La mediación en la Justicia Cívica para adolescentes - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Inteligencia Pública
Por Inteligencia Pública
Somos una organización dedicada al análisis de políticas públicas y a la creación de conteni... Somos una organización dedicada al análisis de políticas públicas y a la creación de contenidos, a través del procesamiento de información especializada. Nuestro objetivo es contribuir a detonar el desarrollo del país generando ideas innovadoras, prácticas y aplicables a la realidad.  Somos especialistas en finanzas públicas, transparencia y rendición de cuentas, gestión por resultados, evaluación de políticas públicas, sistema de justicia y medio ambiente.  Puedes consultar nuestras publicaciones en inteligenciapublica.com. (Leer más)
La mediación en la Justicia Cívica para adolescentes
La mediación es una herramienta sumamente valiosa para la desactivación temprana de los conflictos comunitarios, a fin de que las partes involucradas lleguen a un acuerdo de forma voluntaria y pacífica, y teniendo como base un enfoque restaurativo.
Por Karina Tamayo
10 de junio, 2021
Comparte

La Justicia Cívica es un mecanismo de despresurización de carácter preventivo y con una visión de atención temprana, con la capacidad de dar solución a los conflictos comunitarios y de dar salidas alternativas a las faltas administrativas, al ir más allá del arresto y la sanción como las principales maneras de resolver y penalizar las conductas antisociales (si desea conocer más dar clic aquí). En materia de adolescentes, ya se abordó anteriormente cómo la Justicia Cívica puede ser una herramienta sumamente eficaz para el tratamiento de las faltas administrativas, principalmente a través de la imposición de medidas alternativas de carácter terapéutico, reeducativo o de restitución del daño al tejido social.

En esta ocasión, nos enfocaremos en el tratamiento de los conflictos comunitarios en donde se vean involucrados adolescentes bajo la óptica de la Justicia Cívica. Es importante aclarar que este tipo de conflictos al igual que las faltas administrativas no constituyen delitos y, en efecto, uno de los objetivos de la Justicia Cívica es evitar su escalamiento a este nivel. En este sentido, la Justicia Cívica propone a la mediación como el mecanismo alternativo de solución de controversias (MASC) para buscar una solución a los problemas del día a día en las calles, prevenir la violencia y dar solución de forma amistosa, temprana, rápida y eficaz a este tipo de conflictos.

Pero, ¿qué es un conflicto comunitario? Un conflicto comunitario es aquel que afecta la capacidad relacional de las personas en el ámbito público y es producto de una comunicación deficiente, negativa o violenta entre las partes. La peculiaridad de este tipo de conflictos radica en que la relación comunitaria se basa en la proximidad física con otras personas que usualmente no son amigos o familiares, y con quienes se puede o no tener una relación armónica. En torno a esta relación, fluctúan una serie de factores que influyen en el desarrollo de la problemática como las emociones, los intereses de cada uno de los actores, los factores económicos o externos, el aspecto cultural y la identidad de cada actor frente al conflicto.

Debido a la naturaleza de este tipo de conflictos, estos deben tratarse de manera distinta a través de MASC, los cuales propician una participación más activa de la población para encontrar otras formas de relacionarse entre sí, privilegiando la responsabilidad personal, el respeto al otro y la utilización de la negociación y la comunicación para el desarrollo colectivo. De manera importante, estos mecanismos permiten despresurizar la carga de trabajo de los órganos jurisdiccionales y ayudan a las víctimas a obtener de una forma más rápida y eficiente la reparación del daño en los casos en donde es necesario.

Atender a los conflictos comunitarios es de suma importancia para la vida en sociedad, toda vez que son las conductas que más afectan a los mexicanos en su día a día, y en ese sentido, representan uno de los indicadores más confiables para predecir conductas delictivas, ya que si éstos no se atienden de manera oportuna pueden llegar al desencadenamiento de hechos delictuosos que pueden ir desde agresiones verbales o físicas, ofensas, daño en propiedad ajena, hasta lesiones leves, graves u homicidio.

Los adolescentes no escapan a este escenario y pueden verse involucrados en este tipo de conflictos. Por ejemplo, en conflictos asociados con el ruido, como niveles altos de música hasta elevadas horas de la noche y en la madrugada y ruido generado por fiestas o reuniones; problemáticas relacionadas con las mascotas; conflictos asociados con la gestión de la comunidad de vecinos como morosidad en pagos de renta o mantenimiento, o simplemente asociados a accidentes que ocasionaron algún daño en la propiedad de un vecino (romper una ventana por jugar algún deporte, causar un daño a un automóvil, etc.).

