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El juego de la Reforma Energética. ¿Realmente fracasó la Ronda Uno?
Con base en los resultados de la primera convocatoria (Ronda Uno), a simple vista podría verse como un fracaso puesto que no logró colocar cada uno de los bloques que fueron licitados; sin embargo, éstos dotan al Estado Mexicano de una primera experiencia en materia de licitaciones bajo esta nueva modalidad, lo que permite identificar las áreas de oportunidad y factores de mejora que deben considerarse para los siguientes procesos licitatorios de la Ronda Uno.
Por Inteligencia Pública
30 de julio, 2015
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Por: Liliana Estrada (@LilianaEG145)

El pasado 15 de julio el Estado Mexicano terminó con el monopolio que caracterizaba al sector de hidrocarburos, esto debido a que se dieron a conocer los resultados de la primera convocatoria de la “Ronda Uno”, los cuales representan los primeros bloques petroleros en los cuales podrá participar la iniciativa privada (nacional y/o extranjera).

Además, comenzó la implementación de los nuevos mecanismos de toma de decisiones en materia de procesos de la industria petrolera, pues Petróleos Mexicanos (PEMEX) deja de decidir sobre éstos para convertirse en un jugador más del mercado. Ello permite que dicha tarea sea asumida por el Estado Mexicano representado por la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) y la Secretaría de Energía (SENER). Asimismo, se dio inicio a la ejecución de los modelos de contratos (producción compartida, utilidad compartida, servicios y licencias) para la participación de la iniciativa privada en la exploración y explotación de hidrocarburos.

La primera convocatoria de la “Ronda Uno” incluyó la licitación para la exploración de 14 bloques petroleros en aguas someras, los cuales representan una superficie de 4,200 km2 valorados en 17,000 millones de dólares. Dichos bloques se encuentran en tres estados -Veracruz, Tabasco y Campeche- (CNH, 2014), tal y como se muestra en la Imagen 1.

Ronda Uno Reforma EnergéticaNo obstante, aunque se esperaba la celebración de contratos por cada uno de los bloques que contenía la convocatoria o al menos el 30% de éstos, los resultados no fueron los deseados, pues sólo dos yacimientos tuvieron ganador, que representan el 14.2% del total de las licitaciones. Es decir, únicamente los bloques número 2 y 7 fueron otorgados al consorcio liderado por la empresa mexicana Sierra Oil & Gas y que también integran las compañías estadounidense Talos Energy LLC y la británica Premier Oil PLC (tres empresas en total). Por su parte, los doce bloques restantes fueron declarados desiertos, esto debido a que algunas propuestas fueron rechazadas por no cumplir con las bases de la licitación, y otros no recibieron ninguna oferta.

Por otra parte, una de las características de esta primera convocatoria es el modelo de contrato, pues serán los primeros pozos adjudicados por producción compartida hasta por 30 años. Esto es, el Estado Mexicano (ojo, no PEMEX) comparte la producción de energéticos en especie obtenidos de un proceso de exploración y explotación con el consorcio o empresa privada. Para ello, la compañía realiza al inicio las actividades de exploración y explotación por su cuenta y riesgo, y una vez que se obtenga alguna producción de energéticos, esta es entregada al Estado quien destina una parte para cubrir el costo de exploración y producción, y una ganancia al privado de acuerdo a los términos de cada contrato.

En el caso de la firma de los dos primeros contratos de dicha convocatoria, para el bloque número 2 quedó establecido que el Estado Mexicano recibirá el 55.99% de la producción y el consorcio compuesto por las empresas Sierra Oil & Gas, Talos Energy LLC y Premier Oil PLC el 44.01% restante. Con respecto al bloque número 7, el Estado Mexicano se queda con el 68.99% y el consorcio con el restante 31.01%.

