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Familia de Norma Patricia, asesinada en Iztapalapa, espera respuestas; ella vivió una escalada de violencias
Familia de Norma Patricia, asesinada en Iztapalapa, espera respuestas; ella vivió una escalada de violencias
Familiares exigen justicia por el asesinato de Norma Patricia. Foto: Cuartoscuro
6 minutos de lectura

Familia de Norma Patricia, asesinada en Iztapalapa, espera respuestas; ella vivió una escalada de violencias

La familia de Norma Patricia vive bajo la incertidumbre, pues no ha recibido información sobre avances del caso por parte de la fiscalía capitalina.
30 de junio, 2024
Por: Marcela Nochebuena

Tras el asesinato de Norma Patricia Ayala, a sus 30 años de edad en la alcaldía Iztapalapa, su familia está a la espera de respuestas y sin información de avances por parte de la fiscalía capitalina.

Una de sus primas, que hoy administra en Facebook la página Justicia para Norma Patricia, recuerda el periplo que ella vivió antes de su muerte, y subraya la incertidumbre en la que siguen viviendo las personas más cercanas a ella.

Norma –describe– era una persona que a donde fuera hacía amistades, y sobre todo en los últimos años, se había entregado totalmente a su trabajo, “incluso fue una de las enfermeras de la primera línea en el covid”. Nunca le importó contagiarse, destaca su prima, pues lo que más quería era ayudar.

Norma Patricia Ayala. Foto: Facebook

 

Norma recibió amenazas tras denunciar

Desafortunadamente, continúa su familiar, un día –en mayo de 2022– decidió realizarse una lipoescultura en la clínica BD Sculpt Surgery. “Decide operarse ahí, ese mismo día comienza a sentirse mal y el médico no daba solución, por lo que decidió irse a un particular”, cuenta su prima a dos semanas de su asesinato en el barrio de San Ignacio.

Cuando Norma vio las dimensiones del daño, tomó la decisión de continuar su atención médica en los servicios públicos, pues la mala praxis había dejado como resultado la afectación de prácticamente todo su tejido abdominal, incluso con el aspecto exterior de una cicatriz “horrible”, califica.

Fue en el momento en que decidió denunciar, señala su prima, cuando comenzó toda una “película de terror”. Al principio fue acosada sexualmente y más tarde, a partir de 2023 empezó a recibir amenazas por decidir seguir adelante con la denuncia. Para entonces, sus redes sociales e incluso su cuenta bancaria fueron hackeadas.

“Todo el tiempo vivía con la incertidumbre de que la lastimaran, e incluso que acabaran con su vida; de todo esto ella denunció, sin embargo, un juez corrupto la revictimizó, e incluso después de que otro juez librara orden de aprehensión y que lo metieran al Reclusorio Norte, el corrupto le dictó libertad inmediata”, narra su familiar.

Después de eso, incrementaron las amenazas y el hostigamiento, “hasta que el día 11 (de junio) logró su objetivo”, asegura. La propia Norma había exhibido esa situación en sus redes sociales, lo que además la llevó a contactar a otras mujeres que también habían experimentado las malas prácticas del médico cirujano; su prima recuerda que al menos fueron cuatro.

La denuncia de Norma Patricia

De acuerdo con el Registro Nacional de Profesionistas, José Humberto Cuéllar Ferrara obtuvo su cédula como médico cirujano en 2012 tras cursar esa licenciatura en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Luego, en 2018 concluyó una especialidad en anestesiología en la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM).

Apenas hace cuatro años, en 2020, obtuvo la cédula que acredita su maestría en Cirugía Estética cursada en el Instituto de Estudios Superiores en Medicina, que se ostenta en su página de internet como una institución particular con reconocimiento de validez oficial de estudios otorgado por la Secretaría de Educación de Veracruz.

BD Sculpt Surgery es una clínica ubicada en la colonia Anzures en la Ciudad de México. En una publicación en redes sociales se describe como un grupo conformado por el doctor Esteban Israel Campos Serna, cirujano plástico, estético y reconstructivo, certificado por el Consejo Mexicano de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, y por el médico José Humberto Cuéllar Ferrara, especialista en anestesiología y certificado únicamente por el consejo nacional de esa especialidad.

