El costo de la desigualdad de ingresos - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Inteligencia Pública
Por Inteligencia Pública
Somos una organización dedicada al análisis de políticas públicas y a la creación de conteni... Somos una organización dedicada al análisis de políticas públicas y a la creación de contenidos, a través del procesamiento de información especializada. Nuestro objetivo es contribuir a detonar el desarrollo del país generando ideas innovadoras, prácticas y aplicables a la realidad.  Somos especialistas en finanzas públicas, transparencia y rendición de cuentas, gestión por resultados, evaluación de políticas públicas, sistema de justicia y medio ambiente.  Puedes consultar nuestras publicaciones en inteligenciapublica.com. (Leer más)
El costo de la desigualdad de ingresos
Debido a que el discurso público está conformado generalmente por las élites, la desigualdad de ingresos y sus implicaciones a menudo son ignorados o tratados como un fenómeno global. Sin embargo, la desigualdad de ingresos no es sólo un desafío global, es especialmente un problema en México, que afecta el desarrollo del país.
Por Inteligencia Pública
26 de junio, 2014
Comparte

Por: Rolf Siegel (@RolfSiegel)

En 1820, Gran Bretaña y los Países Bajos eran los países más ricos del mundo. Para entonces, eran alrededor de tres veces más ricos que los países más pobres, India y China. 200 años después aproximadamente, la relación entre los países más ricos y los más pobres era de cien a uno. No hay duda de que la desigualdad de ingresos entre los estados ha aumentado de forma dramática, al extremo de haber divido al mundo en regiones ricas y pobres. Las historias de éxito, como el crecimiento de China, son engañosas ya que un crecimiento del 1% en los EE.UU. equivale a un crecimiento del 9% en China en términos absolutos.

Eso significa que aunque China ha crecido notablemente en los últimos años, todavía ha perdido terreno frente a los EE.UU. en términos absolutos. Una de las razones de que la brecha entre países ricos y pobres es cada vez más grande es la llamada paradoja de Lucas: indica que los paises ricos invierten en otros paises ricos en vez de paises pobres, lo que generalmente es asumido por la economía tradicional. Los productos de hoy necesitan una gran cantidad de experiencia, y este conocimiento sólo se encuentra en países con una educación excepcional y buen clima de inversión.

Asimismo, la desigualdad entre los individuos a escala global se ha incrementado mucho desde la Revolución Industrial. Si el mundo fuera un solo país, el 10% más pobre del mundo consistiría de asiáticos (70%), africanos (25%) y latinoamericanos (25%), con casi ningún norteamericano, ni europeo presentes en la distribución. Aunque las tendencias a largo plazo destacan un aumento en la desigualdad, entre los individuos se ha estancado en un nivel alto durante los últimos 20 años, que se remonta al crecimiento de China y la India. Estos dos paises han sacado a millones de personas de la pobreza. Como consecuencia, ambos países han ejercido presión sobre la desigualdad global, compensando el crecimiento de la desigualdad de ingresos entre y dentro de las naciones.

Generalizar la desigualdad de ingresos dentro de los países es la más crucial y difícil. Como señaló el famoso economista Kuznets en 1955, se supone que la desigualdad aumenta debido al desarrollo económico, y aumenta la diferencia de ingresos. Esta desigualdad se reduce después debido a las medidas redistributivas del gobierno y un mejor acceso a la educación para todos los ciudadanos. Aunque esta curva de U invertida ha sido uno de los temas más investigados en la economía, los resultados son todavía debatibles. Como Milanovic (2010) señala, la desigualdad en la mayoría de los países se ha incrementado en las últimas dos décadas, lo que contradice la teoría de Kuznets.

Por lo tanto nos quedamos con aumentos en la desigualdad de ingresos entre los países, dentro de los países, y entre los individuos. Una explicación podría ser que el capital tiende a crecer más rápido que la economía en general –un argumento de Thomas Piketty (2014) que ha dado lugar a discusiones acaloradas. No obstante las razones del crecimiento de la desigualdad de ingresos, la pregunta sigue siendo lo que esto significa para el crecimiento económico.

