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Más impuestos, ¿y yo por qué?
Si bien es una responsabilidad indiscutible el pago de impuestos, una mayor recaudación tributaria se generará una vez que mejore la percepción pública sobre el destino del dinero de los contribuyentes, así como el tipo de impuestos que se tengan que pagar.
Por Inteligencia Pública
12 de septiembre, 2013
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Por: Mariana Gómez Sánchez

Después de haber leído la propuesta de Reforma Hacendaria que presentó el domingo pasado el Presidente Enrique Peña Nieto considero que incluye algunas medidas necesarias para fortalecer al sistema tributario, tales como la reducción de las deducciones personales, la eliminación del régimen de consolidación fiscal y la desaparición de los REPECOS (Régimen de Pequeños Contribuyentes). Prácticas de las que se ha venido abusando y por lo tanto han provocado una recaudación ineficiente y poco justa.

Lo que me preocupa es que si lo que se busca es mejorar el sistema de recaudación de impuestos para hacerlo más eficiente y más justo, estamos partiendo de una justificación basada únicamente en una parte de la realidad.

El Decreto misceláneo de la propuesta de Reforma Hacendaria justifica el aumento de los impuestos con argumentos como: “del subsidio implícito que se deriva de los regímenes especiales en el IVA, sólo el 2.8% lo obtiene el 10% de las familias de menores ingresos del país, mientras que el 10% de las familias con mayores ingresos percibe el 21.1%”. Esto me hace pensar que las decisiones de política pública se toman pensando en que vivimos en una sociedad polarizada en donde o eres rico o eres pobre.

Si bien el 45.5% de la población en México vive en situación de pobreza, esto no significa que el otro 54.5% viva en la riqueza y mucho menos que gocen de sueldos mayores a 500 mil pesos anuales. Es decir, la justificación de la mayoría de las medidas fiscales que propone esta reforma hacendaria se basa en que existen dos tipos de mexicanos: los ricos y los pobres. Por lo tanto, con base en el principio de redistribución de la riqueza, los ricos tienen que ayudar a los pobres.

Sin embargo, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2012 el ingreso corriente promedio de los hogares mexicanos se divide en 10 deciles. O sea, hay ocho deciles que constituyen un porcentaje bastante grueso de la población, pero que en términos de necesidades no aparecen en los discursos oficiales y sin embargo es sobre quienes recaerá la mayor parte de la nueva carga tributaria.

Este grupo – hablando en términos generales – representa al sector más productivo y generador de riqueza del país. En la práctica son Pepe y Toño y todos los que trabajan con ellos.

Pepe y Toño no viven con menos de un dólar al día, pero sí hacen un enorme esfuerzo económico por darles a sus familias mejores oportunidades que las que ellos tuvieron. Esta es la principal característica de este grupo, que de acuerdo a la ENIGH recibe ingresos promedio por hogar de entre 11,794 hasta 61,014 pesos mensuales. Para muchos Pepes y Toños tener mejores oportunidades significa darles a sus hijos una mejor educación de la que ellos recibieron, muchas veces esto implica pagar una escuela privada; en otros casos, algunos Pepes y Toños pasan más de 20 años pagando hipotecas para poder ofrecerles un patrimonio a sus hijos, el cual ellos no tuvieron.

Típicamente Pepe y Toño viven toda su vida en crisis económica porque cuando apenas se empiezan a recuperar de una, ya vino la siguiente. Es decir, no son el target para salvar al país de una posible recesión económica pues, o se salvan ellos y logran convertir sus oportunidades en una mejor calidad de vida, o se salva el país castigando a la clase trabajadora que no puede despegar porque no sólo tiene que ver por sí misma, sino también por los pobres.

Lo que sí es cierto es que Pepe y Toño tienen las oportunidades que el 45.5% más pobre de la población no tiene y por lo tanto deberían de existir mecanismos de corresponsabilidad para construir una sociedad más justa y menos desigual. El pago de impuesto es uno de estos mecanismos y por lo tanto, un deber de Pepe y Toño, pues el desarrollo y el crecimiento del país son responsabilidad de todos, no exclusivamente del gobierno.

Entonces, si bien es una responsabilidad indiscutible el pago de impuestos, una mayor recaudación tributaria se generará una vez que mejore la percepción pública sobre el destino del dinero de los contribuyentes, así como el tipo de impuestos que se tengan que pagar.

En este sentido, la aplicación del IVA a la educación privada y a la venta y renta de bienes raíces es una medida que afecta el crecimiento de una clase trabajadora y por lo tanto su generación de riqueza para el país; además de que perjudica gravemente la percepción pública sobre la carga tributaria a esta clase trabajadora. Sin embargo, la propuesta de Reforma Hacendaria que presentó el Presidente incluye medidas urgentes y necesarias que contribuyen a fortalecer la transparencia sobre el uso de los recursos. Este es el caso de los impuestos ambientales, a través de los cuales se desincentiva su consumo, que tanto daño hace a la salud y al medio ambiente.

La iniciativa también contempla mecanismos para atraer a nuevos contribuyentes o más bien para identificar a los evasores. Esto a través de las bases de datos de los servicios financieros y al darle un efecto fiscal al domicilio que haya registrado al usuario ante la entidad financiera, o sea el banco.

Igualmente se reconoce que la iniciativa integra ciertas disposiciones para fortalecer la capacidad de recaudación de los estados y municipios y así devolverles algunas de sus responsabilidades. Tal es el caso de la creación del Fondo de Aportaciones de Nómina Educativa y Gasto Operativo (FONE) –antes el Fondo de Aportaciones para la Educación Básica y Normal (FAEB)– el cual tiene como objetivo que los propios gobiernos locales tengan el control de la nómina educativa. Además se integra una fórmula de incentivos para que los gobiernos municipales incrementen su capacidad de recaudación a través del Fondo de Fomento Municipal.

Finalmente, esta propuesta de reforma hacendaria tiene una gran virtud, pues está despertando el interés de esta clase trabajadora por exigirle al gobierno una verdadera rendición de cuentas. Aprovechemos esta coyuntura para promover que los ciudadanos exijan al gobierno que sus recursos se usen de la manera más eficiente y así, que el gobierno voltee a ver el esfuerzo que hacen Pepe y Toño por cumplir con la parte de responsabilidad que le toca.

 

*Mariana Gómez Sánchez es Directora Ejecutiva de Inteligencia Pública

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