Tal como relata su prima, desde el 12 de enero de 2023, Norma había compartido en su Facebook que como algunos ya sabían, cursaba un proceso legal contra el anestesiólogo en aquel momento. “Sin embargo, todos los días al salir de mi domicilio para ir al trabajo, o realizar otras actividades, tengo miedo e intranquilidad de que atenten contra mi vida.

“Hago responsable al Dr. José Humberto Cuéllar Ferrara de todo lo posible que pueda afectar mi integridad física y mental. Han notado que en ocasiones he salido con amigos y amigas, sin embargo en todo momento estoy bajo medidas de protección, por otra parte mi hermano Horacio Alejandro Ayala es quien se ha encargado de que mi integridad física sea conservada pero no todo el tiempo es así”, alertaba Norma más de un año antes de su muerte.

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En ese mismo relato, Norma Patricia expresó que “moría de miedo” de pensar que el doctor podría atentar contra su vida para solucionar las evidentes sanciones que ella, estaba convencida, habría contra su práctica. “Me siento en peligro inminente todos los días”, añadió. Ella sabía que el médico podía ser peligroso y lo dejó claro públicamente.

“No solo sufrí lesiones físicas derivado de la mala praxis, sino que además sufrí de acoso sexual y eminentemente me siento sin la capacidad de afrontar la situación. Me siento terriblemente sola en esta trayectoria y desprotegida, ya que él continúa realizando sus actividades normales; sin embargo, yo vivo a diario con miedo, y no solo yo, sino que también mi familia ha perdido la paz y la tranquilidad”, alertó Norma Patricia.

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Foto: Facebook Bereshit Ayala


Familiares de Norma, a la espera de respuestas

Hoy, la familia de Norma Patricia sigue a la espera de respuestas. Las autoridades no les han dado información, aseguran, y solo dicen que “están investigando”. Lo único que saben hasta ahora es que hay un detenido, pero no se ha notificado ninguna audiencia para conocer el estatus legal del posible responsable. El hombre, aclaran, no es el médico, sino una de las personas directamente involucradas en el homicidio.

Desde el 15 de junio, sus familiares, amigos y conocidos empezaron a movilizarse. Ese día convocaron a una movilización por la tarde, del metro Iztapalapa rumbo a Bellas Artes, para pedir “Justicia para Norma Patricia Ayala”. Difundieron la petición de acompañar con veladores y flores un altar en forma de protesta al lado de la estatua en honor a Beethoven.

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De acuerdo con un video captado por las cámaras de la ciudad de México, difundido en redes sociales, alguien ya esperaba a la joven para el momento en que saliera de su casa y a unos cuantos metros, le disparó dos veces en la cabeza.

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Bloqueo para exigir justicia por feminicidio de Norma Patricia. Foto: Cuartoscuro

Luego de su asesinato, en una de las conferencias mañaneras, la secretaria de Seguridad Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez, aseguró que apoyaría a la fiscalía capitalina en la investigación, que se lleva a cabo ya bajo la tipificación de feminicidio, sin que hasta ahora haya noticias del caso.

“Por favor sigan ayudándonos a compartir. Exigimos a las autoridades detengan ‘YA’ a los responsables. Ella era una chica llena de sueños, uno de ellos era el de ser mamá, pero un médico con alma podrida y en complicidad del juez que le dio libertad terminaron con sus sueños. BASTA YA de ser gobernados por gente ignorante que lo único que quieren es llenar sus bolsas con dinero manchado de sangre. Que el nombre de NORMA PATRICIA AYALA no se olvide, ‘JUSTICIA PARA NORMA’, no más corrupción”, volvió a compartir su familia hace cinco días en un breve video.

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Imagen BBC
“Están dejando morir a nuestra gente”: la grave crisis del sistema de salud de Puerto Rico
12 minutos de lectura

La escasez de médicos, retos financieros y problemas con las aseguradoras privadas asfixian el sistema de salud del territorio estadounidense.

11 de julio, 2024
Por: BBC News Mundo
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Gabriela Nieves Robles, una patóloga del habla de 34 años, dice que notó los primeros síntomas a finales de 2020, cuando su madre, Ana, quien hoy tiene 63, comenzó a repetir las mismas anécdotas una y otra vez.

