Brasil, México y el discurso político en America Latina - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Inteligencia Pública
Por Inteligencia Pública
Somos una organización dedicada al análisis de políticas públicas y a la creación de conteni... Somos una organización dedicada al análisis de políticas públicas y a la creación de contenidos, a través del procesamiento de información especializada. Nuestro objetivo es contribuir a detonar el desarrollo del país generando ideas innovadoras, prácticas y aplicables a la realidad.  Somos especialistas en finanzas públicas, transparencia y rendición de cuentas, gestión por resultados, evaluación de políticas públicas, sistema de justicia y medio ambiente.  Puedes consultar nuestras publicaciones en inteligenciapublica.com. (Leer más)
Brasil, México y el discurso político en America Latina
Brasil elegirá a un nuevo presidente este domingo 26 de octubre. La titular izquierdista Dilma Rousseff será desafiada por el conservador y favorable al mercado, Aécio Neves. Brasil ha estado tradicionalmente en la vanguardia del cambio político en América Latina, por lo que las actuales elecciones serán muy importantes para la próxima década de la política en la región, incluyendo México.
Por Inteligencia Pública
23 de octubre, 2014
Comparte

Por: Rolf Siegel (@RolfSiegel)

América Latina es una región única. En ninguna parte del mundo se puede analizarla historia de una manera coherente como aquí: países de América Latina comparten haber sido colonizados por los españoles y portugueses después de 1493, y haber experimentado una oleada de revoluciones en las consecuencias de la caída de Napoleón a principios del siglo XIX. Casi todos los países de América Latina también se enfrentaron a las dictaduras militares en la década de 1960, y se convirtieron en democracias a partir de los 80´s. Samuel P. Huntington llama a estos países “third wave democracies”, con pocas excepciones, siendo México (“first wave democracy”, 1910), Venezuela y Colombia (“second wave democracies”, después de la Segunda Guerra Mundial).

La democracia en América Latina es un fenómeno reciente, y las direcciones políticas han sido muy volátiles. A raíz de la década de 1980, gobiernos principalmente conservadores ganaron el control de los estados y trataron de enfrentar los problemas sociales y económicos como la hiperinflación con las políticas del Consenso de Washington, las cuales fueron dirigidas por el Fondo Monetario Internacional y los Estados Unidos. Estas directivas del Consenso de Washington redujeron el gasto público con el fin de acabar con la hiperinflación, pero fracasaron especialmente con respecto a la erradicación de la pobreza, lo que se convirtió en la base para los movimientos populares de izquierda. Aparte de la extrema izquierda de Hugo Chávez, la mayoría de los países latinoamericanos giró a la izquierda en el comienzo del nuevo milenio. Esto incluyó todo el Mercosur (Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil) y otros países como Bolivia, Perú, Ecuador y Nicaragua.

Lo que todos estos países tenían en común era un enfoque en el éxito del presidente brasileño izquierdista Lula da Silva, y su ejemplo de sacar a millones de brasileños de la pobreza, acompañado de un crecimiento económico acelerado.

El problema para la izquierda en América Latina es que el movimiento está perdiendo fuerza, sobre todo porque Dilma Rousseff, la sucesora de Lula da Silva y la actual presidenta de Brasil, no ha podido mantener las tasas de crecimiento en los últimos cuatro años.

Al mismo tiempo, los países favorables al mercado –tales como Chile, Perú y Colombia– han experimentado un éxito mucho mayor en términos de erradicación de la pobreza y crecimiento económico que los gobiernos de izquierda. Recientemente han formado con México un nuevo bloque de libre comercio, la llamada Alianza del Pacífico. De acuerdo con las proyecciones del Banco Mundial, la Alianza del Pacífico crecerá un 4% en 2015, mientras que Brasil crecerá apenas un 0.5% (Mercosur: 1.1%).

En la historia de América Latina, las diferencias entre las ideologías de izquierda y pro mercado no han sido tan controvertidas como hoy: literalmente, los partidarios de la izquierda (Mercosur, Bolivia y Ecuador) y los que tienen un enfoque favorable al mercado (de la Alianza del Pacífico) dividen la región en dos bloques de tamaño parecido con respecto a sus habitantes y el PIB.

Mapa_AmericaLatina

Las elecciones brasileñas decidirán el futuro de esta división. Aécio Neves ha señalado que haberse enfocado principalmente en el mercado de Mercosur ha impedido a Brasil explotar todo su potencial. Él ha dejado claro que alejará a Brasil de los países populistas como Argentina y Venezuela, y que preferiría buscar acuerdos con los países de la Alianza del Pacífico. Los aranceles se reducirían, y el país se abriría más al mercado mundial.

Al hacerlo, él le dará a la política latinoamericana un nuevo impulso y dirección para la próxima década por venir, lo que socavaría el apoyo regional e internacional para los países de izquierdas populistas como Argentina y Venezuela.

Para México, esto es principalmente una buena noticia: un Brasil económicamente más fuerte ofrecería nuevos mercados para explorar, y pondría a América Latina en su conjunto de nuevo en el punto de mira. También fortalecería la Alianza del Pacífico, la cual podría ser una señal para inversionistas globales para establecer cadenas de suministro dentro de varios países latinos. Hasta ahora, el comercio dentro de la región es decepcionantemente bajo.

Además, un gobierno brasileño políticamente abierto a las políticas favorables al mercado apoyaría la administración de Enrique Peña Nieto, la cual se enfrentaría a una menor resistencia ideológica dentro de la región.

Al mismo tiempo, Neves también dejó en claro que trataría de ser un actor global más activo, lo que pondría en entre dicho el papel de México como líder de la política latinoamericana.

Hasta el momento parece que tanto Rousseff como Neves tienen posibilidades de ganar. Alrededor de dos tercios de los hombres de negocios y la mitad de los brasileños empleados por el gobierno apoyan a Neves. El factor decisivo será el voto de los sectores más pobres de la población: ¿Están dispuestos a alejarse del apoyo estatal financiero en favor de un –potencialmente– mayor crecimiento económico? ¿Piensan que la abolición de las políticas proteccionistas beneficiará solamente a los ricos, o también a los pobres?

Al responder a estas preguntas, las zonas más pobres de las poblaciones brasileñas decidirán no solamente el destino de Brasil para la próxima década, sino también el de toda América Latina.

 

* Rolf Siegel es ConsultorAsociado de @IntPublica

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.