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Evaluación y decisiones
Por CLEAR LAC - CIDE
En el Centro para el Aprendizaje en Evaluación y Resultados de América Latina y el Caribe, CLEA... En el Centro para el Aprendizaje en Evaluación y Resultados de América Latina y el Caribe, CLEAR LAC, nos dedicamos a promover la mejora de las políticas públicas mediante programas de formación en monitoreo y evaluación, investigación aplicada y difusión del conocimiento. CLEAR es una red global con seis centros en Asia, América y África, que promueve la toma de decisiones basadas en evidencia; buscamos que los gobiernos y las organizaciones mejoren su desempeño y logren mejores resultados para el beneficio de la población. CLEAR LAC es parte del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) desde 2012. (Leer más)
Ni una menos: ¿qué ha funcionado para erradicar la violencia de género?
Puerta Violeta, la apuesta del gobierno para combatir la violencia contra la mujer, no cuenta con los centro de atención que se requieren, ni partida en el presupuesto de este año. Además, se recortaron los subsidios a los centros operados por la organización creadora del modelo, Alternativas Pacíficas.
Por Karla Pinel
28 de febrero, 2020
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La ola de violencia contra las mujeres en México ha llegado a un punto crítico. A pesar de que el actual gobierno cuenta con un plan para combatir este problema, las noticias sobre nuevos feminicidios y actos violentos contra mujeres siguen siendo parte de nuestro día a día. Como respuesta a esta inquietante situación, se tiene programado un paro nacional este próximo 09 de marzo cuyo objetivo es visibilizar las implicaciones de un día sin mujeres en los ámbitos laboral, familiar y económico.

A grandes rasgos, la violencia contra las mujeres se define como todo daño físico, sexual o psicológico ejercido sobre una mujer, tanto en la vida pública como privada; el origen de estos actos reside en la discriminación sistemática contra las mujeres en múltiples ámbitos. La importancia de conceptualizar este fenómeno desde una perspectiva de género radica en que se trata de actos de violencia que se ejercen sobre las mujeres por el simple hecho de serlo, anclados en el desbalance existente en las relaciones de poder entre géneros. Así, al tratarse de un tipo de violencia con un origen distinto, se requieren de políticas públicas específicas para atenderlo.

De acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual en algún momento de su vida, ejercida casi siempre por una pareja o expareja sentimental. En México, la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en el Hogar (2016) indica que 6 de cada 10 mujeres se han enfrentado a incidentes de violencia. A su vez, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reporta que, entre enero y octubre de 2019, cada día fueron asesinadas 10 mujeres. Ante esta magnitud del problema, vale la pena revisar la evidencia disponible sobre algunas intervenciones que han logrado disminuir la violencia de género alrededor del mundo.

En 2016, la International Initiative for Impact Evaluation (3ie) realizó una evaluación sobre un programa financiado e implementado por el Programa Mundial de Alimentos de la ONU en Ecuador. La intervención consistió en realizar transferencias monetarias a hogares en situación de pobreza en el norte de Ecuador por seis meses. Las transferencias se entregaban a la madre o mujer adulta del hogar, ya que tenían como uno de sus objetivos favorecer el rol de la mujer en la toma de decisiones. La evaluación encontró que el programa, al haber aumentado el ingreso de las mujeres, las había hecho menos dependientes económicamente y con ello logró disminuir la probabilidad de que sufrieran violencia física o sexual entre 38 y 43%.

Otra intervención exitosa es SASA!, un programa diseñado para prevenir la violencia contra la mujer implementado por múltiples organizaciones en más de 20 países. La intervención combina varias estrategias de diálogo y discusión entre miembros de una comunidad (tanto hombres como mujeres) alrededor de temas como normas sociales, enfermedades venéreas y violencia contra la mujer, con el fin de generar cambios en la manera de pensar y el comportamiento de sus participantes. Una evaluación encontró que, en Uganda, este programa disminuyó la normalización de la violencia física en las relaciones y aumentó la aceptación social de que las mujeres pueden rehusarse a entablar relaciones sexuales con su pareja.

Podemos extraer aprendizajes de estas dos intervenciones. Por un lado, la intervención en Ecuador atendió las necesidades económicas inmediatas de sus beneficiarias, facilitando así su salida del ciclo de violencia. En cambio, la estrategia de SASA! se basa en generar conciencia y en modificar la mentalidad sobre los roles de género, con el fin de cambiar las normas sociales a unas más equitativas y justas para las mujeres. Así, ante la situación actual que vive el país, resulta necesario contar con estrategias tanto de corto plazo (que rompan el ciclo actual de violencia) como de largo plazo (que transformen las normas sociales patriarcales).

Por su parte, una de las apuestas recientes del gobierno mexicano es Puerta Violeta, como parte de la Estrategia Nacional de Protección Integral para Mujeres, Niñas, Niños y Adolescentes que viven Violencia de Género. Esta intervención se basa en un modelo ya implementado anteriormente por la asociación civil Alternativas Pacíficas, que ha recibido financiamiento público por muchos años. El proyecto, puesto en marcha por el Instituto Nacional de las Mujeres y la Secretaría de Gobernación, consiste en instalar centros de atención para mujeres y sus hijos e hijas que viven violencia de género, donde se les da acceso a servicios de salud, atención jurídica y psicológica, y a refugios temporales, con el fin de que las víctimas recuperen su autonomía y puedan salir del ciclo de la violencia.

No obstante, el actual gobierno sólo ha abierto un centro de atención, no creó una partida para esta estrategia en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2020 y, además, recortó los subsidios entregados los centros operados por Alternativas Pacíficas. Esto pone en duda la posible efectividad que pueda llegar a tener la estrategia. Incluso si lograra ser exitosa, ésta atiende las necesidades inmediatas de las víctimas, la violencia que ya se cometió, pero no contempla mecanismos de prevención para erradicar el problema de raíz.

Ante la situación actual, una de las pruebas de fuego de la actual administración será si logrará poner en acción una política pública integral, basada en evidencia, que garantice los derechos humanos de las mujeres y niñas de México.

* Karla Pinel (@KarlaPinelV) es investigadora de @CLEAR_LAC.

Las ideas aquí expresadas son responsabilidad exclusiva de sus autores; no representan la postura institucional de CLEAR LAC ni el CIDE ni deberán atribuirse a estas organizaciones.

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