La evaluación en tiempos de COVID 19 - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Evaluación y decisiones
Por CLEAR LAC - CIDE
En el Centro para el Aprendizaje en Evaluación y Resultados de América Latina y el Caribe, CLEA... En el Centro para el Aprendizaje en Evaluación y Resultados de América Latina y el Caribe, CLEAR LAC, nos dedicamos a promover la mejora de las políticas públicas mediante programas de formación en monitoreo y evaluación, investigación aplicada y difusión del conocimiento. CLEAR es una red global con seis centros en Asia, América y África, que promueve la toma de decisiones basadas en evidencia; buscamos que los gobiernos y las organizaciones mejoren su desempeño y logren mejores resultados para el beneficio de la población. CLEAR LAC es parte del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) desde 2012. (Leer más)
La evaluación en tiempos de COVID 19
La información y la evidencia sobre los efectos de la pandemia son fundamentales para saber si las respuestas de los gobiernos funcionan, para qué, quién y en qué medida.
Por Gabriela Pérez Yarahuán
19 de noviembre, 2020
Comparte

La pandemia generada por el virus SARS-COV2 es sin lugar a duda uno de los sucesos que más ha impactado a la población global, y cuyas consecuencias serán de largo plazo. Los efectos directos son, por supuesto, las lamentables pérdidas de vidas humanas, que a mitad del mes de noviembre suman ya 1.3 millones de personas y los casos de contagios llegan ya a más de 52 millones. Actualmente existen más de 14 millones de personas infectadas por el virus a nivel global. En América Latina, el número de muertes es de más de 400 mil (32 % del total) y cerca de 12 millones de casos de contagios. Posiblemente esta será una de las enfermedades más devastadoras desde que se tiene registro en la historia.

La pandemia ha tenido efectos significativos en la economía y las formas de interacción social.  Debido a la crisis en salud se ha generado la recesión global más profunda en décadas, la más grave de la que yo tenga memoria. Las proyecciones del impacto en la caída del producto interno bruto para 2020 oscilan entre 2 y 14 %.  Para América Latina se espera un deterioro en el crecimiento económico de alrededor de 9 % en promedio. Esto tendrá consecuencias negativas sobre los ingresos de la población, y en consecuencia incrementará el porcentaje de los hogares que vive en condiciones de pobreza. La OCDE estima que la pobreza incrementará en América Latina en 4.4 % en la región, y que cerca de 3 millones de pequeñas y mico empresas cesarán de existir.

La respuesta de los gobiernos ha consistido, de manera general, en tres grandes tipos de acciones 1) restricciones y controles a la movilidad de las personas, 2) apoyos económicos para enfrentar la disminución de ingresos por la caída en la actividad económica y 3) medidas de salud pública, como pruebas, campañas de información y seguimiento de contagios.

En las circunstancias actuales es crucial que las diferentes acciones de gobierno puedan ser monitoreadas y se puedan evaluar sus resultados. Existen diversas organizaciones e iniciativas que han llevado a cabo el monitoreo de tipos e intensidad de las respuestas gubernamentales a la pandemia; entre éstas Our world in data. una iniciativa de la Universidad de Oxford que ha sistematizado la información de varias fuentes de información nacionales e internacionales.

La información y la evidencia sobre los efectos de la pandemia son fundamentales para saber si las respuestas de los gobiernos funcionan, para qué, quién y en qué medida. Es obvio que las políticas públicas de ocurrencia tienen una probabilidad muy limitada de ser efectivas. Por ello, la evidencia robusta que se genere sobre los resultados de las respuestas implementadas para enfrentar los impactos del COVID 19 será de fundamental importancia para la aplicación de políticas efectivas en mitigar las consecuencias, directas e indirectas, de la pandemia a nivel global y en el largo plazo, sobre todo para las poblaciones más vulnerables.

