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Entropista
Por Daniel Gershenson
Me llamo Daniel Gershenson. A falta de un término más exacto, podría decirse que soy emprended... Me llamo Daniel Gershenson. A falta de un término más exacto, podría decirse que soy emprendedor social. Me dedico a temas que hasta hace poco: antes del advenimiento de las redes sociales según [email protected], se consideraban ociosos. Presido dos ONG sin fines de lucro desde mediados del 2006: ALCONSUMIDOR, y ALARBO, AC. (Leer más)
Trump, la b(oc)azuka que ruge
En México existen plataformas alquilables, costosas pero aún altamente efectivas, que trabajarán denodadamente para estafar al electorado mexicano sin necesidad de burdas maniobras como las de Donald Trump.
Por Daniel Gershenson
23 de mayo, 2016
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Es un juego de espejos, la política electoral norteamericana. La múltiple personalidad del nuevo dueño de los Republicanos que se desdobla, es cuestión añeja. Hace un cuarto de siglo surgió la furtiva figura de ‘John Miller’, autovocero de Donald Trump, alguien que resultó ser él mismo. Alguien que -patológicamente fiel a sí mismo- el hoy único candidato sobreviviente de los conservadores y eventual rival de Hillary Clinton en noviembre, no se atreve a reconocer. El doctor Hyde y el señor Hyde, sin fisuras.

La reportera de la revista People, Sue Carswell, presentó ante la opinión pública la cinta y transcripción de charla realizada en 1991 con un presunto vocero de Donald Trump, (algunos medios sostienen incluso que la filtración al Washington Post fue obra del candidato republicano). La voz, con todas sus conocidas inflexiones y giros, es el arma inconfundible del aspirante a convertirse Señor de las Murallas Infranqueables a partir del mes de enero 2017: un duce gringo o generalissimo posmoderno, al que sus bravatas ya nos tiene acostumbrados. Trump no hace el mínimo esfuerzo por ocultar su falsa voz. Como puede desprenderse tras escuchar la cinta, la suya es una bocaza-bazooka en toda la extensión del neologismo, que –desde el remoto entonces- no podía dejar de presumir sus ‘incontables conquistas’ en el mundo de los negocios y el amor.

Trump el eterno gesticulador. Entrevista, y transcripción.

En ese tiempo, el show neoyorquino continuaba sin el beneficio de sus trece o catorce años al frente de El Aprendiz, el reality que lo catapultó a la fama y la antesala de la presidencia de los Estados Unidos. La suerte del inmobiliario Trump enfrentaba algunos problemas conyugales; la prensa del corazón, favorable –hasta el extremo de publicar piezas adversas sobre su menguante fortuna, que Miller/Trump admite sirvieron para obtener condiciones favorables durante su primer divorcio, con Ivanna Trump- publicaba notas que pudieron parecerle incómodas. Consolidaba al mismo tiempo sus compras de edificios y permisos de la autoridad para seguir construyendo proyectos y desarrollos en ciernes, le era conveniente enfrentar las críticas y cuestionamientos por interpósita persona. Que haya ideado a un spokesman imaginario, sin fingir suficientemente la voz, revela una faceta temprana del narcisismo que lo ha llevado a dejar a dieciséis rivales electorales en el camino y a un paso de la candidatura presidencial del Grand Ole Party. También, a escasos dos de la Casa Blanca.

Si la demócrata (más bien, republicana Light, como su esposo) no vence a Trump en los comicios de fin de año, él será el próximo presidente de los Estados Unidos: un ominoso prospecto que a todos debería quitarnos el sueño y ponernos a temblar.

