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Evaluación y decisiones
Por CLEAR LAC - CIDE
En el Centro para el Aprendizaje en Evaluación y Resultados de América Latina y el Caribe, CLEA... En el Centro para el Aprendizaje en Evaluación y Resultados de América Latina y el Caribe, CLEAR LAC, nos dedicamos a promover la mejora de las políticas públicas mediante programas de formación en monitoreo y evaluación, investigación aplicada y difusión del conocimiento. CLEAR es una red global con seis centros en Asia, América y África, que promueve la toma de decisiones basadas en evidencia; buscamos que los gobiernos y las organizaciones mejoren su desempeño y logren mejores resultados para el beneficio de la población. CLEAR LAC es parte del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) desde 2012. (Leer más)
El uso político de la evidencia
Hoy es fundamental que la evidencia sea del dominio público y parte central del debate político sobre los cambios en las prioridades de política pública que tendrá que hacer el actual gobierno.
Por Gabriela Pérez Yarahuán
6 de abril, 2020
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La politización de la ciencia no es una buena idea cuando implica la imposición de la ideología del grupo en el poder y pone en riesgo la libertad de los científicos para decidir sobre temas, métodos de investigación y formas de comunicación. Sin embargo, una aspiración de muchos de los investigadores en México es contribuir e influir para que las decisiones de política pública estén cada vez más fundadas en evidencia.

Por evidencia me refiero a estudios rigurosos que demuestran los efectos que tienen los programas sobre los objetivos de largo plazo del desarrollo social, tales como erradicar la desnutrición infantil, disminuir la mortalidad materna, mejorar el desempeño escolar, fortalecer las habilidades laborales para asegurar empleos mejor remunerados, etcétera.

Desafortunadamente, con frecuencia la realidad se nos estampa en la cara. Los integrantes de la comunidad científica no hemos logrado, a pesar de innumerables esfuerzos, que los políticos utilicen la evidencia para tomar decisiones de manera sistemática. Y en los pocos casos que la utilizan, lo hacen principalmente para justificar decisiones ya tomadas.

Desde el inicio de la presente administración federal en 2018, el desprecio a la técnica y a la ciencia se hizo palpable. Sin embargo, ante la crisis derivada de la emergencia epidemiológica global del COVID-19 que enfrentamos hoy, y cuyas repercusiones se sentirán fuertemente en los meses y quizá años por venir, es indispensable que la evidencia tome un papel protagónico en el escenario político. ¿Cómo lograr que esto suceda?

En la narrativa política existen diferentes tipos de argumentación. Por un lado, están los argumentos causales, que apuntan a describir los resultados que tienen las acciones gubernamentales; por otro, están los argumentos éticos, que refieren a valores o principios de índole moral, y finalmente, argumentos motivacionales o emotivos que justifican las decisiones políticas a partir de las preferencias populares. Los argumentos causales pueden ser más exitosos cuando se utilizan ejemplos de casos particulares; es decir, cuando se utiliza una narrativa con lugares, familias o personas concretas para ilustrar los beneficios que una política pública tuvo sobre ellos.

En su discurso, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha utilizado, de manera muy exitosa, argumentos predominantemente éticos y motivacionales. Esto explica, en parte, sus millones de fervientes seguidores. En cambio, la argumentación causal le tiene muy poco preocupado, pues se refiere constantemente a un pueblo sabio, a “abrazos y no balazos” y, sobre todo, a denostar a la oposición como corrupta, conservadora, neoliberal y sin escrúpulos. En resumen: unos son buenos, otros malos.

Seguir con esta narrativa ante la inminente crisis económica que se avecina sólo generará mayores divisiones en nuestra sociedad. Posiblemente también consiga detonar una crisis social profunda, que ya se encuentra a flor de piel por la acumulada desigualdad económica en el país. Por eso, hoy es fundamental “politizar” democráticamente la evidencia, y con esto quiero decir hacerla del dominio público y parte central del debate político sobre los cambios en las prioridades de política pública que tendrá que hacer el actual gobierno.

Aunque el panorama luzca desolador, afortunadamente en México existen personas (en el gobierno, la sociedad civil y la academia) con excelente formación y conocimiento de sus áreas de trabajo. Estoy segura de que muchos de estos individuos son capaces de contribuir al debate nacional con argumentos causales sólidos, basados en evidencia científica, para proponer políticas y programas públicos que serán necesarios para enfrentar la crisis que se avecina.

Los retos, sin embargo, no son menores. No basta con publicar reportes o notas de investigación bien elaborados y fundamentados (aunque son necesarios). Será imprescindible construir una narrativa con argumentación causal, de manera que un importante porcentaje de la población pueda encontrar una relación directa entre su situación actual y las alternativas de política pública que se propongan. Los medios de comunicación deben desempeñar un papel fundamental para que esto sea posible.

Finalmente, los funcionarios públicos más cercanos al presidente tendrán la ardua labor y la responsabilidad de convencer a un líder, que ha desestimado las más fervientes críticas, de complementar su arraigada narrativa ética y emotiva para dar cabida a una argumentación causal sobre los instrumentos disponibles de política pública. Sólo así será capaz el presidente de elevar la calidad del debate nacional.

En los próximos meses, el debate nacional sobre las alternativas de política pública será fundamental. Estamos ante una situación inédita que ya ha generado un sinnúmero de repercusiones en las vidas de millones de mexicanos, en lo económico, social y psicológico. Las soluciones no son claras. El debate nacional tendrá que estar a la altura de las circunstancias. En este caso la evidencia debe encontrarse con la política. Así México tendrá mayores posibilidades de sortear lo que parece será una de las peores crisis económicas y sociales de nuestra historia reciente.

* Gabriela Pérez Yarahuán (@gabypyarahuan) es directora regional de @CLEAR_LAC, doctora en Políticas Públicas por la Universidad de Chicago y profesora investigadora asociada del @CIDE_MX.

 

Las ideas aquí expresadas son responsabilidad exclusiva de sus autores; no representan la postura institucional de CLEAR LAC ni el CIDE ni deberán atribuirse a estas organizaciones.

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