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FÁCTICO
Por DATALABMX
DATALABMX es un centro de investigación interdisciplinario y apartidista, centrado en el anális... DATALABMX es un centro de investigación interdisciplinario y apartidista, centrado en el análisis científico de datos (data analytics) que, junto con investigación académica, crea políticas públicas confiables, efectivas e innovadoras. Este espacio comparte información oportuna y veraz, así como análisis científico de los problemas que enfrentamos los mexicanos. Su objetivo es dar elementos que permitan una mejor toma de decisiones de política pública. (Leer más)
Dime para qué usas Internet y te diré quién eres
La brecha digital no se agota en la falta de acceso o en la insuficiencia de infraestructura, sino que está estrechamente asociada con el nivel educativo de la población.
Por Francisco Adrián García García
17 de octubre, 2019
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Por primera vez en la historia, la mayoría de la población mundial es usuaria de internet: 51.2 % de los habitantes del planeta son usuarios de la red, acorde a cifras de la Unión Internacional de Telecomunicaciones. La ampliación del uso del internet está asociada a un discurso desarrollista, y alude a escenarios donde los seres humanos pueden potenciar la expansión de su conocimiento y sus habilidades mediante el acceso a la red global.

No obstante, cabe preguntarse si toda la población puede aprovecharse del mismo modo del internet. La respuesta es negativa, y su apropiación no pasa solamente por motivaciones individuales sino que está asociada a factores económicos y sociodemográficos tales como ingreso, escolaridad, condición, edad, género y lugar geográfico que se habita. De este modo, se vislumbran dos retos para el desarrollo. El primero se refiere a la ampliación del acceso entre el 48.8 % restante de la población mundial que aún no lo tiene, y para ellos los esfuerzos deben encaminarse en términos de ampliación de infraestructura y de medidas regulatorias que consigan reducir el costo de acceso a la red por parte de los consumidores. El segundo reto, más complejo, tiene que ver con expandir la capacidad de aprovechamiento de los posibles beneficios de internet entre la mayor parte de la población. El tema de fondo es que también el uso de la red está asociado a los factores económicos y sociodemográficos ya mencionados.

Para dar muestra de este hecho en México, analizamos datos de la encuesta La otra brecha digital. La sociedad de la información y el conocimiento, publicada en 2015 por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM (IIJ-UNAM). Si bien la fuente solo se levantó para ese año, es útil porque permite conocer detalles sobre los hábitos de uso de las tecnologías de la información entre mexicanos mayores de 15 años. En este tenor, utilizamos esta fuente para conocer los tipos de uso del internet entre cuatro grupos poblacionales por nivel educativo: 1) hasta primaria, 2) hasta secundaria, 3) hasta nivel medio superior y 4) universitario o superior. Cabe aclarar que, si bien los grupos con menor escolaridad tienden a ser más propensos a no utilizar el internet, para el caso de este ejercicio todas las unidades de observación son usuarios de la red.

Así, las actividades que más usuarios de internet declararon haber realizado alguna vez son: chatear (87.5%), acceder a redes sociales (87 %), enviar correos electrónicos (80.5 %), escuchar música (78.3 %) y ver vídeos (73.8 %); es decir, acciones relacionadas con el intercambio de mensajes y el tiempo de ocio. En contraparte, las actividades que menos mexicanos han realizado alguna vez tienen que ver con interacciones con el gobierno, y son: contactar a representantes de gobierno (10.3 %), denunciar corrupción (11.6 %), buscar apoyos gubernamentales (14 %) y pago de servicios públicos (15.6 %).

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Ahora bien, ¿Qué sucede con las diferencias entre grupos? En el cuadro comparamos qué tanto la incidencia de la población que estudió hasta secundaria, preparatoria o mayor a universidad se parece al grupo que cursó como máximo hasta la primaria. Los coeficientes mayores a 1 significan que en los grupos con educación mayor a primaria la incidencia es mayor que los que estudiaron hasta este nivel como máximo. De este modo, se observan tres fenómenos en particular: a mayor nivel educativo, mayor probabilidad de llevar a cabo un mayor número de distintas actividades en internet; salvo en vender, denunciar corrupción, denunciar delitos y contactar representantes de gobierno, la incidencia de haber realizado alguna vez las distintas actividades en internet crece en relación directa con el nivel educativo.

Por otra parte, esta figura también permite dar cuenta de las diferencias al interior de los distintos tipos de actividades.  En este sentido, mientras que estudiar, chatear, ver videos, jugar y hacer uso de redes sociales tiene una  diferencia de incidencia de hasta 1.5 entre personas que estudiaron hasta la primaria y aquellos que tienen estudios de universidad o superiores, en acciones relacionadas con la búsqueda de actividades culturales, pago de servicios públicos y trámites oficiales las diferencias entre el grupo con mayor educación y el de menor llegan a ser de hasta 6.1 veces.

Es decir, la evidencia empírica sugiere que la población con bajo nivel educativo no solo tiene un menor acceso a internet, sino que, cuando lo tiene, lo utiliza de una manera más limitada, en actividades relacionadas con el intercambio de mensajes y con el ocio. Las razones pueden ser diversas, y tienen que ver con falta de saberes y habilidades para acceder a otro tipo de actividades, así como con limitaciones en los dispositivos de acceso o en la velocidad de conexión. En este sentido, se debe enfatizar que la brecha digital no se agota en la falta de acceso o en la insuficiencia de infraestructura, sino que está estrechamente asociada con el nivel educativo de la población. Los datos muestran que la expansión del internet ha tenido un efecto dual, con ganadores y perdedores: por un lado, ha permitido intercambiar conocimientos, agilizar procesos y democratizar discusiones, pero por otra parte ha reforzado y reconfigurado la polarización social previamente existente. El reto para el desarrollo, entonces, consiste en pensar alternativas para que el desarrollo tecnológico coadyuve al cierre de brechas sociales.

@DataLabMx

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