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Inteligencia Pública
Por Inteligencia Pública
Somos una organización dedicada al análisis de políticas públicas y a la creación de conteni... Somos una organización dedicada al análisis de políticas públicas y a la creación de contenidos, a través del procesamiento de información especializada. Nuestro objetivo es contribuir a detonar el desarrollo del país generando ideas innovadoras, prácticas y aplicables a la realidad.  Somos especialistas en finanzas públicas, transparencia y rendición de cuentas, gestión por resultados, evaluación de políticas públicas, sistema de justicia y medio ambiente.  Puedes consultar nuestras publicaciones en inteligenciapublica.com. (Leer más)
Los pescadores ribereños en México: sin derechos no hay bienestar
La mayoría de las comunidades pesqueras ribereñas se mantienen en un cierto grado de marginación, pobreza, discriminación y aislamiento que les impide desarrollar las condiciones de infraestructura y bienestar social para alcanzar un mayor potencial en su actividad.
Por Karina Tamayo
20 de septiembre, 2019
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Cada vez que saboreamos un pescado o marisco desde nuestro hogar, restaurante o destino turístico en nuestro país, no pensamos en la gran cadena de suministro y comercio que hace posible que estos alimentos lleguen a nuestra mesa. Gracias al trabajo de aproximadamente 300 mil pescadores ribereños y sus familias es que podemos disfrutar de un rico ceviche, unos tacos de pescado o un aguachile (entre otras delicias culinarias), a un precio accesible y sin el menor esfuerzo.

Detrás de una actividad productiva tan noble y arraigada en las costas del país, existen una serie de impactos económicos y socioculturales de enorme valor que se desconocen y subestiman, y que es preciso comenzar a poner bajo los reflectores. Principalmente, la pesca ribereña en México genera 300 mil empleos directos y aporta alrededor de 800 mil toneladas de productos marinos; es una fuente importante de seguridad y soberanía alimentaria para los mexicanos, y es un símbolo de cohesión social y de identidad en las comunidades ribereñas que permite la organización colectiva y la derrama de bienestar a nivel local; entre otros impactos.

La FAO-ONU reconoce esta importancia estratégica al señalar que la pesca ribereña puede ser un factor de cambio en numerosas comunidades costeras y desempeñar un papel clave en el combate a la pobreza, la seguridad alimentaria, la nutrición de millones de personas y el manejo sustentable de los recursos pesqueros.

Sin embargo, a pesar de sus contribuciones económicas, sociales y culturales, este sector se encuentra desde hace décadas en una situación de invisibilidad y vulnerabilidad en términos de acceso a sus derechos económicos y sociales fundamentales. Esto mantiene a la mayoría de las comunidades pesqueras ribereñas en un cierto grado de marginación, pobreza, discriminación y aislamiento que les impide desarrollar las condiciones de infraestructura y bienestar social que les permitan alcanzar un mayor potencial en su actividad.

De acuerdo con el estudio Impacto Social de la Pesca Ribereña en México, elaborado por Inteligencia Pública, a solicitud de EDF de México, la falta de una política pública fundamentada en la evaluación del impacto social y económico de la pesca ribereña ha propiciado que los derechos sociales y económicos de los pescadores no se conozcan y no estén garantizados ni materializados de alguna forma. Ello se explica al impulso de políticas generalizadas y enfocadas en aspectos productivos, sin ninguna consideración sociocultural, y por tanto, con mínimo impacto en términos de bienestar.

Lo anterior, ha dado lugar a un sector incomprendido, poco valorado y con importantes áreas de oportunidad en términos de acceso a los derechos humanos. Entre los principales derechos vulnerados en las comunidades pesqueras ribereñas se encuentran: el derecho a la salud, ya que históricamente el sector pesquero ha carecido de acceso a servicios médicos básicos y seguro de vida, a pesar de desempeñar una actividad de alto riesgo; el derecho a la educación, dada la carencia de programas educativos basados en las necesidades de los pescadores y de las comunidades aisladas; el derecho a la vivienda adecuada, al agua limpia y al saneamiento, dadas las carencias en estos servicios en los hogares de sitios rurales aislados; y el derecho al trabajo digno y al crecimiento económico, aunado a la existencia de precarias e inestables condiciones de trabajo y a la falta de apoyos enfocados en impulsar la productividad del sector. Al respecto, se estima que más del 75 por ciento de los pescadores en México carece de seguridad social.

Esta situación no solo es desafortunada, sino que conlleva el importante reto de detonar el enorme potencial económico y sociocultural de la pesca ribereña, mediante el diseño de una política pública integral que coloque al pescador y a su comunidad en el centro del proceso de las soluciones. En este sentido, es necesario que la política pesquera nacional y local dé un giro y responda a los problemas de la actividad desde una perspectiva social, con un enfoque basado en los derechos humanos.

Las recomendaciones de política pública que propone el estudio mencionado, responden a la apremiante necesidad de potencializar las capacidades productivas, humanas y de desarrollo de los pescadores y sus comunidades, a través de la formulación de cuatro ejes: uno transversal y tres estratégicos. El Eje Transversal propone la creación de una política intersectorial y regional, en donde la principal área de oportunidad es lograr una sincronización de los programas de apoyo al sector pesquero con los de otras dependencias como la Secretaría de BIENESTAR, la Secretaría de Trabajo y la Secretaría de Salud, entre otras, a fin de alinear esfuerzos y potenciar el impacto de estos programas.

El Eje Socioeconómico se enfoca en incrementar las capacidades productivas, financieras, de desarrollo humano y la integración más horizontal en las cadenas de valor de la pesca, mediante el acceso a tecnologías, infraestructura, capacitación y servicios básicos (agua, luz, caminos). Por su parte, el Eje Sociocultural reconoce la importancia de los valores sociales y culturales de la actividad pesquera para fortalecer el tejido social en torno a la actividad. El fortalecimiento de los canales de comunicación e información entre pescador y autoridad, la re-dignificación del oficio de pescador y la incorporación de la perspectiva de género en el diseño de la política pública, son algunas de las principales propuestas.

Finalmente, el Eje Organizacional se centra en fortalecer la organización y la integración de las comunidades en torno a la pesca, a través de la instalación y regulación de espacios de participación ciudadana, diálogo y toma de decisiones entre los actores involucrados en la actividad, como los Consejos Estatales de Pesca y Acuacultura Sustentables y los Comités Consultivos de Manejo Pesquero.

Los impactos sociales de la pesca ribereña en México son innegables. El gobierno actual tiene la oportunidad única de otorgarle al sector la prioridad que merece a través del impulso de políticas que aborden las principales necesidades, problemáticas e inquietudes de los pescadores y sus comunidades, a fin de dar solución a los principales problemas estructurales del sector y generar las condiciones para la materialización de sus derechos sociales, económicos y culturales. Los ejes de política pública presentados anteriormente se construyeron a partir de la realidad del sector pesquero ribereño y por ello, son una base sólida para comenzar a trabajar, a generar propuestas.

Sin duda, el camino es largo e implica retos significativos en términos presupuestales y de coordinación y colaboración entre las instancias involucradas, entre otros. No obstante, esta actividad es el sustento y el modo de vida de miles de mujeres y hombres pescadores comprometidos y con voluntad y entusiasmo para impulsar y revivir a la pesca ribereña. Esperemos que su voz sea escuchada en aras de contribuir a su desarrollo y bienestar.

* Karina Tamayo es Coordinadora de Investigación en @IntPublica.

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