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Se estrena la Coordinación de superdelegados para que López Obrador controle programas federales en los estados
El hombre a cargo es Gabriel García Hernández, quien ha trabajado con el presidente estando a cargo de las finanzas de sus proyectos desde hace dos décadas.
03 de Dec, 2018
Por Nayeli Roldán

La administración pública federal que inició este 1 de diciembre estrenó la figura legal de Coordinador General de Programas Integrales de Desarrollo, un puesto que se creó para que  Andrés Manuel López Obrador controle a los 32 superdelegados que llevarán los programas sociales y de seguridad ciudadana en las entidades y que serán enlace entre los gobernadores y el presidente, lo que no ha existido en ninguna otra administración.

El encargado de esa Coordinación General y que reportará directamente al Presidente es Gabriel García Hernández, quien ha trabajado con López Obrador en los últimos 18 años como encargado de las áreas financieras y de operación política en los proyectos que el nuevo presidente ha impulsado; y sobre las que ha habido denuncias por presunto mal manejo de recursos.

García Hernández fue director de adquisiciones en la Oficialía Mayor en el gobierno en la Ciudad de México de López Obrador, entre 2000 y 2005. Al concluir el cargo, como apoderado legal, constituyó Honestidad Valiente, una asociación civil que sirvió en 2006 para recibir donativos de apoyo a la campaña presidencial de López Obrador con la alianza Movimiento Progresista. También constituyó No nos vamos a dejar, A. C. y Austeridad Republicana A. C.

Entre 2012 y 2015 fue asesor de Víctor Hugo Romo y David Razú en la delegación Miguel Hidalgo.

En la elección de 2012, el PRI denunció ante el Instituto Federal Electoral (IFE) a la coalición Movimiento Progresista, que tenía a López Obrador como candidato, por presuntamente tener “un financiamiento paralelo” no reportado a través de Honestidad Valiente A. C., —que dirigía García Hernández— y que se calculó en mil 200 millones de pesos.

En la denuncia, el PRI aseguró que a través de dicha organización se financió al periódico Regeneración y a las organizaciones “Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo”, “Movimiento en Defensa de la Economía Popular” y “Sin Maíz no hay país”, las cuales “promovieron la imagen y posicionamiento de López Obrador”, sin que se reportaran como gastos de campaña.

Sin embargo, el IFE declaró infundada la solicitud de sanción porque consideró que las organizaciones sociales no generaron algún beneficio al candidato.

“No se demostró algún tipo de financiamiento por parte de las asociaciones civiles, de modo que tampoco estaba obligada la Unidad de Fiscalización a analizar si se había rebasado el límite al financiamiento privado, de ahí lo inoperante del agravio”, dictó la resolución ratificada luego por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Años después de esa acusación, tras la constitución del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) como partido político, Gabriel García Hernández fue enlace en Michoacán y secretario técnico del Consejo Nacional del partido.

Después del sismo del 19 de septiembre de 2017, Morena constituyó el fideicomiso “Por los demás” para dar apoyo a damnificados, el cual sumó 78.8 millones de pesos y tuvo a García Hernández al frente del manejo financiero.

El fideicomiso fue denunciado por partidos políticos por supuesto uso electoral, el INE impuso a Morena una multa de 197 millones de pesos pues, aunque no pudo demostrar el uso para desviar dinero a campañas políticas, el partido no reportó el gasto ni la procedencia de los recursos.

Sin embargo, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación revocó la multa con el argumento de que no había indicios para determinar el uso político y electoral de recursos públicos en el apoyo que Morena entregó a los afectados del sismo.

Además de participar con Morena en ese Fideicomiso, Gabriel García Hernández fue el coordinador técnico de la defensa del voto en todo el país, una estructura que coordinó a las bases para cuidar las casillas electorales y conseguir votos a favor de Andrés Manuel López Obrador.

En la elección de julio pasado García Hernández también consiguió una curul en el Senado con Morena, pero el pasado 30 de noviembre pidió licencia para convertirse en la mano derecha del Presidente.

Tras solicitar licencia, dijo que desde su nuevo puesto en el gobierno federal trabajará “con humildad y diálogo” con los gobernadores del país, quienes, aseguró, “mantendrán el mando político, administrativo y policiaco”.

Las nuevas atribuciones

De acuerdo con la reforma Ley Orgánica de la Administración Pública Federal aprobada en la Cámara de Diputados el 13 de noviembre pasado, el Ejecutivo contará con las “Delegaciones de Programas para el Desarrollo”, que se encargarán de coordinar e implementar los planes, programas y acciones “para el desarrollo integral, funciones de atención ciudadana, supervisión de los servicios y los programas a cargo de las dependencias y entidades”.

Aunque los delegados estarán adscritos jerárquica y orgánicamente a la Secretaría de Bienestar y serán designados por el titular –en este caso María Luisa Albores– serán “a propuesta de la coordinación general de programas para el desarrollo”, es decir, de Ismael García Hernández.

Además, los delegados también tendrán a su cargo la coordinación e implementación de planes, programas y acciones para el desarrollo integral, funciones de atención ciudadana, la supervisión de los servicios y los programas a cargo de las secretarías, las dependencias y entidades.

Diputados y senadores advirtieron que la figura de los delegados en realidad se convertirán en superdelegados pues tendrán facultades que centralizan el poder e invaden el Federalismo.

