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Hojas en el cenicero
Por Kalycho Escoffié
Actualmente dirige el Centro de Derechos Humanos de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey. Ha... Actualmente dirige el Centro de Derechos Humanos de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey. Ha participado en diversos litigios estratégicos con distintas organizaciones de derechos humanos y comunidades indígenas. Sus principales temas de trabajo son derecho a la vivienda, no discriminación y pueblos indígenas. Iba a ser escritor de ciencia ficción, pero se lastimó la rodilla. Twitter: @kalycho. (Leer más)
Estudiar derecho durante la pandemia
Dedicarse al derecho es dedicarse a las posibilidades de reconstrucción, sobre todo en sociedades divididas y heridas que necesitan llegar a acuerdos sobre lo común.
Por Kalycho Escoffié
1 de marzo, 2021
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Como docente no me imagino lo que debe ser estudiar derecho –o cualquier otra carrera- en este contexto en el que nos hartamos más rápido de lo que nos adaptamos. No lo digo solo por el reto que representa –horas frente a una pantalla, poca intimidad, carga universitaria sin poder disfrutar la vida universitaria-, sino por la aparente inutilidad del derecho durante estos años en los que abundan las excepciones a su aplicación y los obstáculos para la administración de una justicia que intenta adaptarse a la vida anfibia presencial-digital. Es por eso que en este artículo me dirijo al alumnado de derecho.

A lo largo de su carrera escucharán amplios debates acerca de lo que es y lo que no es el derecho -decía Carlos Nino que nuestra ciencia es la única que tiene como principal objeto de estudio definirse a sí misma-. No voy a adentrarme en esas discusiones, pero sí quisiera ofrecerles una acepción poco atendida: el derecho como un camino para el entendimiento. Lo sé, normalmente nos dicen que nuestra labor es la gestión del conflicto –o el lucro con éste-. Pero creo que este escenario evidencia como pocos su vocación creativa frente a la incertidumbre.

La pandemia evidenció nuestra carencia de criterios para definir tanto los límites a la libertad de expresión frente a la difusión de noticias falsas, como los estándares idóneos para dirigir una estrategia de vacunación. Nos encontró sin respuestas sobre cuáles deben ser los parámetros para fiscalizar el presupuesto público en tiempos en los que la salud es más que nunca una prioridad pero no por ello la única, así como para entender los alcances de la literalidad del artículo 29 constitucional frente a las restricciones de derechos ejercidas por los gobiernos locales. Y en medio de esos silencios, persistieron luchas previas por los derechos fundamentales. El reto en todos esos debates no está en las normas existentes sino en las discusiones pendientes.

Dedicarse al derecho es dedicarse a las posibilidades de reconstrucción, sobre todo en sociedades divididas y heridas que necesitan llegar a acuerdos sobre lo común. Y lo que se viene después de este aciago episodio será una reconstrucción de muchas cosas. Los conflictos armados, los golpes de Estado o los desastres ambientales nunca han sido motivo para cancelar la profesión jurídica. Por el contrario, estos eventos han evidenciado su rol como un mecanismo más para recuperar lo perdido y transformar lo que debe ser distinto.

Tampoco exageremos: poco o nada pueden hacer las abogadas y los abogados en soledad. Las discusiones jurídicas deben darse en compañía interdisciplinaria. Como señala María José González Ordovás, “el que sabe solo de Derecho, tampoco sabe de Derecho”. Pero en esos procesos compartidos también se requerirán juristas que identifiquen aquello que las generaciones previas no supimos ver.

No intento imponerles una responsabilidad heroica a cambio del dolor, el estrés y las preocupaciones que atraviesan. Todo eso que sienten es válido, real y ningún artículo de opinión sirve de anestesia. Por el momento, lo más importante es que escuchen todos esos sentimientos y procuren tanto su salud mental como la de sus seres cercanos. Ahorita es momento de recordar como nunca que somos personas. Al final es lo único que seremos, sea el camino profesional que cada quien tome. Pero si entre ese rastrojo de emociones tiene dudas sobre la utilidad de su carrera, deben saber que este contexto confirma su necesidad y no su superficialidad.

@kalycho

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