¿Igualdad sustantiva de género en México? Parte II - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Inteligencia Pública
Por Inteligencia Pública
Somos una organización dedicada al análisis de políticas públicas y a la creación de conteni... Somos una organización dedicada al análisis de políticas públicas y a la creación de contenidos, a través del procesamiento de información especializada. Nuestro objetivo es contribuir a detonar el desarrollo del país generando ideas innovadoras, prácticas y aplicables a la realidad.  Somos especialistas en finanzas públicas, transparencia y rendición de cuentas, gestión por resultados, evaluación de políticas públicas, sistema de justicia y medio ambiente.  Puedes consultar nuestras publicaciones en inteligenciapublica.com. (Leer más)
¿Igualdad sustantiva de género en México? Parte II
En México más de la mitad (52%) de las mujeres entre 15 y 64 años no están participando activamente en el mercado laboral y tampoco están buscando trabajo. La consideración más crucial detrás de estos datos es que las innumerables tareas de las amas de casa y de las madres entre 15 y 64 años no están siendo consideradas como participación activa en el mercado laboral.
Por Inteligencia Pública
26 de febrero, 2015
Comparte

Por: Carmina Borja

En la segunda parte de este artículo analizaremos hasta qué punto en México contemporáneo existe igualdad sustantiva de género, en dos importantes aspectos del empleo y la ocupación: la brecha de género en la participación en el mercado laboral, y la brecha de género en las licencias de maternidad y paternidad.

Aunque la participación de las mujeres en la fuerza laboral ha ido aumentando –de 40 a 48% entre el 2006 y el 2014– en México más de la mitad (52%) de las mujeres entre 15 y 64 años no están participando activamente en el mercado laboral y tampoco están buscando trabajo. En contraste, tan sólo 17% de los hombres en edad de trabajar en esa misma franja de edades se encuentra en dicha circunstancia, y 83% de los hombres en edad de trabajar está participando activamente en el mercado laboral (World Economic Forum, The Global Gender Gap Report, 2014). Cabe recordar que de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo, en México la desproporcionada carga laboral no remunerada que recae sobre las mujeres es casi el triple de la que recae sobre los hombres (ENUT, INEGI, 2009).

Quizás la consideración más crucial detrás de estos datos es que las innumerables tareas de las amas de casa y de las madres entre 15 y 64 años no están siendo consideradas como participación activa en el mercado laboral. Es decir, que las tareas que realizan las mujeres en sus casas, que son relacionadas con el cuidado del hogar, sus hijos, adultos mayores, y personas con capacidades diferentes, generalmente son trabajos no remunerados y por tanto, no son consideradas participación activa de la mujer en el empleo y la ocupación.

La brecha de género en la participación en el mercado laboral mexicano responde a condicionamientos o “reglas del juego” diferenciadas. Probablemente la principal sea, como vimos en la primera parte de este artículo, la brecha de género en el ingreso y las pensiones. Manteniendo otros factores constantes, en una pareja o familia resulta más conveniente que vaya a trabajar el varón si los ingresos y pensiones son mayores a las que podrían darle a una mujer por ese mismo trabajo.

La brecha de género en las licencias de maternidad y paternidad es otro importante factor socioeconómico que condiciona de manera diferente la participación activa de hombres y mujeres en el mercado laboral. Manteniendo otros factores constantes, aquel que da empleo – ya sea en el sector público o privado- tenderá a contratar hombres si la licencia de maternidad es mayor a la licencia de paternidad.

Si en un futuro queremos mayor competitividad económica en México, las políticas públicas de género deben tener como principal prioridad garantizar que las provisiones y beneficios de la licencia de paternidad igualen a los de la licencia de maternidad. De esta forma, el empleador no puede discriminar entre hombres y mujeres tan sólo por su género biológico, ni por las correspondientes diferencias en las necesidades de salud reproductiva. Además, el empleador se vería orillado a mejorar sus criterios de selección basándose en información más relevante, como lo son los méritos, experiencia, estudios y cualidades del candidato, independientemente de si se trata de una mujer o un hombre.

De hecho, hoy en día Islandia es líder en este sentido: es el único país del mundo que ha demostrado que es posible ofrecer una licencia de paternidad que sea idéntica a la licencia de maternidad, es decir, que tanto mujeres como hombres empleados en dicho país gozan de 90 días hábiles pagados al 80% del salario por el gobierno (la seguridad social) cuando tienen o adoptan un hijo (WEF, 2014). En estados de bienestar que aún no se caracterizan por el empoderamiento de las mujeres, como lo es México, sería conveniente ofrecer un incentivo adicional para el empleador, esto es, que dicha licencias sean pagadas al 100% por la seguridad social en caso de ser mujer, y al 100% por el empleador en caso de ser hombre.

Ahora bien, ejemplos de países en el mundo con marcadas brechas de género en las licencias de maternidad y paternidad hay muchos. Uno muy claro y relevante son las recientes reformas a la Ley Federal del Trabajo (19 de Marzo 2014) propuestas e implementadas durante la administración del presidente Enrique Peña Nieto. La licencia de paternidad consiste en 1 semana (5 días hábiles) pagada al 100% por el empleador. Mientras que la licencia de maternidad aumentó de 12 semanas en el 2007, a 16.8 semanas (84 días hábiles) en el 2014, pagadas al 100 % del salario por la seguridad social.

Con la reforma impulsada por el gobierno federal actual, el tiempo pagado que debe darse a una empleada en caso de maternidad es casi 17 veces más que el que hay que darle a un empleado en caso de paternidad, todo esto aún sin contar con los gastos asociados a la salud reproductiva y seguridad social que probablemente también tienden a ser mayores entre la población de mujeres (i.e. empleadas con hijos).

Entonces, a pesar de que parecen buenas noticias que por primera vez en nuestro país se ofrezca a nivel federal una prestación tan importante como lo es la licencia de paternidad, el haberlo implementado de esta manera tan diferenciada seguirá desfavoreciendo a las mujeres en el empleo y la ocupación. También seguirá dañando los esfuerzos hacia la consolidación de su empoderamiento económico, la igualdad sustantiva (de facto) entre hombres y mujeres en el mercado laboral, y la competitividad económica de México en el futuro. Como sabemos, dichos daños tienden a exponer principalmente a las mujeres y niñas a otros problemas relacionados con pobreza, violencia e inseguridad (Conferencia titulada “Igualdad para las mujeres es progreso para todos”, Naciones Unidas, Nueva York, 8 de Marzo de 2014).

 

@IntPublica

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.