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Evaluación y decisiones
Por CLEAR LAC - CIDE
En el Centro para el Aprendizaje en Evaluación y Resultados de América Latina y el Caribe, CLEA... En el Centro para el Aprendizaje en Evaluación y Resultados de América Latina y el Caribe, CLEAR LAC, nos dedicamos a promover la mejora de las políticas públicas mediante programas de formación en monitoreo y evaluación, investigación aplicada y difusión del conocimiento. CLEAR es una red global con seis centros en Asia, América y África, que promueve la toma de decisiones basadas en evidencia; buscamos que los gobiernos y las organizaciones mejoren su desempeño y logren mejores resultados para el beneficio de la población. CLEAR LAC es parte del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) desde 2012. (Leer más)
Un año de 4T: ¿sabemos cómo van los programas?
Lo que sí se sabe se reduce a información descriptiva básica: en qué consisten, cuánto dinero dan, cuántos beneficiarios tienen y cuánto presupuesto han gastado. Pero sabemos poco sobre qué avances ha tenido su operación, qué tan bueno es su desempeño o qué resultados han logrado hasta ahora.
Por Oliver Peña-Habib y Erick Herrera Galván G
11 de diciembre, 2019
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La semana pasada concluyó el primer año de gobierno de López Obrador, lo que parece una buena oportunidad para hacer corte de caja y preguntarnos qué se ha logrado y qué hace falta mejorar. En particular, en esta columna de CLEAR LAC nos hemos preocupado por monitorear los nuevos programas sociales, porque su buen funcionamiento es clave en un país donde más de 40% de la población vive en pobreza, y donde dicha realidad no ha cambiado sustancialmente en la última década. Como ciudadanos, ¿podemos saber cómo van estos programas? En general, aún es poco lo que se sabe. Revisemos a continuación lo que sí sabemos y lo que no sabemos de los programas.

Por un lado, lo que sí se sabe se reduce a información descriptiva básica: en qué consisten, cuánto dinero dan, cuántos beneficiarios tienen y cuánto presupuesto han gastado (aunque no de todos y a veces con discrepancias en los datos). Pero sabemos poco sobre qué avances ha tenido su operación, qué tan bueno es su desempeño o qué resultados han logrado hasta ahora.

En cuanto a la información disponible, ha habido algunos esfuerzos importantes, como la página de los 30 programas y proyectos prioritarios, pero ésta sólo contiene información descriptiva básica. La nueva Plataforma Nacional de Transparencia es otro esfuerzo relevante; sin embargo, el ciudadano tendrá que dar muchos clics para llegar a la información que busca y, cuando por fin la encuentre, el formato será poco comprensible o le llegará un amable correo informándole que el sistema tiene muy baja capacidad para descargar grandes cantidades de datos y que deberá esperar 24 horas.

Algunas secretarías informan sus avances de manera periódica en comunicados de prensa, pero cada una por su cuenta, sin datos homologados que puedan compararse. Los sitios web de los programas tienen poco contenido, y las respuestas a las solicitudes de información alegan no tener los datos o son opacas. Los informes trimestrales de algunas de las secretarías por lo general tienen datos más completos, pero los programas prioritarios están dispersos entre las diferentes dependencias y no todos los datos que se reportan pueden compararse entre ellas. El Primer Informe de Gobierno no brilló por hacer una recopilación seria de datos administrativos que permita el análisis riguroso de los avances de los programas.

Por otro lado, lo que no se sabe es si el gobierno está teniendo un buen desempeño operativo y qué resultados están teniendo los programas sobre la población. Para empezar, ¿cómo seleccionó el gobierno a los beneficiarios de los nuevos programas? Se supone que para ello se utilizaría el Censo del Bienestar, del cual a la fecha no sabemos casi nada, y la mayoría de los programas han trabajado sin reglas de operación. ¿Cómo se manejó la transición de los exbeneficiarios de programas cancelados, como PROSPERA o Estancias Infantiles, a los nuevos programas? ¿Hay evidencia de que los depósitos que deben hacerles están al día?

Para los agricultores de Sembrando Vida, por ejemplo, ¿el apoyo del programa está ayudando a la seguridad alimentaria de sus comunidades y a convertir la agricultura en un medio de subsistencia que les genere mayor ingreso? Para las madres trabajadoras, ¿han podido continuar su vida laboral con $800 al mes? Para los Jóvenes Construyendo el Futuro, ¿qué tipo de capacidades les están enseñando sus empleadores? ¿Cuántos empleadores estarán dispuestos a ofrecerles un trabajo bien remunerado al terminar su año de prácticas? Para los becarios Benito Juárez, ¿el monto de la beca está ayudando a que sus padres los mantengan en la escuela? ¿Cómo difiere esto para hombres y mujeres?

De estas preguntas más sustantivas sabemos poco, y es natural que aún no podamos observar resultados muy significativos a tan sólo un año de que comenzaron a implementarse los programas. No obstante, la manera en la que se están comunicando sus avances y sus resultados es aún muy desarticulada, y sería preocupante que esto no cambiara en los siguientes años de gobierno, cuando ya estén más establecidos y tengan la capacidad de generar mejoras tangibles en la población.

Quizá lo más deseable sería que tuviéramos un “observatorio” de los avances de los programas prioritarios, con datos sobre su progreso en indicadores relevantes de desempeño y resultados, que bien podrían incluirse en la página que ya existe sobre ellos y actualizarse de manera periódica. Hasta ahora tenemos información aislada de diversas fuentes, pero no hay una estrategia integrada sobre el avance general de los programas prioritarios.

El único esfuerzo serio, aunque de un solo programa, ha sido la plataforma de Jóvenes Construyendo el Futuro; sin embargo, algunos dirían que “les salió el tiro por la culata” por las irregularidades que MCCI encontró en estos datos, con una respuesta poco convincente del programa. Quizá esto llevará a otras secretarías a ser aún más cuidadosas con los datos que publican, pero la iniciativa de tener un portal de esta naturaleza es una buena práctica que abonaría a la transparencia y rendición de cuentas.

Una pieza fundamental para saber cómo van estos programas serán los estudios y evaluaciones iniciales que se encuentran coordinando la Secretaría de Hacienda y el CONEVAL actualmente. No obstante, estos estudios aún están en curso, por lo que tendremos que esperar sus resultados.

La importancia de contar con esta información no podría ser mayor. Estos programas consagran la visión de país que el gobierno de López Obrador tiene para México, y muchos de ellos tienen el potencial de mejorar la vida de millones de mexicanos a los que el país les ha fallado sistemáticamente durante décadas. Por eso la información confiable y transparente sobre su desempeño y sus resultados será, en buena medida, la prueba de fuego para saber si los grandes cambios en la política pública y en el gasto realmente lograron poner a los pobres en el corazón de la agenda pública. Por el bien de todos, primero los pobres, pero con evidencia de que realmente son los pobres los que están primero.

* Oliver Peña-Habib (@oliverph) es director de Evaluación y Análisis, y Erick Herrera Galván G. (@equidistando08) es investigador de @Clear_Lac.

Las ideas aquí expresadas son responsabilidad exclusiva de sus autores; no representan la postura institucional de CLEAR LAC ni el CIDE ni deberán atribuirse a estas organizaciones.

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