptar la crítica, y su yo interno es incapaz de procesarla’. Trump: ‘Mi temperamento es mi mayor activolos que han estado protestando, no me conocen’. Para Saletan, el próximo presidente de los Estados Unidos es un ser virtualmente lobotomizado, ‘incapaz de reconocer su papel en el auge de odio y temor, culpando –en todo momento- a los demás. Para él, la relativamente baja participación afroamericana se debió a que ‘esa comunidad me quiere…’.
  11. Se solidariza con el dolor de sus aliados, no de las personas que son diferentes a él. Trump no siente ninguna necesidad de tranquilizar a las comunidades étnicas o religiosas que destrozó durante su campaña. Pero cuando sus amigos se sienten amenazados , acude inopinadamente a apoyarlos’. Acusando –con mentiras- al elenco de Hamilton en Twitter de haber ‘acosado’ a su vicepresidente Mike Pence. Defendiendo, a capa y espada, al reaccionario ‘estratega principal’ y ‘amigo del alma’ Steve Bannon.
  12. Es fácilmente manipulable. Con el desbocado narcisista Trump, se tendrá que hablar de machismo/rudeza (toughness), no de ética. Eso lo conmueve, porque se sentirá inteligente, poderoso y amado’.
Donald con Homero Simpson, en la escalera eléctrica de la Torre Trump. Esquire

Donald con Homero Simpson, en la escalera eléctrica de la Torre Trump. Esquire 

Bizarro Drumpf, despotricando ante Stephen Colbert en su talk show. Daily Dot.

Bizarro Drumpf, despotricando ante Stephen Colbert en su talk show. Daily Dot.

Lo que son los saldos, en pleno 2016, de haber tomado por asalto -y gracias a votos incautos (60 millones y pico; pero sobre todo, 306 votos del Colegio Electoral norteamericano)- la Casa Blanca.

Será, en suma, una colosal disonancia cognitiva en el registro moderno; un periplo alucinante: con un mínimo de cuatro años de duración, medible en términos de eras glaciales, para los miles de millones de habitantes del planeta que iremos a sufrirlo.

Un Viaje Trumptástico (aquí, cortesía de la Familia Simpson), estirado casi al infinito. Homero se ofrece como acarreado en el lanzamiento de la campaña; se extravía en la maleza de la estrafalaria melena de Trump: bosque capilar, bisoñé o tapetote naranja del candidato republicano, quien hoy prepara su bautizo e irrupción en la vida política como presidente electo de los Estados Unidos en enero del dos mil diecisiete.

Tendremos que aprender, y normalizar, novísimos conceptos y categorías neologísticas: Menridades, y Vertiras. Con medios y redes cien por ciento saturadas de asuntos, veleidades y trampas trumpianas. Las suyas propias, por su puesto; las adicionales, de sus ex cónyuges y su distinguida prole.

La historia oficial consistirá en exprimir el anecdotario familiar del presidente Trump.

Deberemos acostumbrarnos –mediante la astuta resistencia- a la narrativa venidera.

***

Para terminar. Aquí, un bono adicional entropístico para animar a los que creemos que México merece, necesita y requiere herramientas jurídicas que ya funcionan –plenamente- en naciones lastimadas, similares, a la nuestra.

El enlace es de un documental (producido por Al Jazeera), sobre el proceso llevado en cortes africanas contra el exdictador de Chad, Hissène Habré, aliado de gobiernos estadounidenses y de Francia, y –por supuesto- criminal de guerra y violador consuetudinario de Derechos Humanos; personaje sentenciado a permanecer en prisión por el resto de su vida.

 

@alconsumidor

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