El argumento del equipo de transición es que se trata de una medida de austeridad que sólo contempla tener a un delegado y no a varios de diferentes dependencias en cada estado.

Para Marco Fernández, profesor de la Escuela de Gobierno del Tec de Monterrey e investigador de México Evalúa, se trata de un movimiento político y no meramente administrativo debido a tres cosas: el control que se ejercerá desde la Federación de los programas sociales, por el perfil de García Hernández, quien ha sido operador electoral de López Obrador y el perfil de los delegados, pues se incluyen a candidatos que perdieron los puestos de elección en sus respectivos estados. No se trata, dice, de perfiles de expertos en administración pública.

La corrupción “no se combate así, con centralización”, insiste Fernández. Incluso en ningún país de Latinoamérica ha habido una figura como esta en alguna administración Federal. Por eso, dice, este modelo podría no estar exento de malos manejos porque “el poder corrompe, pero el poder absoluto lo corrompe todo”.

Tras la aprobación de la reforma a la Ley, 12 gobernadores del PAN firmaron una carta en la que aseguran que las funciones de los superdelegados generará conflictos, descoordinación y “significaría violar el pacto federal, anulando en los hechos el voto de los ciudadanos, pues fueron ellos los que eligieron a sus autoridades”.

Que aunque sus gobiernos “colaborarán”, esto no debe ser entendido como “sometimiento de los gobiernos locales”, señalaron Martín Orozco Sandoval, gobernador de Aguascalientes; Francisco Vega de Lamadrid, de Baja California; Carlos Mendoza Davis, de Baja California Sur; Javier Corral, de Chihuahua; José Rosas Aispuro, de Durango y Diego Sinhue, de Guanajuato.

También Antonio Echeverría García, gobernador de Nayarit; José Antonio Gali, de Puebla; Francisco Domínguez Servién, de Querétaro; Carlos Joaquín González, de Quintana Roo; Francisco Javier García Cabeza de Vaca, de Tamaulipas y Mauricio Vila Dosal, de Yucatán.

En respuesta, el senador Félix Salgado Macedonio de Morena, aseguró que ningún gobernador de la República podrá “oponerse” porque se trata de una reforma legal. “Todo aquel que no se ajuste al lineamiento constitucional, desde aquí se puede dictar la desaparición de poderes”, advirtió.

Los superdelegados

Antes de reformar la Ley Orgánica, durante el periodo de transición, López Obrador eligió y anunció a quiénes serán los delegados estatales.

Los 32 delegados, a su vez, tendrán el apoyo de 266 delegados regionales, quienes se encargarán de censar a las familias que servirán de base para diseñar políticas públicas y actualizarán los padrones de beneficiarios de los programas federales.

Los delegados tienen perfiles variados. Van desde candidatos que perdieron la contienda por una gubernatura en esta elección, hasta expanistas, expriistas, presidentes estatales de Morena, contrincantes políticos de los actuales gobernadores o personajes conocidos en la política local.

Lee aquí: Estos son los coordinadores de AMLO en lo estados

En Jalisco, por ejemplo,Carlos Lomelí fue candidato a la gubernatura, pero perdió. Es un empresario de la industria farmacéutica y fue diputado federal por Movimiento Ciudadano. En 2017, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos clasificó a una de sus empresas como operadora de recursos para el crimen organizado. En 2006, otra de sus compañías fue señalada por el Tesoro de realizar esa misma actividad, aunque 6 años más tarde fue sacada de la lista.

La selección de Lomelí como superdelegado hizo que el gobernador electo de Jalisco, Enrique Alfaro, se convirtiera en el primer mandatario local que rechazó la nueva figura. Aunque dijo que apoyará la gestión del presidente descartó trabajar con un intermediario, e insistió en que sólo tendrá relación directa con el Jefe del Ejecutivo y con sus secretarios de Estado.

Blanca Judith Díaz Delgado construyó toda su carrera política en el PAN y será la delegada en Nuevo León. Fue consejera nacional, estatal y miembro del Comité Directivo de Nuevo León, diputada federal en 2003-2006, diputada local en 1997, senadora en 2006 y secretaria de promoción política de la mujer 2009. En enero de 2018 renunció a su militancia de 23 años y fue incluida en la fórmula para el Senado en la alianza Morena-Partido Encuentro Social.

En Tamaulipas estará José Ramón Gómez Leal, cuñado del gobernador panista de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca. En 2015 renunció al PAN para contender como candidato independiente por la alcaldía de Reynosa, pero perdió y en 2017 se adhirió a Morena. Fue coordinador de Morena en Tamaulipas y regidor de Reynosa de 2008 a 2011 y diputado local por el PAN.

Lorena Cuéllar fue presidenta municipal de Tlaxcala y hasta 2012 fue militante del PRI. Fue candidata del PRD, PT, Movimiento Ciudadano y obtuvo una curul en el Senado. En 2018 pidió licencia para competir por una diputación federal por Morena y será la delegada en la entidad.

En Zacatecas,Verónica Díaz quien fue secretaria particular del exsenador David Monreal, hermano de Ricardo Monreal, exgobernador de Zacatecas, será la delegada en el estado.

Manuel Huerta Ladrón de Guevara es uno de los delegados con carrera en el movimiento de López Obrador. Fue dirigente estatal de Morena en Veracruz. Tuvo cargos en el Instituto de Vivienda del Distrito Federal (INVI) entre 2003 y 2004. En 2011 fue director territorial de Ermita Zaragoza, Iztapalapa.