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Hojas en el cenicero
Por Carlos Escoffié
Carlos Luis Escoffié Duarte es miembro investigador del Centro de Estudios de Derechos Humanos d... Carlos Luis Escoffié Duarte es miembro investigador del Centro de Estudios de Derechos Humanos de la Universidad Autónoma de Yucatán. Litigante independiente en colaboración con distintas organizaciones de derechos humanos, entre ellas Techo México y el Colectivo de Comunidades Mayas de los Chenes. Trabajo temas de derecho a la vivienda, derecho a la verdad e igualdad y no discriminación. Iba a ser escritor de ciencia ficción pero me lastimé la rodilla. Twitter: @kalycho. (Leer más)
El derecho a la vivienda en serio
Se debe investigar, enjuiciar y sancionar a quienes participan en mafias inmobiliarias que rapiñan edificios para vaciarlos de la noche a la mañana, y dar un marco legal con garantías a quienes viven en casas o departamentos alquilados, tal y como se han adoptado en distintos países y que en ningún caso implica un despojo en contra del propietario.
Por Carlos Escoffié
22 de julio, 2019
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El derecho a la vivienda no es un asunto que suela ocupar mucha atención en el debate público, ni siquiera al interior del gremio de los derechos humanos y el derecho constitucional. Sin embargo, abordar la cuestión de vivienda de una sociedad lleva irremediablemente a cuestionar las raíces más profundas de la desigualdad, el modelo económico y el estado del Estado de Derecho, valga la redundancia. La lucha que muchas vecinas y vecinos de la Ciudad de México están dando en contra de los desalojos forzosos es un claro ejemplo que debiera atraer la atención nacional.

El día de ayer, la Oficina para América Latina del Habitat International Coalition, TECHO México, UPREZ, la Plataforma Vecinal Colonia Juárez, la Plataforma Vecinal y Observatorio del Centro Histórico, el Movimiento Urbano Popular y un servidor, anunciamos la presentación de diversas demandas de amparo que persiguen dos objetivos generales. Por un lado, proteger a distintas personas en edificios, departamentos y asentamientos informales de desalojo forzoso tras procesos y diligencias no apegados a la legalidad. Por otro lado, combatir la reforma realizada por el Congreso de la Ciudad de México al artículo 60 de la Ley Constitucional de Derechos Humanos y sus Garantías, la cual implicó desmantelar derechos que ya se les había reconocido a las personas inquilinas en la entidad para antes, durante y después de inminentes desalojos.

El 3 de junio pasado expuse en este mismo espacio la forma en la que ciertos grupos impulsaron una campaña de desinformación y alarma para confundir a la opinión pública, asegurando falsamente que el contenido del artículo 60 llevaría a que las personas propietarias sean arrebatadas de sus inmuebles a manos de las personas inquilinas. Expuse también cómo el vilipendiado artículo no solo no abría esa posibilidad, sino que en realidad implementaba estándares internacionales en materia del derecho a la vivienda –asumidos ya en distintos países-.

Por el momento son cinco los amparos que han sido admitidos por el Poder Judicial de la Federación, los cuales buscan proteger a distintos grupos entre los que se encuentran mujeres, niñas y niños, personas de la tercera edad, indígenas y personas con discapacidad. Se tratan de demandas que representan muy bien a los sectores que están siendo desalojados de forma sistemática en la Ciudad de México, mediante juicios amañados o mediante el acoso y amenaza de grupos de seguridad privada de empresas inmobiliarias.

El anuncio de estas acciones legales coincide con las vísperas del aniversario número 52 de los disturbios de Milwaukee en Estados Unidos, ocurridos el 30 de julio de 1967. A partir de esa fecha, la ciudad más segregada de Estados Unidos en ese entonces –y hasta la fecha- se volvió el punto de ebullición de un hartazgo presente desde hace años entre los sectores que no tenían derecho a decidir dónde vivir.

Desde 1962, activistas como Vel Phillips habían propuesto la creación de una Fair Housing Act para combatir y erradicar la segregación que obligaba a la población afrodescendiente a ocupar únicamente las viviendas en determinadas zonas urbanas caracterizadas por la exclusión, la pobreza y el desinterés institucional. La iniciativa fue constantemente rechazada por distintos grupos de poder. No fue sino hasta 1968, tras el impacto social y mediático de los disturbios de Milwaukee, que los difíciles incidentes dieron origen a la primer Fair Housing Act, un hito jurídico para el acceso en condiciones de igualdad a la vivienda adecuada en ese país.

A poco más de medio siglo de los hechos en Milwaukee, la batalla por el derecho a la vivienda en la Ciudad de México abre un nuevo capítulo gracias a la coordinación, esfuerzo y resistencia de vecinas y vecinos, algunos ya desalojados y otros bajo constante amenaza de enfrentarse a una situación de calle. El artículo 60 se ha vuelto no solo una reivindicación jurídica a defenderse, sino un escenario de forcejeo entre el discurso que entiende el derecho a la vivienda como una mera mercancía, y el discurso que lo entiende como un derecho humano.

Existen dos exigencias necesarias para que la Ciudad de México, tal y como ha ocurrido en otros temas, sea un referente de avanzada a nivel nacional para tomarse el derecho a la vivienda en serio. Por un lado, investigar, enjuiciar y sancionar a quienes participan en mafias inmobiliarias que rapiñan edificios para vaciarlos de la noche a la mañana, en las cuales operan desde empresas inmobiliarias hasta notarios y funcionarios. Por otro lado, garantizar un marco legal que dé garantías a quienes viven en casas o departamentos alquilados, tal y como se han adoptado en distintos países y que en ningún caso implica un despojo en contra del propietario.

Además, en el caso de los Poderes Ejecutivos capitalino y Federal, esta situación resulta de agravada urgencia dado que ambas administraciones en turno se comprometieron a atender esta problemática. Por mientras, las vecinas y los vecinos siguen de pie, luchando porque el séptimo párrafo del artículo 4 constitucional se haga presente en sus edificios, colonias y barrios.

@kalycho

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