En el caso de los controles y limitaciones de movilidad, por ejemplo, sabemos que las restricciones formales no mitigan la tasa de contagios por sí mismas si las personas siguen incurriendo en patrones de alta movilidad e interacción social. Afortunadamente hoy se puede medir la movilidad de las personas a partir de información que proporcionan plataformas como google por medio de los datos que, en tiempo real, genera a partir de la ubicación de teléfonos celulares. Con estos datos, hoy se puede estimar de manera agregada el cambio en el porcentaje del tiempo que los individuos pasan en diferentes tipos de lugares, en el trabajo, en el hogar, en lugares de recreación, en el trasporte, etc. Sabemos por estos datos que el tiempo que las personas estuvieron en su residencia en promedio aumentó de manera significativa desde la pandemia, en comparación con patrones previos. Sin embargo, también podemos estimar dónde y cuándo estos patrones de comportamiento varían y vincular estos datos con las tendencias en los contagios y decesos.

Ahora bien, las restricciones de movilidad han resultado, en muchos casos, en un incremento en el aislamiento social, que pude tener consecuencias negativas en el mediano y largo plazo. Sabemos que el aislamiento social puede generar repercusiones importantes en la salud física y mental, lo que puede traducirse un problema social importante, particularmente para niños y adolescentes.  Según un estudio reciente (2020) de la Academia Americana de Psiquiatría, los niños y los adolescentes están más propensos a experimentar altas tasas de depresión y ansiedad durante y después del aislamiento social obligatorio ocasionado por la pandemia. Es posible, entonces, que los problemas de salud mental aumenten y que sea necesario diseñar e implementar acciones y programas para atenderlos.

En el contexto actual, de alto grado de incertidumbre y de urgencia, el papel de la evaluación se torna crucial. Será importante continuar y ampliar la capacidad de seguimiento de los fenómenos ya descritos, pero también fortalecer la generación de evidencia para la toma de decisiones. A continuación, planteo cuatro retos inminentes para la evaluación en estos tiempos.

Primero, fomentar la medición y el monitoreo continuo de fenómenos y/o comportamientos nuevos que se han generalizado y son esenciales. Por ejemplo, programas de educación a distancia, movilidad, interacciones sociales, adopción de prácticas y acceso a infraestructura de higiene personal, el uso de cubre-bocas, grado de aislamiento social, salud mental, etc.

Segundo, dar seguimiento puntual y analizar el tipo y la intensidad de las respuestas de los gobiernos a la pandemia. En este sentido, es indispensable vigilar que el diseño de intervenciones nuevas para abatir las afectaciones de la pandemia sea consistente y considere la evidencia existente. Un ejemplo en este sentido es la revisión que hizo la Oficina Independiente de Evaluación del PNUD sobre los programas de protección social y redes de protección social en contextos de crisis. Tercero, el uso tecnologías de información y comunicación y el análisis de big data será un recurso indispensable para gobiernos y evaluadores. En este aspecto es indispensable cerrar la brecha digital.

Finalmente, en una época marcada por las falsas noticias, el rechazo a la evidencia y a la ciencia por parte de muchos de los gobiernos de nuestra región, necesitamos fomentar un lugar privilegiado de la evaluación en el discurso político y en la práctica administrativa. Y para ello requeriremos actuar en varios frentes, que incluyen el activismo y defensa de la ciencia y la investigación; el desarrollo de habilidades de comunicación, poder de convencimiento y persuasión de los investigadores y académicos hacia los actores políticos y tomadores de decisión, y por último, la generación de alianzas, trabajo colaborativo y sinergias de los diversos grupos, organizaciones, academia e iniciativas a nivel nacional e internacional que se han creado para generar más y mejores capacidades en evaluación.

* Gabriela Pérez Yarahuán (@gabypyarahuan) es directora regional de @CLEAR_LAC, doctora en Políticas Públicas por la Universidad de Chicago y profesora investigadora asociada del @CIDE_MX.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.