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Innovaciones en políticas de drogas
Por Instituto RIA AC
El Instituto RIA genera investigación de alto nivel, resaltando y proponiendo soluciones innovad... El Instituto RIA genera investigación de alto nivel, resaltando y proponiendo soluciones innovadoras para incidir y abogar por políticas públicas dentro de un marco de justicia social. En este espacio, reflexionaremos sobre el panorama nacional e internacional en materia de políticas de drogas, la regulación legal, la reducción de riesgos y daños y la construcción de paz, con una perspectiva de derechos humanos y desarrollo para las personas usuarias y las comunidades cultivadoras. (Leer más)
Cannabis medicinal en México: legal pero inaccesible
Debe existir una regulación específica que reconozca los riesgos y beneficios de la planta en cada uno de sus presentaciones, y de cada uno de sus cannabinoides. Esto permitirá democratizar el acceso a la cannabis, y a sus derivados, sin imponer restricciones de producción que sólo puedan ser alcanzables por laboratorios farmacéuticos.
Por José Manuel García-Vallejo
24 de noviembre, 2021
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El proceso de cannabis medicinal comenzó en 2015 a partir del amparo contra la Secretaría de Salud por parte de Raúl Elizalde, que buscaba una alternativa de tratamiento para su hija, diagnosticada con Lennox Gastaut. Dicho llamado y la atención mediática despertó a muchos pacientes en situaciones similares. Así comenzó un movimiento que logró en 2017 con la publicación en el DOF a la modificación de la Ley General de Salud y el Código Penal Federal donde se autorizaba el uso del cannabis con fines medicinales.

Aunque el comisionado de la COFEPRIS de aquél entonces, Julio Sánchez y Tépoz, tenía la responsabilidad de emitir un reglamento a 90 días de su publicación, solo se emitieron lineamientos internos para de ahí otorgar alrededor de 300 autorizaciones para la importación de aislados de CBD días antes del cambio de gobierno en 2018. Ante el incumplimiento de las necesidades de la gran diversidad de pacientes de cannabis medicinal, en búsqueda de una gama de productos que atiendan a sus padecimientos, así como el autocultivo, es que activistas y organizaciones de la sociedad civil siguieron exigiendo una normatividad más amplia. Margarita Garfias, cuidadora y madre de Carlos, interpuso un amparo ante la Suprema Corte, que obligó a la COFEPRIS expedir un reglamento para operar las reformas aprobadas.

Los lineamientos para la importación fueron revocados, y con el reglamento publicado en enero 2021 por dicha institución se abrió la posibilidad de tener y crear una industria nacional de cannabis  medicinal, con sus limitantes. A casi un año de su promulgación, hemos visto muy pocos resultados en materia de derechos humanos y el acceso a medicamentos de cannabis.

Con motivo de la celebración del Día Internacional del Cannabis Medicinal instaurado en 1994 en EEUU y Canadá, queremos hacer un recuento de los pendientes que tenemos en esta materia en la regulación nacional.

1) Reconocimiento de la flor como medicamento. Reivindicación de la herbolaria tradicional

La regulación actual, emitida por la Secretaría de Salud, solamente permite la comercialización de productos farmacológicos.  Esto quiere decir que son productos que cumplen con el estándar internacional de un medicamento. Para lograr esta estandarización es necesario hacer estudios clínicos y tener controles de producción extremadamente estrictas. También deja fuera la comercialización de la flor, considerando únicamente materia prima, para la elaboración de otros productos.  Como consecuencia tenemos productos caros que no necesariamente cumplen con todas las necesidades de las y los pacientes. Debemos reconocer los beneficios de utilizar productos de espectro completo (aprovechando todos los cannabinoides y no aislados), para distintas condiciones de salud, y de acceder a la planta en todas sus presentaciones. Bien decía Hipócrates: “Deja que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento”.

2) Reconocer el autocultivo como una vía legal de suministro con fines medicinales y/o terapéuticos

En un mercado ilegal o con vacíos legales, la única forma en la que una persona puede tener absoluta certeza de lo que estás consumiendo es por medio del autocultivo. La falta de normas para ejercer esta vía de acceso ha marcado graves incidentes a la comunidad de pacientes. Es importante habilitar un canal legal para el autocultivo medicinal. No hay mejor forma para reconocer los esfuerzos de pacientes, madres y “caregivers” que durante años han estado utilizando esta vía para lograr tratamientos para distintas condiciones de salud. La figura de ‘caregivers’ o ‘acompañantes cannabicos’ debería de ser reconocida en la legislación, e incluso considerar un permiso de operación para esta práctica.

3) Urge generar certificación y capacitación para médicos y profesionales del sector salud

El sistema endocanabinoide fue descubierto por Raphael Mechulam y su equipo israelita a principios de la década de los 90’s. Este interactúa y modula el resto de los sistemas del organismo buscando la homeostasis. Dicho balance interno busca la mejor salud posible por medio de una autorregulación. Sin embargo, casi tres décadas después, esto sigue sin formar parte de la mayoría de los planes de estudios para profesionales de la salud. Es indispensable que doctores y especialistas conozcan y entiendan las implicaciones del tratamiento cannábico para utilizarlo de la mejor manera. Actualmente en el país existen varios cursos para entrarle al tema, incluyendo por parte de AMEM y el Instituto RIA y solamente uno con respaldo de la SEP. A su vez, la COFEPRIS debería considerar la expedición de recetarios electrónicos en la normatividad, que aunque se menciona en la ley secundaria, falta para echar a andar esta medida. Solo por medio de la educación, capacitación y certificación en esta especialidad médica podremos tener los médicos facilitando el acceso a la medicina cannábica.

Es hora de reconocer los múltiples usos que tiene la planta, en todos sus formatos, incluyendo su estado vegetal, y aprovechar sus propiedades. Debe existir una regulación específica que reconozca los riesgos y beneficios de la planta en cada uno de sus presentaciones, y de cada uno de sus cannabinoides.  Esto permitirá democratizar el acceso a la cannabis, y a sus derivados, sin imponer restricciones de producción que sólo puedan ser alcanzables por laboratorios farmacéuticos. Entre las piezas claves que garantizarán el ejercicio de derechos para personas usuarias, están principalmente el acceso a la planta, y al autocultivo, cuestiones que deberán ser abordadas en los ejercicios legales que se vienen.

Las autorizaciones para el autoconsumo y el autocultivo deben de eliminar lo más posible las barreras para el ejercicio de nuestro derecho al libre desarrollo de la personalidad, a la salud, y a la autodeterminación. Al dejar de lado la participación de pequeños productores en la regulación medicinal, la Ley para la Regulación y Control de la Cannabis, que se está discutiendo actualmente en el Congreso, debe generar las condiciones idóneas para asegurar la participación de varios actores (pequeñas y medianas empresas, comunidades ejidales y cooperativas), en la producción, transformación y comercialización de la planta en sus múltiples presentaciones.

Siempre nos hemos centrado en exigir una regulación y ya que contamos con ella en el tema medicinal, es hora de vigilar su correcta implementación. Los puntos mencionados en este artículo, pueden ser abordados en su mayoría, por la COFEPRIS. Es importante no desperdiciar esta oportunidad, en beneficio de una industria nacional, y aún más importante, para privilegiar la salud de la población mexicana.

* José Manuel García-Vallejo (@chosaf) es un paciente de cannabis medicinal, activista y aficionado de la planta, director de Autocultivo Medicinal en México A. C.

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