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Frente a la Pobreza
Por Acción Ciudadana
Acción Ciudadana Frente a la Pobreza es una agrupación formada por más de 65 organizaciones de... Acción Ciudadana Frente a la Pobreza es una agrupación formada por más de 65 organizaciones de la sociedad civil. Su finalidad es promover la nueva visión de Cohesión Social para lograr mejores resultados frente a la pobreza y la desigualdad. El horizonte de la Cohesión Social es una sociedad con igualdad de oportunidades y sin privilegios. La Cohesión Social sólo puede avanzar reduciendo brechas de desigualdad. Los objetivos de Cohesión Social que trazan rumbo: Economía incluyente. Derechos Garantizados. Capacidades Estatales. Corresponsabilidad Ciudadana. www.frentealapobreza.mx Twitter: @Frenteapobreza Facebook: Frentealapobreza (Leer más)
¿Y quienes no pueden hacer “home office”?
Millones de desempleados, de los que trabajan por su cuenta y de quienes se emplean en micro empresas no solo no podrán atender el aislamiento, sino que requieren de apoyos adicionales. Aquí algunas propuestas.
Por Acción Ciudadana
19 de marzo, 2020
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La pandemia del Covid19 en México obliga a voltear los ojos a los que menos tienen. Su bajo ingreso y carencias los convierte en los más vulnerables en el escenario de la extensión masiva del virus, que impone el aislamiento y la sana distancia. Millones de desempleados, de los que trabajan por su cuenta y de quienes se emplean en micro empresas no solo no podrán atender el aislamiento, sino que requieren de apoyos adicionales. Aquí algunas propuestas.

Las crisis, como la que estamos viviendo ante la pandemia del Covid19, sacan lo mejor y lo peor de las personas. La reacción natural ante el miedo y la incertidumbre es egoísta. Pero también en situaciones de crisis se multiplican los ejemplos de generosidad que a veces incluso llegan al heroísmo.

Lo deseable sería poder alinear el bien personal / familiar al bien común. Lo lógico sería equilibrar el interés propio con el interés colectivo. No se requieren sacrificios extremos, basta únicamente una buena dosis de empatía y solidaridad.

Para mirar más allá del interés propio (personal / familiar), el primer paso es comprender que nuestro entorno no es un fiel reflejo de la realidad colectiva.

En ambientes privilegiados se suele olvidar que la mayor parte de la población vive en condición de vulnerabilidad con múltiples carencias. El primer paso para lograr empatía es reconocer la existencia de “otros y otras”.

En este blog con frecuencia usamos datos duros. Estadísticas oficiales que fundamentan nuestro análisis y nuestras propuestas frente a la pobreza y la desigualdad.

Hoy queremos refrescar esos datos, pero sobretodo queremos ponerles rostro, a partir de un hecho que hoy se volvió imperativo de salud pública: el aislamiento social y la necesidad de trabajar desde casa, o como le dicen, el “home office”.

Millones de personas están impedidas de esta condición, que desafortunadamente se vuelve una nueva situación de privilegio reservada a una minoría. Sin pretender cubrir todas las posibilidades, les invito a visualizar a quienes no pueden “trabajar desde casa”:

  • 8 millones de personas desempleadas, es decir, que no tienen ningún trabajo que hacer en casa o en cualquier otro lugar.
  • 12 millones 400 mil personas que trabajan por su cuenta. No tiene patrón al cual pedirle apoyo o permiso de faltar. Muchas no pueden dejar de trabajar porque viven al día. Y muchas tampoco pueden modificar su lugar de trabajo, por ejemplo, su punto de venta. Representan casi una de cada cinco personas ocupadas (22.5%).
  • 21 millones de personas que tienen empleo y trabajan en micro y pequeñas unidades económicas. Una parte sustancial de ellas, son trabajos que no pueden cambiar de lugar, por ejemplo, trabajadoras del hogar. Son casi 2 de cada 3 personas con trabajo subordinado asalariado (64%). Muchas de estas unidades económicas no pueden resistir una semana sin producir y generar ingreso, ya no digamos 3 meses. Serán las primeras víctimas de quiebras y despidos.
  • Además, están también quienes trabajan en establecimientos de salud y están diariamente expuestas a contagios de todo tipo de enfermedades, no solo de Covid19.
  • Quienes trabajan en producción, distribución y comercialización de alimentos y otros productos de primera necesidad, como medicamentos, de quienes depende toda la población para mantener el abasto funcionando de manera regular.
  • Quienes trabajan en el transporte público, en el transporte urbano en las ciudades y en las líneas de autobuses, aerolíneas y otros medios, así como en el transporte de productos.
  • Quienes trabajan en seguridad y policía, o en el mantenimiento y reparación de la red de energía eléctrica, quienes mantienen funcionando los caminos y las vías de comunicación, como el hoy indispensable acceso a internet, y muchos otros trabajos que simple y sencillamente no pueden detenerse y no se pueden transferir al hogar.

Quienes no pueden hacer “home office” (trabajo en casa) tienen mayor riesgo de padecer la secuela económica y social de esta crisis de salud pública. Sin crecimiento económico la probabilidad de incremento del desempleo y la pobreza es mayor.

Urge entonces empezar a delinear qué medidas se requieren para que una vez superada esta situación -deseablemente en pocos meses- se puedan enfrentar los efectos y evitar que quienes viven con mayores carencias y vulnerabilidad asuman un costo mayor.

Hay propuestas que cobran aún mayor vigencia:

  • Recuperación gradual del salario mínimo, para que llegue a ser suficiente para una familia. El ajuste a mediados de año podría ser una medida razonable a considerar.
  • Medidas de protección a la economía familiar, especialmente para zonas con mayor rezago social, incluyendo un plan de emergencia con transferencia temporal de ingresos a quienes pierdan su fuente de trabajo.
  • Plan de integración del sistema de salud para garantizar la atención a todas las personas (universal) con calidad y equidad (asequible). Ante una crisis como la que vivimos esto resulta por demás evidente, debiera poderse aplicar al conjunto de los retos epidemiológicos y no solo al Covid19.
  • Creación de un sistema de cuidados, tanto para niñas y niños, como para personas mayores, enfermas o con discapacidad, que posibilite la inclusión laboral de mujeres y la revaloración de las tareas de cuidado y del hogar
  • Transparencia y medidas de evaluación del gasto público en lo social, especialmente para los programas sociales a fin de que se asignen sin discrecionalidad, sin sesgo político y para garantizar que logren los resultados esperados, ahora que se vuelven indispensables para la sobrevivencia de millones de hogares.

@FrenteaPobreza

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