Cabe mencionar que para la firma de los contratos se debe asegurar un porcentaje de contenido nacional. Las fuentes de dicho contenido nacional pueden ser la adquisición de bienes, la mano de obra (pago a trabajadores nacionales), por servicios (bienes nacionales y mano de obra nacional utilizada en los servicios), capacitación a trabajadores nacionales, transferencia tecnológica (conocimiento para mejorar la eficiencia y eficacia en la elaboración de un bien, la aplicación de un proceso o la prestación de un servicio), e infraestructura (gastos realizados en México para mejorar el entorno urbano y rural e inversión en territorio nacional). Dicho componente nacional deberá ser en un primero momento de un 25% hasta alcanzar el 35% en 2025.

El resultado de la Ronda Uno

Con base en los resultados de la primera convocatoria (Ronda Uno), a simple vista podría verse como un fracaso puesto que no logró colocar cada uno de los bloques que fueron licitados; sin embargo, éstos dotan al Estado Mexicano de una primera experiencia en materia de licitaciones bajo esta nueva modalidad, lo que permite identificar las áreas de oportunidad y factores de mejora que deben considerarse para los siguientes procesos licitatorios de la Ronda Uno.

Por ejemplo, uno de los factores a considerar para las licitaciones que contengan una fase de exploración, son los requisitos a cumplir por las empresas participantes, los cuales deben ser más flexibles (pago de garantías, carta de crédito, porcentaje de utilidad, impuestos, etc.), ya que aún son pozos que no se tiene la certeza de que puedan ser productivos, lo que significa un gran riesgo de inversión para las empresas. Tan sólo en esta primera convocatoria se licitaron bloques petroleros que tienen entre 20 y 40% de probabilidad de éxito, lo que pudo haber resultado poco atractivo a las empresas y lo que explicaría en parte la baja participación.

En este sentido, también se encuentra el porcentaje de producción que se queda en manos del Estado Mexicano, ya que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) estableció que para esta primera convocatoria no podía ser menor al 40% de la producción, requisito que al no poder ser discutido evitó la entrada de al menos dos empresas más que ofrecían entre 20 y 35%. Además, podemos considerar que en procesos con fase exploratoria podría ser un error dar preferencia a este tipo de requisito, pues no se tiene la certeza de la producción y en su caso, se requeriría esperar al menos 5 años para obtener cualquier resultado (en su caso, beneficio). Por ello, debe privilegiarse la tecnología con la que cuenta la empresa, la inversión inmediata y la cantidad de empleos a generar o en su caso, el diseño de mecanismos de ajuste una vez que ya se haya comprobado la capacidad de producción del bloque petrolero, y no el considerado en esta primera convocatoria.

Por otro lado, los mecanismos de solicitud de aclaraciones y de información deben estar abiertos y con pronta respuesta en todo el proceso de licitación, pues hubo casos en los que no se atendía de manera ágil las preocupaciones de las empresas, además de que no se podía realizar preguntas de todo el proceso sino de la fase en la que se encontraba la licitación, por lo que las empresas tenían que incurrir en gastos para seguir en el proceso aunque al final no cumplieran con todos los requisitos.

Finalmente, aunque no es un factor de las bases de la licitación, los precios del petróleo influyen en la capacidad y decisión de inversión de las empresas, pues lo costos de recuperación se incrementan y se reducen los márgenes de utilidad. Por ello, sería recomendable que las siguientes licitaciones se atrasaran a fin de recibir mejores propuestas (técnicas y económicas), y con ello, el Estado Mexicano se enfoque en el desarrollo de la industria eléctrica que se postula como el sector más eficiente, productivo y competido.

 

* Liliana Estrada es investigadora de @IntPublica.

 

 

Aguas someras se refiere a pozos petroleros en mar abierto con una profundidad menor a los 500 metros. (PEMEX, 2014)

Bloques número 3, 4, 6 y 12.

Bloques número 1, 5, 8, 9, 10, 11, 13 y 14

Artículo transitorio cuarto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y artículos 11 al 20 de la Ley de Ingresos sobre Hidrocarburos.

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