Regresemos a 1991. La cambiante y conflictiva relación que tuvo con la modelo, actriz y TV Personality, Marla Maples, que se convirtió en esposa de Trump entre 1993 y 1999, era motivo de incesante rumores, sin duda alentados por él mismo; los barruntos del mass media y la prensa tabloide en Nueva York hablaban de un amorío que él sostenía en paralelo (‘el señor tiene tres novias actualmente …’, presume su alter ego John Miller) con la modelo, actriz y cantante Carla Bruni (actual esposa de Nicolas Sarkozy, ex presidente francés derrotado por Francois Hollande y uno de los candidatos aventajados de la derecha para disputar la primera magistratura de ese país en los comicios del año próximo). Paréntesis sobre paréntesis. Miller-Trump no puede dejar de presumir que su ‘cliente’ es muy cotizado, y personajes como Kim Basinger y Madonna expresan demasiado interés en frecuentarlo. Carla Bruni Tedeschi es una hermosa modelo, hija privilegiada de uno de los italianos más ricos. La cantante desea competir por los afectos de Trump; todas las tentativas para conseguir una cita con él han surgido exclusivamente de su entourage. Hasta sus bailarines le profesan admiración al depredador urbano, y le piden autógrafos cuando coinciden con él en sus múltiples recepciones y cocteles. La versión interesada del vocero Trump, desde siempre poseedor de una personalidad hipertrofiada, es indistinguible de la de cualquier adolescente con hormonas desatadas.

Pero, ¿quién es exactamente el tal John Miller?, quiere saber la reportera Carswell. ‘Soy alguien a quien Trump conoce; pienso que confía en mí, y me aprecia’.

Por supuesto. Si hay alguien profundamente enamorado de sí mismo, es Drumpf: dueño del transplante capilar o peluca naranja más famoso del mundo.

Como vivimos una época en la que la congruencia es el peor defecto en la política, sea en Estados Unidos o en México, resulta que Trump mismo puso un alto a esta charada. Confesó que efectivamente él era John Miller, y que se había asumido como tal por quererle jugar una broma a la prensa que se salió de madre y control.

Esto fue hace veinticinco largos años.

Cuando resurgió la noticia, el candidato republicano negó terminantemente que él fuera John Miller.

La campaña disparatada del nuevo dueño del Partido Republicano, que tomó por asalto a uno de sus dos institutos políticos, representa en esta coyuntura una joya adicional de la corona de sus propiedades; un mar-a-lago infinitamente más extenso, y con numerosos misiles nucleares.

Hizo las paces Megyn Kelly con él en una entrevista que no le envidiaría nada a aquella realizada por iniciativa de José Carreño, en su debut y despedida como conductor de Diálogos a Fondo (es un decir) al presidente Peña.

Pregunta de Lilly Téllez a Peña: ‘Pero, Señor Presidente… ¿cómo fue usted tan pero tan valiente para lograr esto?

 

Un golfo, del tamaño del Cañón de Colorado, separa al vocero ‘Miller’ de Donald Trump en 2016. Aquí Megyn Kelly de Fox News, personalidad de TV y autora del volumen ‘Settle for More’ [‘Confórmate con Más’, de próxima y segura aparición en castellano], blanco de sus ataques misóginos, se reconcilia ‘entrevistando’ (es un decir) al republicano.

El bravucón y posible ‘Líder del Mundo Libre’ en el futuro inmediato; sin duda, bully del barrio planetario que tendrá que sufrir sus patologías xenófo-salvíficas, como a predecesores suyos de la calaña de George Bush, Jr., tuvo orígenes poco auspiciosos.

¿Cundirá su ejemplo en México, donde el arrancadero presidencial comienza a caldearse?

Con la caballada disponible a los candidatos oficiales, fingir la voz o impostarla para cantar las virtudes de Osorio, Nuño, Mancera, Videgaray, Margarita y compañía parece innecesario.

Para eso existen plataformas alquilables, costosas pero aún altamente efectivas, que trabajarán denodadamente para estafar al electorado mexicano sin necesidad de burdas maniobras como las de Donald Trump.

Vía Politico

Vía Politico

El de 1991, y el de ahora.

 

@alconsumidor

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