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Evaluación y decisiones
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En el Centro para el Aprendizaje en Evaluación y Resultados de América Latina y el Caribe, CLEA... En el Centro para el Aprendizaje en Evaluación y Resultados de América Latina y el Caribe, CLEAR LAC, nos dedicamos a promover la mejora de las políticas públicas mediante programas de formación en monitoreo y evaluación, investigación aplicada y difusión del conocimiento. CLEAR es una red global con seis centros en Asia, América y África, que promueve la toma de decisiones basadas en evidencia; buscamos que los gobiernos y las organizaciones mejoren su desempeño y logren mejores resultados para el beneficio de la población. CLEAR LAC es parte del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) desde 2012. (Leer más)
El sistema de salud: ¿un paciente en cirugía?
El sistema público de salud está en el quirófano; por ello, el gobierno requiere la mejor evidencia disponible para llevar a cabo una exitosa cirugía.
Por Carolina Romero y Jorge Luis González
30 de enero, 2020
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El sistema de salud pública en México está en un momento de inflexión, se encuentra en cirugía de alta especialidad y todos los mexicanos estamos preocupados por su estado de salud.

En noviembre pasado se reformó la Ley General de Salud y, con ello, se creó el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI). Éste inició operaciones el primero de enero, en sustitución del Seguro Popular, con el objetivo de garantizar a las personas sin seguridad social el acceso gratuito a servicios de salud, atención universal y medicamentos. El sistema público de salud está en el quirófano; por ello, el gobierno requiere la mejor evidencia disponible para llevar a cabo una exitosa cirugía.

En la mañanera del 16 de enero 2020, el presidente afirmó que con la puesta en marcha del INSABI podríamos esperar que, para el 1° de diciembre, el sistema de salud mexicano funcione como el de Dinamarca, Canadá o Reino Unido. Sin embargo, las diferencias entre el contexto mexicano y el de estos países son enormes. Por ejemplo, de acuerdo con la OCDE, estos tres países destinan alrededor de 10% de su PIB en salud, cuando en México apenas se destina el 5.5%. Además, mientras en México de cada 100 pesos gastados en salud, 5 se destinan a gastos administrativos, en Noruega se gasta menos de 1.

Igualmente, en países como los anteriores prácticamente cualquier ciudadano tiene garantizada su atención médica, pero en México, como lo mostró CONEVAL, aún tenemos importantes retos de cobertura en zonas dispersas y en las poblaciones más vulnerables del país. Evidentemente, el presupuesto destinado a salud en México limita las posibilidades para garantizar el ejercicio de este derecho para los más vulnerables.

El INSABI es el mecanismo que el gobierno propone para revertir esta situación, aunque se ha señalado la falta de reglas de operación, la poca claridad sobre su financiamiento y la inexistencia de mecanismos de coordinación específicos entre los actores participantes. En esta ocasión, señalamos otros retos que actualmente no están en las mesas de discusión, pero que será necesario resolver en las próximas semanas, principalmente porque se relacionan con el servicio a los beneficiarios.

En primer lugar, se debe dar certeza sobre la universalidad y la gratuidad de los servicios que se ofrecen. Una de las críticas más importantes para extinguir el Seguro Popular fue que sólo cubría un catálogo limitado de medicamentos y padecimientos, dejando fuera muchas enfermedades que implican un costo elevado para las personas. Sin embargo, el INSABI tampoco será capaz de cubrir todo; es imposible financiera y técnicamente. Ningún sistema de salud en el mundo es completamente universal.

Hasta el momento, hay discrepancias respecto a si los ciudadanos que se atiendan con el INSABI tendrán que pagar cuotas o no. El INSABI desplegó un comunicado afirmando que sólo la atención de primer y segundo nivel serían gratuitas, y que la atención de tercer nivel (muy alta especialidad) tendrá cuotas de recuperación. Trece días después, el presidente desmintió esta información y garantizó que sí habrá gratuidad de todos los servicios: “Trátese de la enfermedad de que se trate, cueste lo que cueste”. Es importante que el gobierno dé información consistente sobre lo que puede atender, con base en cálculos realistas sobre qué puede cubrir y para cuántos alcanza, considerando el envejecimiento poblacional y las enfermedades en el largo plazo. De no aclararse esto, se corre el riesgo de crear falsas expectativas en la ciudadanía sobre la universalidad y gratuidad de los servicios de salud.

En segundo lugar, el INSABI garantiza atención sin necesidad de afiliación, lo que supondría que no se deben realizar trámites previos para llegar a una clínica y recibir atención. Sin embargo, también significa que no hay claridad de quiénes son los “beneficiarios”, lo que dificulta la posibilidad de que éstos exijan calidad en el ejercicio de su derecho a la salud. Debe haber una estrategia de comunicación adecuada en la que se den a conocer los derechos y obligaciones, así como que difunda qué incluye el INSABI, cómo y en qué condiciones.

En tercer lugar, se ha informado que el INSABI invertirá en recursos humanos y materiales para satisfacer la demanda, pero no se han especificado los mecanismos para lograrlo. Garantizar la oferta de servicios de salud no sólo depende de contar con mayor cantidad de hospitales y clínicas en los lugares más apartados, sino también con el personal y los insumos que se necesitan. Definitivamente, distribuir medicinas no es como llevar Coca-Cola y Sabritas a las comunidades más alejadas del país, como afirmó el presidente; el abastecimiento implica una logística especializada que debe considerar el tiempo y forma del traslado, temperatura, manejo y almacenaje para su buena conservación, requerimientos específicos en algunas zonas y control de los inventarios en tiempo real.

En cuarto lugar, tampoco se ha discutido el papel que el monitoreo y la evaluación tendrán dentro del INSABI. Esto es de importancia fundamental, pues un buen monitoreo permitiría generar indicadores que midan el desempeño del nuevo instituto, los estándares de calidad de los servicios y de la atención brindada, entre otros. El monitoreo sería como tomarle los signos vitales al INSABI, con el cual podríamos verificar que todo marche bien y ajustar el tratamiento cuando sea necesario. Como complemento, la evaluación —en especial, un estudio de diagnóstico en el corto plazo— permitiría generar información para decidir cuáles son las mejores alternativas para cumplir sus objetivos y metas planteadas. La evaluación diagnosticaría oportunamente el padecimiento y brindaría información para que el gobierno pueda decidir la mejor alternativa de tratamiento para cada malestar del INSABI.

Finalmente, aunque la intención fue enterrar al Seguro Popular, hay que tomar en cuenta lo aprendido durante sus 15 años de operación. Es necesario que se consideren sus áreas de oportunidad, pero también sus fortalezas. El INSABI apenas comienza y es un momento clave para incorporar las lecciones aprendidas de su antecesor, para no cometer los mismos errores y continuar las prácticas que hayan resultado efectivas en el pasado. Sobre todo, porque sus efectos repercutirán en la población más vulnerable, la cual tiene menos posibilidades de atenderse y pagar por recibir tratamientos médicos.

Como en cualquier consulta médica, en política pública es necesario diagnosticar el problema, analizar las diferentes posibilidades de atención, que el especialista decida cuál es el mejor tratamiento, que el paciente lo siga al pie de la letra y que se monitoreé para saber que está evolucionando favorablemente. En salud, la evidencia lo es todo.

* Carolina Romero Pérez-Grovas (@carolina_grovas) es Directora Ejecutiva y Jorge Luis González Cruz (@JorgeLuisG_) es Gerente de Proyecto de @CLEAR_LAC.

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