Drogas, sostenibilidad y paz en el Foro Político de Alto Nivel
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Innovaciones en políticas de drogas
Por Instituto RIA AC
El Instituto RIA genera investigación de alto nivel, resaltando y proponiendo soluciones innovad... El Instituto RIA genera investigación de alto nivel, resaltando y proponiendo soluciones innovadoras para incidir y abogar por políticas públicas dentro de un marco de justicia social. En este espacio, reflexionaremos sobre el panorama nacional e internacional en materia de políticas de drogas, la regulación legal, la reducción de riesgos y daños y la construcción de paz, con una perspectiva de derechos humanos y desarrollo para las personas usuarias y las comunidades cultivadoras. (Leer más)
Drogas, sostenibilidad y paz en el Foro Político de Alto Nivel
Aprender a estar en paz con las drogas nos ayudaría a salir más rápido de esta pandemia. Drogas como la cannabis pueden ayudar a prevenir contagios o incluso a tratar los síntomas de COVID-19. Pero si lo que queremos es “reconstruir mejor”, tenemos que cambiar las maneras en las que hacemos las cosas.
Por Jorge Herrera Valderrábano
4 de agosto, 2022
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¿Sabías que cada año la ONU revisa qué tanto hemos avanzado hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)? En el Foro Político de Alto Nivel de este año se revisaron los objetivos 4, 5, 14, 15 y 17, y las drogas tienen todo que ver en esto. El tema de este año: “recuperarnos de la pandemia” (¡era obvio!).

El ODS 4 habla de asegurar un acceso incluyente y equitativo a educación de calidad. No hay nada más evidente que el ambiente oscurantista que ha permeado en la educación formal y no formal derivado del prohibicionismo. La educación de calidad implica informar, con evidencia, sin prejuicios, sin estigmas, sobre las sustancias, sus riesgos y las estrategias para utilizarlas responsablemente. Probablemente este es el punto que es más relevante de los revisados este año en el Foro, con relación a políticas de drogas. Las plantas y sustancias psicoactivas pueden utilizarse para enseñar sobre cultura, alimentación saludable, medicina y autocontrol.

El ODS 5 se centra en la agenda de equidad de género y el empoderamiento de mujeres y niñas; también está fuertemente relacionado con los impactos de la implementación del régimen de control internacional de drogas. Las mujeres (junto a las juventudes) han sido uno de los grupos más impactados por la aproximación violenta y criminalizante. En América Latina, del 2000 al 2017, el número de mujeres encarceladas se incrementó en un 53.3 %. Además, el estigma se recrudece cuando se trata de las mujeres, debido a la expectativa que se tiene derivado de roles de género y estereotipos sociales. Esto, por supuesto, las aleja de servicios de salud, de las instituciones de justicia, y de oportunidades económicas.

Los ODS 14 y 15 hablan de medio ambiente. Agencias como UNODC han evidenciado las formas en las que la producción ilegal de sustancias en laboratorios clandestinos, puede contaminar ríos y océanos. Asimismo, el cultivo ilegal y sin monitoreo puede provocar deforestación y afectar el desarrollo de otras especies animales y vegetales. Por eso, con una regulación el Estado podría decidir quién produce, dónde y bajo qué medidas medioambientales. Sector privado y sector público colaborando. Como dice el ODS 17: hay que formar alianzas para lograr los objetivos.

Plantas como la cannabis, por ejemplo, incluso tienen propiedades biorremediadores, y pueden utilizarse para limpiar suelos y subsuelos de metales pesados. Deberíamos estudiar más a fondo cómo utilizar las drogas para promover una transformación socio ecológica. Hay oportunidades desde la modificación de hábitos de consumo, hasta el uso de técnicas sostenibles para la producción agroalimentaria.

Aunque los países no precisamente abordaban estos temas, esto era lo que estábamos empujando en cada uno de los espacios donde los gobiernos presentaron de manera voluntaria respecto a sus avances en los ODS.

Cuando las sesiones oficiales se ponían muy pesadas, me daba una vuelta por algunos eventos paralelos. El único en el que se habló de drogas fue el que organizó la Oficina de Drogas y Delito de las Naciones Unidas con la Comisión para la Prevención del Delito y Justicia Penal, donde básicamente hicieron un llamado al control internacional de drogas, pero les falta mencionar cómo hacerlo desde una aproximación de derechos humanos.

Estuve dando mucho seguimiento a la Agenda de Juventudes, Paz y Seguridad (JPS), que habla de la importancia de involucrar a jóvenes en procesos de resolución de conflictos. Desde la ponencia que hice en la sesión oficial como parte del Grupo de Naciones Unidas sobre niños, niñas y jóvenes sobre la necesidad de transversalizar el tema de construcción de paz en el próximo 2023 SDG Summit, hasta mi participación hablando en el evento organizado por el Civil Society Working Group on Youth, Peace and Security respecto al 2do Informe del Secretario General de Naciones Unidas sobre JPS.

En el Foro se habló de la responsabilidad que tienen las instituciones, de trabajar mano a mano para cumplir con la Agenda 2030 y de la necesidad de superar nuestros problemas globales de manera colectiva. Esos son los principios rectores de la ONU: salvaguardar la paz y la seguridad internacional mediante la cooperación internacional. Sin embargo, poco se habla de los resultados de las decisiones que los países han tomado, y de cómo reparar lo que ellos mismos han creado.

Debería existir un proceso donde se evalúe el desempeño y los resultados de los acuerdos que se han adoptado. Así como pasa con el Tratado de París (sobre medio ambiente), o con el de Desarme y No Proliferación, los tres tratados internacionales de control de drogas podrían revisarse a profundidad, y reformarse. No lo hacen porque se sabe todas las incoherencias que se encontrarían.

Aprender a estar en paz con las drogas nos ayudaría a salir más rápido de esta pandemia. Drogas como la cannabis pueden ayudar a prevenir contagios o incluso a tratar los síntomas de COVID-19. Pero si lo que queremos es “reconstruir mejor”, tenemos que cambiar las maneras en las que hacemos las cosas. Reformar el régimen internacional de control de drogas es imprescindible para garantizar mejores condiciones económicas y sociales a las poblaciones más vulneradas, a mujeres y jóvenes, a comunidades campesinas y a todas las personas que han vivido los impactos de una aproximación punitiva.

No queda duda que nos falta mucho para alcanzar la Agenda 2030. Ahora, la esperanza está en las juventudes, ¡y este es nuestro mes! Desde Instituto RIA seguiremos empujando el cambio, avanzando temas progresistas y explorando formas en las que podemos innovar usando las drogas para alcanzar los ODS, pero, sobre todo, para construir soluciones a los problemas actuales que vivimos en el mundo desde un enfoque comunitario.

* Jorge Herrera Valderrábano (@jhvalderrabano) es internacionalista por el Tecnológico de Monterrey, y trabajador social por la UNAM, cofundador del Instituto RIA y actualmente coordina a nivel regional en América la United Network of Young Peacebuilders, mientras estudia en NYU una maestría en economía política.

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