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FÁCTICO
Por DATALABMX
DATALABMX es un centro de investigación interdisciplinario y apartidista, centrado en el anális... DATALABMX es un centro de investigación interdisciplinario y apartidista, centrado en el análisis científico de datos (data analytics) que, junto con investigación académica, crea políticas públicas confiables, efectivas e innovadoras. Este espacio comparte información oportuna y veraz, así como análisis científico de los problemas que enfrentamos los mexicanos. Su objetivo es dar elementos que permitan una mejor toma de decisiones de política pública. (Leer más)
El contexto de la violencia contra las mujeres
A nivel mundial, el 80 % del número total de asesinatos es de hombres y únicamente el 20 % corresponde a mujeres. Sin embargo, de este 20 % de homicidios contra mujeres, el 80 % fue ejecutado por su pareja.
Por Alicia Santana
23 de octubre, 2019
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En la década de los setenta, durante el Tribunal Internacional de Delitos contra la Mujer, la activista Diana Russell utilizó por primera vez el término feminicidio, como un esfuerzo por evidenciar los efectos negativos de la violencia contra las mujeres y la desigualdad de género. Cuarenta años después, en noviembre de 2012, se firmó la Declaración de Viena sobre feminicidio convocada por las Naciones Unidas, en la cual se manifiesta lo alarmante que resulta la violencia contra las mujeres, así como su aumento e impunidad en todo el mundo (Boira, Marcuello, Otero, Sanz, & Vives, 2015).

El término feminicidio no debe entenderse como un crimen per se y no debe confundirse con el concepto de homicidio. Mientras que el homicidio femenino obedece a cualquier asesinato de mujeres en cualquier contexto, el feminicidio es el homicidio de mujeres o niñas por razones de género. Es decir, el homicidio de una mujer se convierte en feminicidio dependiendo de las circunstancias de la muerte y la relación existente entre la víctima y el asesino (Bloom, 2008). Existen diferentes tipos de feminicidio, los más comunes en América Latina son el asesinato por parte de una pareja y el asesinato de una mujer precedida por violación sexual (Saccomano, 2015).

De acuerdo con las Naciones Unidas, a nivel mundial, el 80 % del número total de asesinatos es de hombres y únicamente el 20 % corresponde a mujeres. Sin embargo, de este 20 % de homicidios contra mujeres, el 80 % fue ejecutado por su pareja (UNODC, 2018). De esta manera, aunque las mujeres y las niñas representan una proporción mucho menor del total de homicidios respecto a los hombres, el feminicidio se relaciona más con el homicidio por parte de la pareja, incluso algún familiar. Estos datos exponen que las mujeres enfrentan la mayor carga de victimización letal como resultado de los estereotipos de género y la desigualdad (UNODC, 2018).

Gráfica 1

El feminicidio puede ser explicado a través de múltiples teorías. Una de ellas tiene que ver con la desigualdad que existe entre hombres y mujeres, en un entorno en donde los hombres tienen poder sobre las mujeres y en donde las prácticas machistas y misóginas son aceptadas, aunado a ello el escenario legal impide que las mujeres accedan a la justicia. Todo esto favorece la impunidad, injusticia, discriminación, violencia y muerte (Programa para el fortalecimiento de la transversalidad de la perspectiva de género, 2012).

En México, este problema es alarmante. A pesar del activismo llevado a cabo por parte de la sociedad civil en pro de los derechos de las mujeres, las políticas y programas públicos realizados y los recursos asignados por el gobierno, la violencia de género no mengua, y esto se refleja en la tendencia de su más álgida consecuencia: los feminicidios. De acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), el número de víctimas de feminicidio registradas en las investigaciones iniciadas por este delito pasó de 426 en 2015 a 906 en 2018, lo que significa un aumento de 53% en 3 años. Hay que tener cuidado en estas cifras, ya que actualmente está mejor definido y clasificado el delito de feminicidio, por lo que muy probablemente en años pasados algunos homicidios no eran clasificados como feminicidios, por lo que las cifras pueden estar subestimadas.

