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Entropista
Por Daniel Gershenson
Me llamo Daniel Gershenson. A falta de un término más exacto, podría decirse que soy emprended... Me llamo Daniel Gershenson. A falta de un término más exacto, podría decirse que soy emprendedor social. Me dedico a temas que hasta hace poco: antes del advenimiento de las redes sociales según [email protected], se consideraban ociosos. Presido dos ONG sin fines de lucro desde mediados del 2006: ALCONSUMIDOR, y ALARBO, AC. (Leer más)
Tres patiños, y el Terminator de Sri Lanka
Es harto conocida la ‘profecía’ que consistió en que una futura presidenta Lisa Simpson imaginaba el peor chiste imaginable; a saber, una presidencia trumpista. El absurdo retórico es asumido ahora, con toda seriedad, por el partido republicano.
Por Daniel Gershenson
18 de noviembre, 2019
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Cuando acaso se empiecen a escribir las historias verdaderamente concluyentes de un Trumpiato cuyo ocaso (¿definitivo?) podría sobrevenir tras la votación del impeachment o juicio político a su figura titular en la Cámara de Representantes de mayoría demócrata, que se espera transcurra en algunas semanas; aunque no hay que hacerse demasiadas ilusiones, no esperemos que sus consecuencias sean motivo de interpretaciones lamentables pero broncíneas, como sí ha sucedido en anteriores gestiones catastróficas de previos jefes del Ejecutivo norteamericano.

Vía @TrumpBabyUK.

Antes bien, el símbolo rector y concluyente de esta presidencia plastificada podría ser el globo gigante del bebé en pañales Drumpf (recién vandalizado en las afueras del estadio colegial de la Marea Roja de la Universidad de Alabama, en Tuscaloosa), y no un monumento estatuístico a la infamia.

Trump desinflado. Vía @APSouthRegion.

Viene a cuento porque la infernal y caricaturesca crónica de Trump & co. obtiene mejores asideros explicativos; se entiende mejor pues, aplicando raseros propios del entorno bidimensional de los cartoons o dibujos animados.

Es harto conocida la ‘profecía’ que consistió en que una futura presidenta Lisa Simpson imaginaba el peor chiste imaginable; a saber, una presidencia trumpista (episodio Bart to the Future, el número diecisiete de la serie durante la onceava temporada del programa transmitido por primera vez el 19 de marzo del cabalístico año 2000).

Pues bien.

Bienvenidos a la estrategia rectora de otra persona de Los Simpson, el villano y acérrimo enemigo de Bart, ‘Bob Patiño’, que utiliza con fruición el ejército de apoyadores del republicano acusado de extorsionar para su inmediato beneficio político y personal (vía llamada telefónica ‘perfecta’, previa suspensión de envíos militares autorizados por el Congreso) al presidente/comediante de Ucrania.

Temporada seis, episodio cinco. Durante disturbios en la cárcel donde se encuentra confinado, Bob atiende el teléfono. Me condenan por un crimen que no cometí ... Intento de asesinatoen serio: ¿qué es eso? ¿Acaso dan premios Nobel por Intentos de Química’ …?

Bill Oakley, autor del gag y uno de los dos show runners de Los Simpson en esa temporada, se vio obligado a entrar al quite exhibiendo –en un artículo de opinión del Washington Post– la abismal ridiculez que esto implicaba.

El absurdo retórico, cuya intención original era de ser un chiste de programa de caricaturas en la televisión, es asumido ahora, con toda seriedad, por el partido republicano. Lo que un escritor de la revista New York llama ‘la defensa de Bob Patiño (Sideshow Bob defense)’ se convierte en el elemento crucial de la defensa a ultranza de Trump ante acusaciones de abusos presidenciales graves en su contra. Porque el intercambio proferido de favores en Ucrania no tuvo éxito, reza el ‘argumento’, no hubo crimen (a pesar de, a todas luces, haber sido intentado). Alguien escribió en la página editorial del Wall Street Journal, sin carcajearse: ‘Mucha de la gente en la administración de Trump que se opuso al esfuerzo de Giuliani (otro ilustre patiño, este sí de carne y hueso, al servicio del amo en la Casa Blanco) incluye a algunos y algunas en puestos clave. Esto importa porque podría suceder que mientras Trump planteó un ultimátum a Volodymir Zelensky, él fue demasiado incompetente para consumarlo …’.

***

Confirmado, por si existiese la menor duda al respecto. Stephen Miller, el joven telonero electoral, primus inter pares en la Casa Blanca y supremo asesor de Trump en temas migratorios, es y ha sido a lo largo de su atropellada carrera estudiantil y burocrática un consumado supremacista blanco (como lo es –ni duda cabe- el actual presidente de los Estados Unidos ). Cosa de ver los reportes publicados por el Southern Poverty Leadership Council (SPLC), que resumen correos enviados por Miller a publicaciones racistas con terminantes sugerencias de artículos y lecturas varias a una reportera ‘especializada’, que hoy se arrepiente y los envía –sin ocultarse en el anonimato- a la página antes referida.

El del lúgubre y esperpéntico portavoz del Stephen Miller, nacionalista blanco nacido apenas en 1985 en Santa Mónica California, es el rostro (parcialmente) visible de la monstruosa agenda migratoria presente y futura de Donald J. Trump, en donde el gobierno de México sigue desempeñando –al pie de la letra- el deplorable papel de patiño y habilitador de todas las confianzas del Duce anaranjado.

La perspectiva de Miller en temas raciales es una obsesión para él. Cuando habla sobre el crimen en general, tarea que acomete innumerables veces, su enfoque exclusivo son los delitos y ofensas cometidos por pesonas que no son blancas. En el caso de la migración, su único interés estriba en la restricción extrema (o cancelación, de plano) de políticas que faciliten el acceso de individuos no caucásicos a la Unión Americana. No nos ha sido posible encontrar un solo ejemplo en donde Miller haga referencia a la posible migración de personas que no sean blancas, o que hayan nacido en el extranjero, en términos positivos.

La exeditora arrepentida de Breitbart y exislamófoba, Katie McHugh, fue la responsable de filtrar los correos enviados por Miller a efecto de que el público lector pudiera leerlos, repasarlos y someterlos a análisis.  

Ella tenía 23 años cuando empezó a trabajar en esta plataforma de la derecha alternativa. Fue destituida en 2017 (…) y en la actualidad abjura de sus previas convicciones derechistas.

No hay realmente nada en el contenido de mails que escandalice demasiado a [email protected] [email protected] con la sórdida trayectoria del personaje referido, pero sí remacha la ínfima calaña de quien lo contrató en su momento; y por supuesto, de toda la Corte de sus Milagros.

***

Finalmente: el septuagenario exmilitar Gotabaya Rajapaksa (alias Terminator), corrupto violador consuetudinario de los derechos humanos y principal sospechoso del artero asesinato en 2009 del periodista Lasantha Wickrematunge, quien predijo en una misiva al entonces presidente Mahinda Rajapaksa su propia muerte, acaba de ser electo presidente. Es hermano mayor de Mahinda: otro miembro de una dinastía que ha dominado la vida política de ese país durante largo tiempo.

@alconsumidor

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