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Evaluación y decisiones
Por CLEAR LAC - CIDE
En el Centro para el Aprendizaje en Evaluación y Resultados de América Latina y el Caribe, CLEA... En el Centro para el Aprendizaje en Evaluación y Resultados de América Latina y el Caribe, CLEAR LAC, nos dedicamos a promover la mejora de las políticas públicas mediante programas de formación en monitoreo y evaluación, investigación aplicada y difusión del conocimiento. CLEAR es una red global con seis centros en Asia, América y África, que promueve la toma de decisiones basadas en evidencia; buscamos que los gobiernos y las organizaciones mejoren su desempeño y logren mejores resultados para el beneficio de la población. CLEAR LAC es parte del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) desde 2012. (Leer más)
El Leviatán y el uso de evidencia como acción soberana
Si bien atender primero a la población que ha acumulado más carencias por décadas es una decisión moralmente loable, evidencia generada por el CONEVAL indica que el 90% de los casos de COVID-19 se encuentra en zonas metropolitanas. Entonces, controlar al virus de manera eficaz implica comenzar la vacunación en la población urbana.
Por Emil Salim Miyar
29 de enero, 2021
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Thomas Hobbes, en su aclamado Leviatán de 1651, presentó su visión sobre el surgimiento del Estado a partir de la necesidad de cuidado de la vida de los individuos y, también, explicó cuáles son los derechos de quienes gobiernan con poder soberano. A pesar de que muchos siglos nos separan de Hobbes, dos de sus enseñanzas siguen siendo vigentes. En primer lugar, que los ciudadanos no podemos controlar del todo las acciones de los gobernantes. Por eso, hoy en día hemos erigido un conjunto de instituciones para limitar sus acciones, como la división de poder, las elecciones y las evaluaciones de sus políticas. En segundo lugar, en situaciones de emergencia, cuando la seguridad y la salud de los ciudadanos se ven amenazadas, las acciones soberanas para protegernos no deben encontrar obstáculos. Me enfocaré en la segunda lección para explicar la relevancia del uso de evidencia para atender la actual crisis sanitaria.

La cotidianidad de los Estados democráticos está marcada por procesos tan plurales como complejos de toma de decisiones colectivas. Cuando elegimos representantes o modificamos leyes, por ejemplo, se ponen en marcha mecanismos encargados de asegurar que las decisiones no sean arbitrarias o unilaterales y que incorporen a diferentes partes involucradas. Estos mecanismos, junto con una compleja red de reglas políticas y morales no escritas, muchas veces dificultan que se utilice la evidencia científica en la toma de decisiones. En una democracia se escuchan diferentes voces y la de la ciencia es una más en el conjunto. Es tan dañino para la pluralidad democrática la imposición unilateral y no meditada de una medida popular, como lo sería la tiranía de la ciencia. Por ese motivo, las recomendaciones de evaluadores y científicos no son vinculantes.

La crisis sanitaria provocada por la propagación del SARS-CoV-2, que genera a la COVID-19, ha ocasionado que la mayoría de los gobiernos democráticos del mundo hayan declarado un periodo de emergencia con la finalidad de proteger la vida de los ciudadanos. Hemos visto la suspensión de derechos fundamentales, como la libertad de tránsito o la libertad de reunión, en aras de salvaguardar la vida. También se han simplificado y acelerado los procedimientos de salud pública para la aprobación de vacunas que pueden generar la inmunidad de grupo.

Bajo estas circunstancias, el mejor acompañante de la emergencia es el uso de evidencia. La ciencia médica ha generado en tiempo récord vacunas confiables. Ahora es el turno del gobierno de actuar rápida y eficientemente para usar lo mejor de la evidencia con tal de estructurar y llevar a cabo las campañas de vacunación más ambiciosas de la historia. La evidencia nos ofrece la salida más rápida y segura de esta crisis.

El gobierno, como poder soberano bajo circunstancias excepcionales, no sólo debe acelerar la aprobación de las vacunas, sino que también debe remover la moralización y la politización de las campañas de vacunación y apegarse a la evidencia. El gobierno federal mexicano ha expresado que comenzará la campaña de vacunación en zonas remotas, lo que en términos prácticos se refiere a zonas rurales en donde se presentan los mayores índices de pobreza. Si bien atender primero a la población que ha acumulado más carencias por décadas es una decisión moralmente loable, evidencia generada por el CONEVAL indica que el 90% de los casos de COVID-19 se encuentra en zonas metropolitanas. Entonces, controlar al virus de manera eficaz implica comenzar la vacunación en la población urbana.

Desde la perspectiva de Hobbes, el ejercicio de la soberanía consiste en que los gobernantes tengan los mejores medios para proteger a los individuos de las amenazas a su seguridad y salud de manera eficaz. En las condiciones sanitarias actuales, cuando la vacunación es el mejor remedio para salir de la crisis y terminar la emergencia, el mejor medio con el que cuentan los gobiernos es la evidencia. En estos momentos, el uso de evidencia debe ser una acción soberana.

* Emil Salim Miyar (@emilsalimmiyar) es Coordinador de capacitación y comunicación del CLEAR LAC (@Clear_Lac).

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