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Somos una red de investigación independiente que promueve una transición sostenible mediante la... Somos una red de investigación independiente que promueve una transición sostenible mediante la transformación de los mercados financieros de América Latina. Escribimos sobre inversión sostenibles, innovaciones financieras y los retos que la crisis climática y la reducción de emisiones significan para los países de América Latina. (Leer más)
¿Para qué financiar industrias contaminantes durante una transición sostenible?
Las actividades económicas de transición son aquellas que aún no cuentan con tecnología baja en carbono, pero son fundamentales para el desarrollo económico sostenible. El reto es financiar tales actividades de transición, pero evitar caer en la trampa de perpetuar un sistema económico basado en combustibles fósiles. 
Por José Luis Reséndiz
11 de octubre, 2021
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La transición hacia un futuro sostenible no es posible sólo a partir de inversiones verdes. Un aspecto clave que se ha dejado de lado en la discusión pública es la importancia de las actividades económicas de transición, las cuales son aquellas que aún no cuentan con tecnología baja en carbono, pero son fundamentales para el desarrollo económico sostenible. El reto es financiar tales actividades de transición, pero evitar caer en la trampa de perpetuar un sistema económico basado en combustibles fósiles.

Para atender tal desafío, se necesita clarificar cuáles son las actividades de transición y después establecer incentivos para promover financiamiento que permita su descarbonización. Si las taxonomías de actividades “verdes” ya representan un reto global, las de transición son más complicadas porque varían en función de la geografía o financiamiento y tecnología disponible. Por ejemplo, los paneles solares pueden ser catalogados como tecnología baja en carbono en Chile o en China. Pero la producción de acero puede considerarse más sostenible en Suiza que en cualquier país en desarrollo debido al uso de tecnologías bajas en carbono o mayor acceso a financiamiento climático. Si bien la divergencia ya es asimilada por la Unión Europea o Japón, por ejemplo, la solución a tal problema está aún lejos de alcanzarse.

Durante el último año, varios marcos internacionales de referencia (ICMA o CBI, por ejemplo) coinciden en evitar bloquear financiamiento climático para actividades con altas emisiones de carbono. Si bien es necesario apoyar la descarbonización de industrias contaminantes, la asignación de capital debe guiarse a partir de compromisos creíbles basados en la ciencia climática bajo criterios como los de SBTI. Unos de las innovaciones más prometedoras para resolver esta situación es el diseño de deuda vinculada a objetivos de sostenibilidad social y ambiental, como argumenta Sabine Santana, investigadora de ESG Latam. La demanda de este tipo de productos financieros, más allá de etiquetas “verdes,” ha encaminado la configuración de tres de acuerdo con la OCDE. El primero es el factor de sustitución, el cual se refiere a la ausencia de una alternativa baja en carbono, en cuyo caso se pueden catalogar industrias como la del cemento o transporte aéreo. El segundo criterio es el establecimiento de compromisos de desempeño corporativo sostenible, tal y como se establecen en los bonos o préstamos vinculados a la sostenibilidad. Por último, es necesario evitar compromisos financieros de largo plazo que perpetúen actividades con altas emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

La experiencia con el mercado de bonos y préstamos verdes ha sido criticada por la falta de garantías en mantener la integridad del mercado. Ante la falta de estándares de criterios ambientales, sociales y de gobernanza, persisten muchas dudas acerca de la contribución de tales instrumentos en las metas de cambio climático. A pesar del crecimiento acelerado de emisión de deuda verde, los instrumentos etiquetados como verdes representan alrededor de 1% del mercado global de deuda, según estimaciones de Morningstar. El fracaso que para muchos representan el mercado de bonos verdes puede ser solucionado con la emisión de instrumentos que sean más estrictos con la verificación de planes ambiciosos hacia una transición sostenible.

Es posible que estemos transitando hacia el inicio de una alineación sostenible del mercado de deuda global, donde etiquetas como “verdes” o “sostenibles” no sean necesarias y sean reemplazadas por mecanismos transversales que garanticen la integridad de una transición sostenible, no sólo para reducir emisiones de GEI, sino para cumplir otros objetivos ambientales y sociales como la protección de la biodiversidad o la reducción de brechas de desigualdad.

* José Luis Reséndiz es candidato a Doctor e investigador en el Grupo de Finanzas Sostenibles de las Universidad de Oxford. Fundador de ESG Latam.

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