“Un día me decía que había ido al shopping y que se había comprado una camisa azul. Al siguiente día me comentaba: ´¿adivina qué? Fui al shopping y compré una camisa azul´. Yo le decía que ya me lo había contado y ella respondía que no se acordaba”, relata desde Toa Baja, una ciudad del norte de Puerto Rico.

Al pasar las semanas también se dio cuenta de que su progenitora olvidaba cosas simples, como pagar las deudas, los cumpleaños y las tareas de la casa.

“Durante la pandemia [del covid-19], ella sufrió un derrame ocular. Yo estaba 100% segura de que eran los efectos de ese evento que ocurrió en febrero de 2020”, agrega.

Pero los síntomas continuaron, así que decidió buscar a un médico. Llamó a uno, dos, tres neurólogos y ninguno tenía espacio para atender a su madre, porque sus calendarios estaban llenos hasta finales de año.

En septiembre, la décima neuróloga que contactó aceptó ver a Ana. El proceso, sin embargo, no sería expedito.

Ana tuvo que esperar cuatro meses para su primera cita. Desde que comenzaron sus problemas de memoria hasta que vio a la doctora por primera vez pasó casi un año.

Aun así, Gabriela piensa que tuvieron “suerte”.

gabriela y su madre ana
Suministrada
La madre de Gabriela comenzó a olvidar detalles de su vida a finales de 2020. No pudo tener una cita con un médico hasta un año después.

Una crisis progresiva

Lo afirma porque desde hace más de dos décadas el sistema de salud de Puerto Rico atraviesa una crisis progresiva, en gran parte causada por la escasez de profesionales sanitarios, que se marchan en busca de mejores salarios y beneficios, y para escapar de los escollos que les imponen las aseguradoras locales.

Al mismo tiempo, los profundos cambios demográficos de la isla, entre otros factores, como la adopción de nuevos protocolos médicos en los que se prioriza el cuidado ambulatorio, ponen en aprietos a algunos hospitales, que optan por declararse en bancarrota o reducir sus servicios para poder seguir operando.

“Desde 2011, Puerto Rico perdió casi 600.000 personas que se han mudado a EE.UU., además de la baja natalidad”, dice Julio Galindez, un contador que trabaja ofreciendo servicios al sector sanitario desde hace más de tres décadas.

Menos pacientes supone menos ingresos para los centros de salud. Estas instituciones también lidian con las bajas tarifas que pagan las aseguradoras, asegura Galindez.

Según él, un estudio que realizó su empresa junto a la firma de análisis económico Estudios Técnicos reveló que 8 de cada 10 hospitales en Puerto Rico operan en déficit.

Expertos aseguran que la falta de trabajadores sanitarios provoca una sobrecarga de las oficinas médicas, lo que a su vez retrasa la atención primaria, los diagnósticos y los tratamientos.

Como le ocurrió a Ana, otros puertorriqueños le contaron a BBC Mundo que tardaron más de un año en ver a especialistas como cardiólogos y dermatólogos.

foto de una camilla en el pasillo de un hospital
Getty Images
Ocho de cada 10 hospitales en Puerto Rico operan en déficit, dice a BBC Mundo un experto en temas financieros del sector sanitario en la isla.

En el caso de la madre de Gabriela, al llegar a la neuróloga fue tratada por demencia progresiva, pero los fármacos que le recetaron no surtían efecto.

Al año siguiente decidieron realizarle pruebas más profundas, que ellas mismas tuvieron que costear a un precio de US$4.000.

Los seguros médicos se negaban a pagarlas porque decían que la mujer era muy joven para estar en riesgo de sufrir ciertos tipos de condiciones neurodegenerativas.

El miedo de Gabriela, la razón por la que insistía para que su madre viera a un médico y recibiera tratamiento lo más pronto posible se hizo realidad: Ana tenía alzhéimer.

El éxodo

De acuerdo con Carlos Díaz Vélez, presidente del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico, en el territorio estadounidense hay alrededor de 9.000 médicos en activo (la mitad que hace 20 años) para una población de 3,2 millones de personas.