Uno podría argumentar que una alta desigualdad de ingresos es necesaria para el crecimiento económico ya que la desigualdad va junto con los ahorros, los cuales son necesarios para invertir y crecer. Además, la literatura a menudo menciona que la desigualdad proporciona incentivos esenciales a la población para tener éxito.

Por otro lado, una desigualdad baja asegura que todos los miembros de la población puedan explotar su talento, lo que conduce a la innovacióny el crecimiento económico. Por otra parte, el malestar social es menor. Además, Milanovic(2010) ha demostrado que las crisis financieras son menos probables en sociedades más igualitarias, ya que los pobres son menos endeudados, y los ricos no ganan excesivamente más de lo que pueden consumir, poniendo menos presión en los mercados virtuales, cuyo único propósito es aumentar la riqueza inmensa. Los países escandinavos han demostrado que este modelo político funciona, y no sólo han sido algunas de las democracias más estables, sino también han ocupado los primeros lugares de los países más felices del mundo durante muchos años.

En general, la mayoría de los científicos cree que una combinación de ambas filosofías obtiene el mayor potencial para el crecimiento económico. A sus ojos, los países deberían aspirar un valor de 35 en el llamado índice de Gini. Este índice mide la desigualdad, que va de 0 (totalmente igual) a 100 (totalmente desigual). Si lo ponemos en perspectiva, los países más igualitarios son post-comunistas y europeos (índices de Gini de alrededor de 30), mientras que las regiones más desiguales son América Latina y África del Sur (índices de Gini de más de 50).

México es uno de los países con las desigualdades más altas del mundo, y su índice de Gini de 55 indica que no está ni siquiera cerca de estar a la altura de su potencial. Las políticas por lo tanto, deben ser diseñados para empoderar a los pobres a ser más productivos y eficientes. Además de la brecha educativa obvia entre escuelas públicas y privadas que ha fomentado un país de dos clases, esto requerirá un cambio de mentalidad. Los mexicanos, por ejemplo, son de la opinión que es una buena acción emplear “muchachas” para hacer la limpieza, mientras que este dinero podría ser mejor invertido en algo que contribuye al crecimiento personal. Las empresas podrían ser más transparentes al anunciar sus vacantes para todos, no sólo a sus contactos y universidades privadas. Más ejemplos de la vida cotidiana de México podrían ser fácilmente encontrados. Como se destacan Acemoglu y Robinson en el libro ¿Por qué fracasan los países?(2012), la desigualdad y el rendimiento bajo son generalmente el resultado del miedo de la élite a los cambios. Sin embargo, casi todos los ejemplos de la historia han demostrado que incluir a toda la sociedad en el desarrollo han dado enormes beneficios económicos -tanto para los ricos y los pobres.

Otro problema de la desigualdad enorme en México es que está geográficamente dispersa y podría plantear problemas a la estabilidad interior. Como Milanovic (2010) demuestra, las diferencias de ingresos dentro de los estados de los EE.UU. son de 1.5 a 1, dentro de Francia 1.6 a 1 y dentro de España 1.7 a 1. Todos los países son democracias estables. Por otro lado, países como la Unión Soviética (proporción de 6 a 1 entre Rusia y Tayikistán) y Yugoslavia (relación dentro del estado de 8 a 1 entre Eslovenia y Kosovo) fueron similarmente desiguales que lo que México es hoy en día (relación de 5 a 1 entre Nuevo León y Chiapas). En ambos, Unión Soviética y Yugoslavia, sus enormes diferencias económicas han jugado un papel importante en su caída.

Estode ninguna manera debe asumir que México se enfrentará a enormes problemas internos en el futuro inmediato, pero podría hacer su vida mucho más fácil si adoptara reformas que estarán en favor de toda la población, no sólo a su élite.

 

* Rolf Siegel es Consultor Asociado de @IntPublica

 

 

Referencias:

Acemoglu, Daron/ Robinson, James, 2012: Why Nations Fail – The Origins of Power, Prosperity and Poverty.

Milanovic, Branko, 2010: The Haves and the Have-Nots – A Brief and Idiosyncratic History of Global Inequality.

Piketty, Thomas, 2014: Capital in the 21st century.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.