Es por ello que la mediación es una herramienta sumamente valiosa para la desactivación temprana de los conflictos comunitarios, a fin de que las partes involucradas lleguen a un acuerdo de forma voluntaria y pacífica, y teniendo como base un enfoque restaurativo. Idealmente la mediación debe retomar elementos de la justicia restaurativa, esto es, que cada individuo asuma la responsabilidad de los hechos que dieron origen al conflicto, particularmente el ofensor; reparar el daño a la víctima causado por el ofensor y reintegrar al infractor con la sociedad, a fin de alcanzar la recomposición del tejido social.

Además de lo anterior, cabe cuestionar qué elementos o características mínimas debe reunir el proceso de mediación en aquellos casos donde intervengan adolescentes, ya que al igual que el tratamiento de faltas administrativas mediante la imposición de soluciones alternativas a través del procedimiento de audiencia,  el procedimiento de mediación debe respetar y garantizar en todo momento los derechos humanos de los adolescentes consagrados en el marco jurídico internacional y nacional; tener perspectiva de niños, niñas y adolescentes; perspectiva de género y estar puntualmente definido en los reglamentos a nivel local como parte del proceso de impartición de Justicia Cívica para adolescentes.

Respecto a la modalidad de la mediación, la idea central que plantea la Justicia Cívica es que la resolución de los conflictos comunitarios se realice a través de la actuación policial in situ con enfoque de proximidad y con labores de mediación, a fin de que las partes involucradas lleguen a una solución reflejada en un acuerdo de mediación firmado por ambas. Además, contempla realizar un seguimiento del acuerdo de mediación para que, en caso de incumplimiento del mismo, este se sancione como una falta administrativa.

Uno de los principales retos que supone este proceso, además de la voluntariedad de las partes involucradas, está relacionado principalmente con la capacitación y especialización de los facilitadores del proceso de mediación, es decir, de los policías, quienes tendrían que realizar el proceso in situ a fin de agilizar la realización de los acuerdos y no desatender sus demás funciones. Para ello, deben contar con todos los elementos para distinguir si el hecho en cuestión se trata o no de un conflicto comunitario; cómo llevar a cabo la mediación in situ y de manera importante, de qué manera convencer y concientizar a las partes sobre la importancia de este proceso y su participación. De manera adicional, para los casos de adolescentes la capacitación y especialización policial tendría que enfocarse igualmente en materia de derechos humanos y perspectiva de adolescentes.

En este ámbito la experiencia internacional puede ser sumamente enriquecedora. Por ejemplo, en Australia existe la figura de la Policía Juvenil, la cual realiza funciones de justicia restaurativa ya que cuenta con elementos que les permiten realizar procesos de educación y concientización con los adolescentes sobre sus derechos y responsabilidades legales, a fin de que los jóvenes puedan tomar decisiones informadas acerca de su comportamiento.

Aunado a estas capacidades, la celebración de conferencias entre víctimas e infractores, figura empleada en Australia y Nueva Zelanda, puede constituir igualmente una opción valiosa para procesos de mediación en donde no sea posible utilizar la modalidad in situ.  En el caso neozelandés, las Conferencias Familiares (Family Group Conferences) tienen el objetivo de que el adolescente se responsabilice de su conducta, considerando a su vez su protección. Estas sesiones se celebran en un lugar adecuado para realizar un proceso de mediación en donde participan el adolescente, su abogado o representante, miembros de la familia, la víctima(s) o su representante, la policía y un Coordinador de justicia juvenil.

Como resultado de la conferencia, se elabora un plan de recomendaciones el cual puede consistir en una disculpa, en la reparación del daño, la realización de un trabajo a favor de la víctima o de la comunidad, toques de queda, programas educativos o de capacitación, entre otros.

Finalmente, otro de los retos al que se enfrenta el proceso de mediación para adolescentes en la Justicia Cívica tiene que ver con la definición de las responsabilidades, es decir, hasta qué punto se pueden establecer responsabilidades y obligaciones para el adolescente (y de qué tipo), con pleno respeto a sus derechos humanos y sin que éste deje de comprender el impacto de sus actos y se encuentre una solución al problema o daño generado. En este punto, contar con un enfoque holístico y multidisciplinario centrado en proteger el interés superior del niño puede ser de gran utilidad para evitar que los adolescentes repitan comportamientos anteriores y adopten conductas nocivas. En otras palabras, más que ser criminalizados, los adolescentes deben ser vistos como como agentes potenciales de cambio en sus comunidades. El cómo lograrlo se abordará en otra ocasión.

* Karina Tamayo es investigadora en Inteligencia Pública (@IntPublica).

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.