Al menos se necesitan 6.000 profesionales más para atender las necesidades de salud de la isla.

“Los médicos están viendo 40 y 50 pacientes diarios, con citas dentro de siete u ocho meses”, explica el cardiólogo. “Eso no sucede en otros lugares de EE.UU., donde se ven 15 o 20 pacientes en un día”.

Algunas especialidades, como las pediátricas y las relacionadas a la cirugía, están en un estado crítico.

“En Puerto Rico solo hay un neurocirujano pediátrico”, comenta.

En los hospitales y salas de emergencia la historia no es diferente.

“No damos abasto”, afirma Hiram Rodríguez Torres, un internista que trabaja en un hospital cuidando pacientes con problemas agudos.

La escasez no es solo de médicos. Los trabajadores de enfermería, tecnólogos y terapeutas también están dejando la isla, sostiene.

personal de salud con una tableta en sus manos
Getty Images
Algunos médicos en Puerto Rico atienden entre 40 y 50 pacientes en sus consultorios, afirma el presidente del Colegio de Médicos Cirujanos de la isla.

Una de las razones por las que los profesionales de la salud se van de Puerto Rico son las bajas tarifas que pagan las aseguradoras (menos de la mitad que en el resto de EE.UU.), en lo que Rodríguez Torres y otros conocedores del tema describen como “el control absoluto de estas compañías sobre el sistema de salud en general”.

A grandes rasgos, el sistema sanitario en Puerto Rico es financiado de forma híbrida, explica Carlos Díaz Vélez.

Una parte, a la que pueden acceder las personas de escasos recursos y los mayores de 65 años, es sufragada con fondos provenientes de los gobiernos de Puerto Rico y EE.UU., mientras que la otra es privada. En este último caso, los ciudadanos contratan aseguradoras, muchas veces con una aportación de sus empleadores.

Pero los fondos públicos desde la década de 1990 son destinados también a un grupo de aseguradoras privadas, contratadas para que administren el dinero y paguen por los servicios que recibe la población más desfavorecida.

“Ahí fue que comenzaron los problemas”, comenta Díaz Vélez. “Porque la salud pasó a ser vista como un producto, donde la oferta y la demanda imperan”.

profesional de la salud firma documentos en un hospital
Getty Images
Los médicos en Puerto Rico cobran menos de la mitad que sus contrapartes en EE.UU., según el Colegio de Médicos y Cirujanos del territorio. En la foto una profesional de la salud en un hospital estadounidense.

Para tener ganancias, las aseguradoras buscan abaratar costos. No solo con las tarifas, que muchas veces incluso pagan de forma tardía, sino que también imponen trabas en la relación entre el médico y el paciente.

Rodríguez Torres explica que, por ejemplo, en ocasiones niegan ciertos análisis o fármacos y piden que sean justificados a través de documentos que debe completar el mismo médico.

Esto impone una carga más sobre los trabajadores de la salud, comenta el cardiólogo. Y es también un golpe a su criterio profesional.

Están desmoralizados, exhaustos y preocupados.

El médico internista se arriesga a decirlo: “Yo siento que están dejando morir a nuestra gente”.

Las muertes

Una investigación publicada en 2023 por el Centro de Periodismo Investigativo de Puerto Rico (CPI) y el periódico estadounidense The Washington Post respalda las palabras del doctor.

De acuerdo con el reportaje, elaborado con una base de datos obtenida por el CPI del Registro Demográfico de Puerto Rico, en 2022 murieron más personas en la isla que en cualquiera de los 20 años anteriores.

En concreto, ese año hubo 35.400 fallecimientos de los cuales 3.300 fueron en exceso a lo esperado.

La cifra es incluso mayor a las muertes ocurridas en 2017, cuando el poderoso huracán María devastó la isla.

“Vimos un patrón extraño”, explica en entrevista con BBC Mundo Omaya Sosa Pascual, editora y periodista del CPI, organización que precisamente develó luego del ciclón María que en Puerto Rico habían muerto miles de ciudadanos y no los 69 que contabilizaba el gobierno.

