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Hojas en el cenicero
Por Kalycho Escoffié
Actualmente dirige el Centro de Derechos Humanos de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey. Ha... Actualmente dirige el Centro de Derechos Humanos de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey. Ha participado en diversos litigios estratégicos con distintas organizaciones de derechos humanos y comunidades indígenas. Sus principales temas de trabajo son derecho a la vivienda, no discriminación y pueblos indígenas. Iba a ser escritor de ciencia ficción, pero se lastimó la rodilla. Twitter: @kalycho. (Leer más)
Peregrinos de la COVID
Nada quita que las restricciones que pudiesen imponer para evitar aglomeraciones en la Basílica de Guadalupe sean parte de la respuesta a la plegaria de millones para que esta pesadilla virulenta acabe.
Por Kalycho Escoffié
30 de noviembre, 2020
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De la pandemia se ha dicho mucho y pocas veces con desperdicio. Es difícil pensar en un área del conocimiento que no haya entrado en un proceso de introspección frente a la pérdida –momentánea o no– del piso firme en el que solía desarrollarse. Los derechos humanos no han estado inmunes a este duelo. Una prueba de las disyuntivas impuestas por la contingencia llega desde el Tepeyac: ¿qué tanto debieran intervenir las autoridades para restringir las libertades religiosa y de culto frente a una crisis epidemiológica?

La Arquidiócesis Primada de México anunció que mantendría cerrada la Basílica de Guadalupe del 10 al 13 de diciembre para evitar conglomeraciones. A pesar de la medida o a raíz de ella, se ha registrado un repunte en la afluencia de peregrinos en los últimos días –al menos 15 mil personas durante este sábado–. Es entendible que quienes tienen devoción por la imagen de la Virgen indígena encuentren en esta pandemia razones adicionales para acudir a ella. Pero esto no es impedimento para suspender en lo general las actividades en el recinto.

Si bien México es un Estado laico, para analizar si una medida estatal transgrede injustificadamente las libertades religiosas y de culto pueden ser necesario escuchar las consecuencias espirituales que las personas afectas creen que les generará dicha restricción. Por ejemplo, para saber si obligar a una persona Testigo de Jehová a realizar los honores a la bandera viola o no sus derechos, debe incluirse en la ponderación las repercusiones que ella cree le generará esa actividad después de la muerte. Sin que implique que las autoridades funden sus decisiones en argumentos religiosos, el significado espiritual puede ayudarnos a entender los impactos psicológicos y emocionales de una medida sobre las personas. Y para esa valoración es relevante diferenciar el contenido de la libertad religiosa de la libertad de culto.

La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación reconoció en su sentencia del caso Orla Searfoss (AR 1595/2006) la diferencia entre esos dos derechos, íntimamente relacionados pero diferenciados. La libertad religiosa implica el derecho a profesar y vivir conforme a las creencias espirituales que a cada quien le dicte su conciencia. La libertad de culto, por su parte, es el derecho a la manifestación individual o colectiva de ceremonias y devociones. Una restricción a la libertad de culto público no conlleva por sí a una restricción a la libertad religiosa. Creo que este es el caso.

Las actividades del 12 de diciembre en la Basílica de Guadalupe no representan una obligación religiosa para los católicos. El Vaticano no ha reconocido ningún dogma que ordene a los fieles a creer en el milagroso fortunio de Juan Diego en el Tepeyac, mucho menos uno que ordene a asistir a la Basílica bajo la amenaza de que el incumplimiento comprometería la relación del creyente con su dios. Es decir, difícilmente podría hablarse de una afectación que sea contrapeso a la necesidad de evitar la propagación del virus.

No podemos olvidar, además, que la administración originaria de La Meca guadalupana corresponde al Estado Mexicano, como ocurre con todos los templos religiosos construidos antes de 1992. La última palabra no la debiera tener, entonces, la Arquidiócesis Primada de México sino las autoridades de salubridad. Al final del día, nada quita que las restricciones que pudiesen imponer sean parte de la respuesta a la plegaria de millones para que esta pesadilla virulenta acabe.

@kalycho

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