Gráfica 2

Nota: Víctimas de feminicidio mensual registradas en las investigaciones iniciadas por este delito.

También hay que decir que al ser las estadísticas sobre investigaciones iniciadas por el delito de feminicidio por cada una de las Fiscalías o Procuradurías estatales, incluso si extraemos de esta misma fuente el número de víctimas de este delito, la cifra resultante será necesariamente incompleta. La principal causa de este problema consiste en que el registro de las investigaciones iniciadas por feminicidio depende en primer lugar de la definición de este delito que se incluya en cada uno de los códigos penales estatales. De esta manera, un aumento en la cifra de feminicidios podría perfectamente estar indicando avances en la correcta clasificación de estos delitos por parte de los Ministerios Públicos, e incluso la tipificación del delito en algunos estados. Este argumento se ilustra mejor si observamos la evolución del número de víctimas de feminicidio en cada estado, como muestra la siguiente gráfica. En las líneas de algunos estados podemos ver claramente el momento preciso en que se comenzó a clasificar este delito: en Aguascalientes sucedió en 2018, en Chihuahua y Nayarit, Quintana Roo y Tlaxcala en 2017, y en Hidalgo en 2016. Por otra parte, en Baja California Sur no se clasificó ningún delito como feminicidio durante todo el período considerado.

Un hecho importante a considerar cuando se habla de feminicidios tiene que ver con los elementos usados y la manera en que se ejecutó el crimen. La mayoría de éstos se comete mediante arma de fuego. En segundo lugar se encuentra la modalidad de otro elemento, categoría que incluye golpes, golpes con objetos pesados, ahorcamiento, ahogamiento y quemaduras (Fuentes, 2018). Para poner en contexto la dimensión de la violencia de género, estos causales de muerte son tres veces más comunes en mujeres que en hombres (INEGI).

Gráfica 3

El número de feminicidios con arma blanca destaca en entidades como Quintana Roo y Chihuahua. Finalmente es importante mencionar que, por ejemplo, en estados como Jalisco, Baja California Sur o Colima, existe un número significativo de casos en los que sorprendentemente no se especifica el elemento con que fue llevado a cabo el feminicidio. Esto último refleja la gran necesidad que existe de mejorar los programa o protocolos de investigación de este delito.

Gráfica 4

De esta manera, la tendencia a la alza del número de femenicidios en el país es indicativo de que las cosas no se están haciendo bien. Es importante que se diseñen e implementen medidas integrales que acaben con el circulo vicioso de la violencia hacia las mujeres, medidas de prevención y orientación y acabar con la impunidad. Sin embargo, hay que destacar la importancia de que los gobiernos generen información oportuna y veraz, que permita tener un conocimiento más amplio y detallado de este delito para estudiar, analizar, diseñar e implementar acciones mucho más efectivas contra la violencia hacia las mujeres.

 

 

Bibliografía

Bloom, Shelah S. Violence against women and girls. A compendium of monitoring and evaluation indicators, 2008. Carolina del Norte: USAID.

Boira, Marcuello, Otero, Sanz, & Vives, 2015. Femicidio y feminicidio: Un análisis de las aportaciones en clave iberoamericana. Revistas UNED. Núm. 15.

Datos Abiertos. Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Fuentes, Mario (2018). Periódico Excelsior. México social: al despertar, siguen los feminicidios. Julio 2018.

Gobierno de la República. Programa para el fortalecimiento de la transversalidad de la perspectiva de género, 2012.

Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y Delito (UNODC) 2018. El hogar, el lugar más peligroso para las mujeres.

Saccomano, Celeste. (2015). El feminicidio en América Latina: ¿vacío legal o déficit del Estado de derecho?. Revista CIDOB d’Afers Internacionals n.117, p. 51-78.

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