“La pandemia no había terminado, pero el momento más grave había pasado y en Puerto Rico había vacunas y medicamentos, así que esa no debía ser completamente la razón”, señala.

recorte de noticia de The Washington Post
Captura de Pantalla
El Centro de Periodismo Investigativo de Puerto Rico y The Washington Post construyeron una base de datos con información del Registro Demográfico de Puerto Rico.

Aquel año tampoco hubo un fenómeno atmosférico significativo o un terremoto, como el de 2020 de magnitud 6.4 que sacudió la isla.

“Sabíamos que había una mortalidad extrema en Puerto Rico, pero no entendíamos las razones. No estaban claras”, comenta Sosa Pascual.

Entonces decidieron hacer viajes de campo y visitar las zonas más afectadas.

“Hicimos muchas entrevistas, con médicos y expertos que apuntaron a una combinación de elementos fatales que incluían el mal estado del sistema de salud de Puerto Rico”, explica.

“Un 60% del exceso de muertes sí lo vinculamos al covid, pero el resto, un 40%, que es una cifra muy alta, tiene que ver con enfermedades crónicas que no son bien atendidas en el país, donde hay una población envejecida que no puede esperar ocho meses para ver a un cardiólogo”, añade.

Datos del gobierno de EE.UU. posicionan a Puerto Rico en el puesto 13 de los lugares del mundo cuya población tiene la edad media más alta.

Casas destruidas en Puerto Rico por el huracán maría
Getty Images
En 2017, el huracán María entró por el este de Puerto Rico con vientos sostenidos de 241 km/h.

Los ciudadanos más afectados por la mortalidad de 2022 tenían 65 años o más, apunta la investigación de ambos medios.

En su mayoría, los fallecimientos fueron provocados por enfermedades renales, del sistema nervioso, como alzhéimer y párkinson, así como por enfermedades endocrinas, entre las cuales predominaba la diabetes.

También encontraron un aumento de las muertes por causas de salud mental, como demencia y abuso de sustancias como el alcohol.

El gobierno de Puerto Rico reconoció al CPI y a The Washington Post que en efecto hubo un aumento en las defunciones para 2022, pero que no había estudiado las causas.

Sosa Pascual indica que la tendencia continuaba en 2023, pero no han logrado hacer más investigaciones porque las autoridades puertorriqueñas bloquearon parte de los datos, por lo que el grupo de periodistas presentó una nueva demanda de acceso a información.

El Departamento de Salud se comprometió a realizar un informe sobre el exceso de muertes, que sería publicado este 2024, pero eso no ha ocurrido.

BBC Mundo contactó a esta agencia gubernamental en varias ocasiones para conocer su visión sobre lo que está pasando, pero no se nos facilitó ninguna entrevista.

carretera rota en puerto rico por el huracán maría
Getty Images
La destrucción a causa del ciclón se estimó en miles de millones de dólares.

El viejo sistema

La realidad actual del sistema de salud de la isla dista mucho de lo que fue en la segunda mitad el siglo XX, cuando logró mejorar de forma significativa la vida de la población local, comenta el médico Walter Frontera, exdecano de la Escuela de Medicina de la Universidad de Puerto Rico.

Se trataba de un sistema público, en el que no solo la atención era gratuita, sino también los medicamentos.

Desarrollado por el médico Guillermo Arbona, quien fue secretario de salud de la isla entre 1957 y 1966, estaba dividido en regiones, con el propósito de maximizar el acceso de la población.

Además, tenía tres niveles de cuidado, para evitar su saturación. Si un paciente necesitaba ver a un profesional sanitario, en principio iba a una clínica cercana a su comunidad, luego a un hospital de distrito y finalmente al Centro Médico de Puerto Rico, una institución de salud que aún existe y donde se tratan las condiciones más complejas.

“Ese sistema logró erradicar prácticamente las condiciones parasitarias que nos abrumaban a principios de siglo cuando apenas teníamos una expectativa de vida de 32 años, de las más bajas de América”, explica Ibrahim Pérez, un gastroenterólogo que durante más de dos décadas ha investigado sobre el desarrollo del sistema de salud de Puerto Rico.

