¿Cisne Negro o Cisne Blanco? La prospectiva estratégica en el diseño y gestión de política pública - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Evaluación y decisiones
Por CLEAR LAC - CIDE
En el Centro para el Aprendizaje en Evaluación y Resultados de América Latina y el Caribe, CLEA... En el Centro para el Aprendizaje en Evaluación y Resultados de América Latina y el Caribe, CLEAR LAC, nos dedicamos a promover la mejora de las políticas públicas mediante programas de formación en monitoreo y evaluación, investigación aplicada y difusión del conocimiento. CLEAR es una red global con seis centros en Asia, América y África, que promueve la toma de decisiones basadas en evidencia; buscamos que los gobiernos y las organizaciones mejoren su desempeño y logren mejores resultados para el beneficio de la población. CLEAR LAC es parte del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) desde 2012. (Leer más)
¿Cisne Negro o Cisne Blanco? La prospectiva estratégica en el diseño y gestión de política pública
La prospectiva estratégica cumple con una función democratizadora, pues no provee sólo instrumentos para la acción gubernamental. También permite a la sociedad civil definir las opciones para convertirse en diseñadora y constructora dinámica de su propio futuro. Esto implica una apropiación colectiva y ciudadana del futuro, lo que hace más sostenibles las decisiones que se tomen y el uso de los recursos colectivos.
Por Verónica L. Aldana Acosta
21 de octubre, 2021
Comparte

En algún lugar escuché decir que las políticas públicas se hacen en gerundio, pues están en constante transformación y cambio. Esto se debe a que una política pública, en su definición más básica, es una intervención deliberada de las instituciones del Estado que aspira a resolver los problemas públicos. En nuestra sociedad, donde hay tantas definiciones del problema como hay distintas interpretaciones de los actores involucrados, el proceso de toma de decisiones para los hacedores de políticas públicas no es una labor sencilla. Ahora habría que agregarle a la mezcla los ingredientes de la incertidumbre, la volatilidad, la complejidad y la ambigüedad de los últimos años para sacar del horno un verdadero caos culinario y social.

No hay nada más inquietante que encontrarse en un presente que nada se parece al pasado que ya conocemos, ya sea por experiencia propia o a través de lo que leemos en los libros de historia. En este aspecto, Scoblic (2020) asegura que cuando nos encontramos frente a frente con una situación de incertidumbre marcada por la novedad que, por definición, carece de antecedentes, no hace sentido mirar hacia atrás en el tiempo en busca de pistas sobre el futuro; en los límites de la experiencia debemos buscar el juicio en otra parte. Ahí es donde entra la prospectiva estratégica.

La prospectiva estratégica, en pocas palabras, es una disciplina que se ocupa del futuro a través de la anticipación, la previsión, la acción, el conocimiento y el consenso para la toma de decisiones, permitiendo disminuir la incertidumbre frente a las complejidades actuales y, por otro lado, encontrando ciertas tendencias que ayuden a la planificación y la anticipación de estrategias (Aceituno, 2014). Al hablar de prospectiva estratégica e incertidumbre no podemos omitir mencionar el nombre de Nassim Nicholas Taleb, quien desarrolló la teoría del Cisne Negro: un suceso inesperado o sorpresivo, que implica un impacto extremo en nuestro entorno y que, una vez pasado el hecho, se racionaliza por retrospección. Al respecto, el autor recomienda ajustarnos a la existencia de los Cisnes Negros en lugar de ingenuamente intentar predecirlos y tratar de reconocer las oportunidades que se presentan como Cisnes Negros.

De tal modo que el objetivo de la prospectiva estratégica no es predecir el futuro, sino hacer posible imaginar múltiples futuros con el fin de percibir, prepararnos y adaptarnos a lo que ocurra en los próximos años. La existencia de Cisnes Negros en una sociedad que suele pensar y preparase solamente para Cisnes Blancos, es decir, eventos de los cuales tenemos altos niveles de certeza y claridad, ha abierto la puerta a que se use la prospectiva estratégica como una herramienta para el diseño y la gestión de política pública. En tal sentido, según Medina, Becerra & Castaño (2014), “la prospectiva ofrece a la planificación estratégica la posibilidad de concebir alternativas de futuro y comprender las grandes transformaciones de la sociedad, para no limitarse simplemente a reproducir la misma acción gubernamental tendencial, rutinaria o reiterativa que por lo general no produce resultados ni satisfacción entre los ciudadanos”.

De acuerdo con estos autores, la prospectiva estratégica presenta la oportunidad de explorar las consecuencias futuras que tendrán las decisiones que se tomen en el presente y la provisión de marcos de referencia para que los tomadores de decisiones cuenten con inteligencia estratégica y una perspectiva holística e integral de los problemas sociales. Además, facilita la creación de consensos y procesos de inteligencia colectiva para definir y experimentar nuevas configuraciones institucionales, adaptadas a un entorno complejo.

En última instancia, la prospectiva cumple con una función democratizadora, pues no provee solamente instrumentos para la acción gubernamental. Permite a la sociedad civil definir las opciones para convertirse en diseñadora y constructora dinámica de su propio futuro. Esto implica una apropiación colectiva y ciudadana del futuro, lo que hace más sostenibles las decisiones que se tomen y el uso de los recursos colectivos.

De cara a uno de los problemas más graves de nuestros tiempos, el calentamiento global y la crisis medioambiental, el mundo se encuentra en una transición tecnológica, económica y política hacia un futuro que sea verde, limpio y sostenible. En este sentido, la transición energética a través de fuentes renovables se ha vuelto un tema prioritario en la agenda y empresas como Shell ya se han empezado a diversificar hacia el sector de las renovables, con la adquisición de proyectos eólicos y solares en 2019. De hecho, el informe de sostenibilidad de Shell de 1998 fue uno de los primeros reconocimientos por parte de una corporación energética grande del desafío del cambio climático.

En las últimas semanas, el tema de la contrarreforma energética ha sido el encabezado de muchas notas y el centro de muchos debates, y aunque la crisis del calentamiento global no es ningún Cisne Negro, puesto que muchos científicos y expertos nos han advertido del problema desde hace varias décadas, parecería que tampoco es un Cisne Blanco por la falta de estrategias claras en materia de cambio climático hacia una transición energética.

En el ánimo de aprender o reaprender de las funciones ciudadanas y de la función política en su sentido más noble, valdría la pena no solamente cuestionar las decisiones de nuestro gobierno en torno a la contrarreforma, sino investigar, analizar y hacer un ejercicio de prospectiva donde imaginemos y nos preparemos para los futuros que podrían ocurrir, y no solamente para aquellos futuros que deseáramos ocurrieran. “La trampa de tener un futuro “bueno” frente a uno “malo” es que no hay nada que aprender en el cielo, y nadie quiere visitar el infierno” (Wilkinson y Kupers, 2013).

* Verónica L. Aldana Acosta (@VeroLAldana) es Gerente de Adquisiciones en la Coordinación de Administración de @CLEAR-LAC.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.