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Hojas en el cenicero
Por Carlos Escoffié
Carlos Luis Escoffié Duarte es miembro investigador del Centro de Estudios de Derechos Humanos d... Carlos Luis Escoffié Duarte es miembro investigador del Centro de Estudios de Derechos Humanos de la Universidad Autónoma de Yucatán. Litigante independiente en colaboración con distintas organizaciones de derechos humanos, entre ellas Techo México y el Colectivo de Comunidades Mayas de los Chenes. Trabajo temas de derecho a la vivienda, derecho a la verdad e igualdad y no discriminación. Iba a ser escritor de ciencia ficción pero me lastimé la rodilla. Twitter: @kalycho. (Leer más)
El rocío que derrota a la lluvia
Este domingo, el Colectivo de Comunidades Mayas de los Chenes solicitó formalmente a las autoridades federales que intervengan para detener las fumigaciones aéreas de agrotóxicos que se realizan continuamente en el municipio de Hopelchén, Campeche, generando graves daños a la salud, al medio ambiente y a sus vidas comunitarias.
Por Carlos Escoffié
1 de julio, 2019
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Un niño de unos 16 años pilotea una avioneta y rocía agrotóxicos que se extienden alrededor de una comunidad, alcanzando incluso áreas como la escuela. A la par, el hospital de la comunidad registra un aumento en casos de cáncer y parálisis facial. Esta postal que pareciera sacada alguna serie es la que han reportado por años diversas comunidades en Campeche.

Este domingo, el Colectivo de Comunidades Mayas de los Chenes solicitó formalmente a varias autoridades federales –como la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales- que intervengan para detener las fumigaciones aéreas de agrotóxicos que se realizan continuamente en el municipio de Hopelchén, Campeche, generando graves daños a la salud, al medio ambiente y a sus vidas comunitarias.

Entre la numeralia presentada, señalaron que entre 2013 y 2018 se habrían muerto entre mil 500 y mil 700 colmenas de abejas. Teniendo en cuenta que la apicultura es una actividad tradicional de sustento para miles de familias mayas, el dato indicaría una profunda pérdida para su supervivencia comunitaria y económica. Además, si bien todavía no hay pruebas contundentes que determinen un nexo causal, levanta aún más la alarma el aumento de enfermedades como el cáncer de estómago entre las poblaciones en las que se realizan los vuelos de aspersión.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que el glifosato es un probable cancerígeno. (1) Conforme al derecho ambiental nacional e internacional, la sola probabilidad de que una actividad genere un riesgo a la salud y al ambiente es suficiente para no permitirla. A pesar de ello, en México es posible rociar ampliamente glifosato –y muchos otros plaguicidas tóxicos– a través de fumigaciones aéreas, incluso cerca de comunidades. Y es posible debido a la sinergia entre un marco normativo permisivo y una permanente negligencia de las autoridades en el control de estas actividades.

Por una parte, es legalmente posible realizar fumigaciones aéreas. La Ley de Aviación Civil las permite de manera expresa, catalogándolas como un servicio de transporte aéreo privado comercial. Para obtener los permisos para dicha actividad basta con cumplir los requisitos genéricos que se requieren para cualquier otra actividad en esa categoría, como la aerotopografía o la capacitación y adiestramiento. (2) Es decir, no establece ningún tipo de especificación para controlar las sustancias, ni las modalidades de su aspersión. Esto resulta sumamente preocupante teniendo en cuenta que gran parte del producto liberado durante el vuelo no cae directamente en el área de destino, sino que es dispersado por el aire en amplios radios. Por si fuera poco, la Ley de Aviación Civil únicamente contempla medidas para daños ocasionados a personas a bordo de la nave y no a externas.

Por su parte, la legislación que sí podría implicar una protección para las comunidades afectadas, como ocurre en la región de los Chenes, no resultan efectivas en la práctica. A pesar de que en Hopelchén las fumigaciones aéreas son una actividad visible y de fácil verificación visual, hasta ahora las actividades no han tomado ningún tipo de medidas. Ni siquiera considerando que, como señalan las comunidades, muchas se realizarían sin contar con los permisos necesarios y en pistas clandestinas. Ni siquiera atendiendo al hecho de que, en muchos casos, niños y adolescentes menonitas son quienes tripulan las aeronaves.

Si bien la práctica de fumigaciones aéreas resulta evidentemente alarmante por sus impactos, puede explicarse que no ocupe un lugar en la agenda pública atendiendo a la arraigada idea de que es una actividad inocua (e incluso necesaria). Bajo esta lógica, no puedo evitar hacer un símil con el cambio narrativo que se ha generado en las últimas décadas en relación al tabaco. La naturalidad con la que se fumaba en aviones, restaurantes e incluso colegios quedó involuntariamente plasmada en películas y series producidas a principios de los años 2000 o antes. Hoy día nos es imposible verlas sin cuestionarnos cómo en ese entonces eran aparentemente imperceptibles las múltiples razones que hoy entendemos como evidentes para prohibir el consumo de tabaco en ciertos espacios. Ojalá sea un proceso que, gracias a voces y luchas como las de las comunidades mayas de Campeche, pueda seguirse frente a las fumigaciones aéreas, cuya naturalidad nos está resultando sumamente costosa para el ambiente, la salud y en la vida de los pueblos indígenas en nuestro país.

Colombia actualmente se encuentra en medio de un fuerte debate mediático acerca de si se debe revivir las fumigaciones aéreas con glifosato para el combato de cultivos ilícitos. (3) En México este asunto pareciera marginal en la agenda pública, sin que parezca mediar la empatía hacia las comunidades afectas, ni el autocuidado ante la preocupación de que podríamos estar ingiriendo comida con agentes tóxicos. Y mientras esto no es visto como un asunto de preocupación, otra avioneta en Hopelchén enciende motores para rociar aquellos químicos que ni toda la fuerza de la época de lluvias podrá purgar.

@kalycho

 

Organización Mundial de la Salud. International Agency for Research on Cancer, Q&A on Glyphosate, 1 de marzo de 2016. Disponible en formato digital a través de este enlace.

Ley de Aviación Civil, artículo 27. Disponible en formato digital a través de este enlace.

Véase, por ejemplo: Uprimny, Rodrigo. “¿Sensatez frente al glifosato?”, El Espectador, 28 de junio de 2019. Disponible en formato digital a través de este enlace.

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