De pie, al fondo, el médico Guillermo Arbona, quien ideó el sistema de salud de Puerto Rico del Siglo XX.
Universidad de Puerto Rico
De pie, al fondo, el médico Guillermo Arbona, quien ideó el sistema de salud de Puerto Rico del Siglo XX.

“Nos llevó a alcanzar una expectativa de vida de 72 años para 1970, la número 14 en el mundo en aquel momento, lo que representó un aumento de 32 años en la expectativa de vida con respecto a 1940”, continúa Pérez, quien también fue parte de la facultad de la Escuela de Medicina de la Universidad de Puerto Rico.

En los hospitales públicos también se entrenaba a los nuevos médicos.

Pero luego de las privatizaciones que comenzaron en la década de los 80 y que culminaron en 1993, muchas de estas instituciones se vendieron. Esto hizo que desaparecieran más de 30 programas de residencias, algo que contribuye a la actual migración de estos profesionales, que se van a EE.UU. a especializarse, agrega Díaz Vélez.

“El sistema actual, es una combinación de aseguradoras públicas y privadas, que les pagan a los hospitales, laboratorios y proveedores médicos. Está fragmentado, con muy poca coordinación”, comenta por su parte Frontera.

Pero, ¿qué sistema funcionaría para ese Puerto Rico de hoy? Es una pregunta que queda abierta, dice.

La medicina y la tecnología han avanzado, así como la realidad económica y demográfica de la isla, y cualquier cambio tendrá que responder a ello.

foto de la entrada de una sala de emergencias en Puerto Rico
Getty Images
Luego de la privatización, varios hospitales públicos de Puerto Rico fueron vendidos y se perdieron centros de enseñanza para los futuros médicos de la isla. En la foto la fachada de una sala de emergencias en Puerto Rico.

Vivir el ahora

Una bebé llora en el fondo, Gabriela intenta calmarla con su voz. Luego habla con Ana, su madre, para que mientras ella está al teléfono de alguna forma le ayude a entretener a la pequeña.

Al ser hija única, la responsabilidad de cuidar a su madre es toda suya.

Afirma que el papel de cuidadora es distinto al de hija. Y que los roles no se llevan el uno con el otro.

“En muchas ocasiones, yo tengo que dejar mis sentimientos a un lado. Tengo que centrar mi cabeza en que estoy cuidando a una persona, no a mi mamá, porque si me dejo llevar por el corazón, estaría todo el tiempo llorando”, señala.

Desde el diagnóstico, aunque ha logrado citas periódicas con la neuróloga, acceder al resto de los servicios sigue siendo un reto.

“Hacerse estudios médicos aquí es muy burocrático. Buscar las órdenes, y que estén escritas de forma correcta para que no haya cuestionamientos. A eso hay que sumarle los costos excesivos, porque aunque uno tiene seguro médico, siempre hay que pagar una parte”, comenta.

Hace unos meses, se enteró de un nuevo tratamiento para el alzhéimer disponible en algunos estados de EE.UU. Se trata Lecanemab, unas infusiones aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. que retrasan los síntomas degenerativos de la enfermedad.

Gabriela embarazada mientras su madre la besa la mejilla.
Suministrada
Gabriela embarazada con su madre.

Soñó con que su madre pudiera acceder al medicamento, porque en la actualidad, ningún fármaco ha mejorado su condición.

Hizo llamadas, consultó con la neuróloga. Todo apuntaba a que Ana era una buena candidata y que los resultados del Lecanemab en pacientes que están en las primeras etapas del alzhéimer parecen prometedores.

Pero cuesta US$36.000 anuales y no está cubierto por las aseguradoras. Tampoco está disponible en Puerto Rico.

“Mi madre se quedó sin el tratamiento”, comenta.

Gabriela a veces divaga e imagina cómo sería su vida en otro lugar, con otro sistema de salud. Quizás no tendría a alguien que la ayude a cuidar de su madre, pero sí al menos que la lleve a sus citas o terapias, señala.

Para lidiar con su realidad, se impuso una meta, dice.

“En mayo, cumplí años y mami me pidió que la llevara a comprarme mi propio regalo. Momentos como ese tocan la fibra de mis sentimientos. Por eso, aunque a veces no lo logro, intento vivir el ahora”.

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