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Entropista
Por Daniel Gershenson
Me llamo Daniel Gershenson. A falta de un término más exacto, podría decirse que soy emprended... Me llamo Daniel Gershenson. A falta de un término más exacto, podría decirse que soy emprendedor social. Me dedico a temas que hasta hace poco: antes del advenimiento de las redes sociales según [email protected], se consideraban ociosos. Presido dos ONG sin fines de lucro desde mediados del 2006: ALCONSUMIDOR, y ALARBO, AC. (Leer más)
Se lo dicen a Jair, para que lo entienda Andrés
La muerte acelerada del Amazonas debería obligar al replanteamiento inmediato de políticas contraproducentes en México y el resto de un planeta empeñado en autoaniquilarse. 
Por Daniel Gershenson
28 de octubre, 2019
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¿Fin de partida? 

De ser ciertas las cifras, estamos a dos años del definitivo Acabóse

La muerte acelerada del Amazonas debería obligar al replanteamiento inmediato de políticas contraproducentes en México y el resto de un planeta empeñado en autoaniquilarse. 

Debería, pero parece que no entendemos y esto todavía no va a pasar. 

¿Alguna vez ocurrirá?

A pesar de todo, hay luces tenues en la oscuridad. 

Es un consorcio informal de medios y plataformas internacionales de comunicación, que –como se consignó la semana pasada en este espacio– el que decide sonar la alarma ecológica otra vez y toma ahora y de cuenta nueva y junto con sus aliados, la Palabra

El bosque del Amazonas, a un paso de llegar a su punto de no retorno. 

Aquí algunos párrafos de la nota aparecida el 23 de octubre en The Guardian. 

Tomado de la cuenta TW @bollemdb

Tomado de la cuenta TW @bollemdb

Un enorme aumento en la deforestación combinado con las políticas destructivas del presidente ultraderechista brasileño Jair Bolsonaro, podría ocasionar que la selva tropical del Amazones se acerque sin remedio a un punto irreversible de inflexión, de acuerdo a una renombrada. 

De llegar a ese punto, los bosques dejarían de producir lluvia suficiente para mantener su sustentabilidad y comenzaría a degradar su condición hacia la de una sabana más seca; la consecuente liberación de miles de millones de toneladas de carbono a la atmósfera exacerbaría el calentamiento global, quebrantando aún más los patrones climáticos en el Cono Sur.

Esta advertencia fue incluida en un informe que se publicó recientemente por Monica de Bolle, investigadora principal del Instituto Peterson de Política Económica Internacional de Washington DC.

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El estudio de referencia hace notar que que la agencia brasileña de investigación espacial [o Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales, INPE por sus siglas en portugués], reportó que la deforestación para el mes de agosto fue doscientos veintidós por ciento más alta que en el mismo periodo del año pasado. De mantenerse la actual tasa de incremento reportada por el INPE entre los meses de enero y agosto de 2019, el Amazonas atravesaría el umbral de la irreversibilidad tan pronto como en el 2021 … después de ese punto, la selva no podría generar lluvia suficiente como para seguirse sosteniendo, de acuerdo a la autora. 

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Entre los numerosos compromisos que la entonces presidenta Dilma Rousseff firmó en la Cumbre Climática de París en 2015, se encontraba el de reforestar doce millones de hectáreas y también el de intentar eliminar, en definitiva, la tala ilegal de la selva para 2030. 

El portal Mongabay de educación y periodismo ecológicos  reporta que es altamente improbable que Brasil alcance las metas señaladas en París. La deforestación inició su incremento durante la gestión de Rousseff en 2013, tras nueve años consecutivos de disminución, y reporta un aumento exponencial bajo el régimen del exmilitar Bolsonaro.

En opinión de Claudio Angelo, experto del Observatorio del Clima de Brasil    –coalición de grupos ambientalistas sin afán de lucro- quizá los cálculos de Bolle sean demasiado pesimistas y deban ajustarse, pero de todas formas elogia sin reservas sus demás recomendaciones. 

Éstas incluyen una expansión del Fondo Amazónico (que financia proyectos sustentables en los bosques de lluvia), que incluya las aportaciones de los Estados Unidos y otros países interesados, de modo que no abandone a Brasil en el fondeo exclusivo de la protección de la selva. En la actualidad el organismo sólo contaba con el apoyo alemán y noruego, quienes suspendieron el apoyo en agosto pasado

¿Y mientras, en México, a qué le tira la #4T?  

La respuesta es evidente. A una absoluta ceguera ambiental tetratransformativa. 

Tabasco. Two Mouths Project. Bienvenida la refinería. Adiós, daño colateral: un gran manglar. Vía @sonyacrown

Tabasco. Two Mouths Project. Bienvenida la refinería. Adiós, daño colateral: un gran manglar. Vía @sonyacrown

Lo cuentan sin ambages Sonia Corona y Gladys Serrano, en edición reciente de El País

En el terreno adyacente al puerto de Dos Bocas, decenas de camiones sacan tierra del solar de 700 hectáreas para comenzar a construir los cimientos del proyecto. Antes de esta escena, la región era toda verde: un manglar que se perdía entre los ríos que rodean a Paraíso. Solo en diciembre, el Gobierno mexicano arrasó con 270 hectáreas —más de 200 veces las dimensiones del Estadio Azteca— de vegetación, según datos de Global Forest Watch. La construcción de la refinería comenzó oficialmente en junio, sin embargo, la tala y remoción del manglar continúa hasta la fecha […]

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Mientras países como Alemania buscan tasar las emisiones de carbono y elevar los precios de los combustibles para desincentivar el uso de los automóviles, la nueva estrategia de México está abocada a producir gasolina para abaratar su coste. “Va a generar que avance la demanda de las gasolinas y que México no pueda salir del círculo vicioso de la adicción al petróleo. Entendemos la visión de la administración actual de alcanzar la soberanía y la seguridad energética, pero ésta también se puede alcanzar apostándole a las renovables. La refinería es una apuesta de muy corto plazo y se pierde una oportunidad para hacer una transformación en el sector energético”, apunta Greenpeace México.

Nuestro hogar colectivo se colapsa; requerimos pensar -e implementar- nuevos paradigmas de comportamiento. Por desgracia y en el mejor de los casos (descontando a gobiernos y empresas que le apuestan en México al valemadrismo y a la amnesia generalizada, o de plano apelan a la negación de la realidad), apenas nos ocupamos de reacomodar figurativamente el mobiliario: a escoger el color de la pintura en la fachada. 

Son, a final de cuentas, expresiones estériles de ciencia ficción autóctona. Albergamos la esperanza de que aterrizará un salvífico Deus ex machina: dueño de imaginarias balas de plata tecnológicas que -en cuestión de años o décadas o algunos siglos- vendrán a resolver en definitiva (como por arte de magia, y con expresiones de deseo: wishful thinking, pues, y en pocho) la emergencia ambiental que se cierne sobre [email protected] [email protected] 

Y mientras tanto perdemos –en Brasil o en México, o en Estados Unidos y en el resto del mundo: para siempre y sin remedio alguno- nuestro patrimonio ambiental.  

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Colofón. La Selva Lacandona se queda sin oxígeno, de Diego Rabasa para El País.  

@alconsumidor

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