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Hojas en el cenicero
Por Carla Luisa Escoffié Duarte
Actualmente dirige el Centro de Derechos Humanos de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey. Ha... Actualmente dirige el Centro de Derechos Humanos de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey. Ha participado en diversos litigios estratégicos con distintas organizaciones de derechos humanos y comunidades indígenas. Sus principales temas de trabajo son derecho a la vivienda, no discriminación y pueblos indígenas. Twitter: @kalycho. (Leer más)
La bicifobia
A inicios de año, en Yucatán hubo una fuerte e irracional oposición a la construcción de una ciclovía. Hoy la misma discusión se da en Nuevo León. ¿Qué hay de común en estas reacciones?
Por Carla Luisa Escoffié Duarte
15 de noviembre, 2021
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En el municipio de San Pedro Garza García en Nuevo León –así como toda la entidad- se ha desatado un profundo debate por la construcción de una ciclovía en la avenida Alfonso Reyes. A inicios de este año se producía una discusión igual de álgida en Mérida por un proyecto similar en Paseo Montejo. Más allá de las particularidades de cada ciudad, la oposición en ambos casos tiene rasgos comunes.

Cuando las personas no comparten ni siquiera los espacios por los cuales se transportan quedan pocos resquicios para ver a los demás como parte de “nosotros”. Los automóviles generan cajas de resonancia sobre aspectos como la seguridad, el medio ambiente, la planificación urbana e incluso la política de vivienda. En ciudades como Mérida o el Área Metropolitana de Monterrey, las personas que conducen terminan perdiendo de vista a ciclistas y a peatones.

Esto no solo lo digo en sentido material –Nuevo León es la entidad con más muertes de peatones por accidentes de tránsito y Yucatán no se queda muy atrás- sino también desde lo simbólico. No es casualidad que en ambos extremos del país los argumentos contra las ciclovías solían sostenerse del imaginario de que “todos usamos coches” y que, por lo tanto, “nadie usa bicicleta aquí”. Tanto en Mérida como en San Pedro incluso el calor fue utilizado como “prueba definitiva” de esta percepción.

Los datos evidencian que estos argumentos esconden un privilegio que no desea perderse. En el caso de Yucatán fue sumamente evidente: según datos el INEGI (2019), el 43% de los hogares en Yucatán contaba con al menos una bicicleta para el transporte. En Nuevo León los números no fueron tan altos, pero sí evidenciaron que un sector importante de nuestra sociedad viaja en bicicleta. En San Pedro Garza García, el 7.7% de los hogares tienen una bicicleta como medio de transporte (INEGI, 2020). A esto debe sumarse el hecho de que muchas de las personas que trabajan en ese municipio en labores de cuidado, en la industria de la construcción y en el servicio de restaurantes y hoteles, entre otros, no viven ahí. En Nuevo León, el 11.5% de los hogares cuentan con una bicicleta como transporte (INEGI, 2020). En el municipio de Monterrey la presencia bicicletera es del 8.6%, en Apodaca del 11.7%, en Santa Catarina del 7.4% y en Guadalupe del 9.1%.

La democracia no se trata solo de un asunto de mayorías sino de inclusión. Quienes se oponen a la construcción de la ciclovía en Alfonso Reyes, al igual que en Paseo Montejo, parecieran normalizar los peligros a los que se enfrentan quienes realizan los trabajos más precarizados y que emprenden mayores trayectos de sus hogares a sus centros de trabajo.

Pero el debate de la ciclovía no se centra solo en quiénes ya usan la bicicleta como medio de transporte sino que cuestiona por completo nuestra concepción de la movilidad, de la ciudad y sobre todo de lo que es una vida de calidad. Quizá por eso este tipo de proyectos es tan incómodo: nos recuerda que el camino para que las cosas estén algo mejor normalmente cruza por la necesidad de replantearnos nuestros ritmos de vida. La ciclovía no será la panacea, ni concluirá los problemas ambientales y de movilidad ni en Mérida ni en Monterrey. Pero será un paso importante. Y sobre todo, es una oportunidad para darnos la incómoda pero liberadora posibilidad de replantearnos por completo la forma en la que habitamos.

@kalycho

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